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5.6.08

Veni, vidi, vici

Extracto de la wikipedia

Veni, vidi, vici es una locución latina dicha por el general y cónsul romano Julio César en 47 adC.

César usó la frase dirigiéndose al senado romano, describiendo su victoria reciente sobre Farnaces II del Ponto en la Batalla de Zela. El comentario lacónico - traducido "vine, vi, vencí" - a la vez proclamaba la totalidad de la victoria de César y sirvió para recordar al senado su destreza militar (César todavía luchaba una guerra civil). Alternativamente, el comentario se puede ver como una expresión del desdén de César para el senado patricio (optimates), que tradicionalmente representaba el grupo más poderoso de la antigua república romana.

Veni, vidi y vici son la primera persona del pretérito perfecto simple de los verbos en latin venire, videre y vincere.




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14.5.08

Hallado el busto más antiguo de Julio César

Traducido por mí de la noticia vista en The Australian

Un busto de Julio César, probablemente una de las más antiguas representaciones de este insigne personaje que han llegado hasta nuestros días, ha sido hallada en el fondo del río Ródano.

Este busto de tamaño real, que nos muestra a un César ya mayor, con calvicie avanzada y arrugas, ha sido datado en el 46 aC. Submarinistas especialistas en arqueología subacuática recogieron el busto de mármol del fondo del río Ródano, junto con otras piezas, en las cercanías de la ciudad de Arles, en el Sur de Francia.

Entre los otros restos hallados, se encuentra una estatua de 1’80 m de Neptuno, datada en la primera década del s. III dC. También se hallaron dos estatuas de menor tamaño, ambas de bronce y de unos 70 cms cada una. Una de ellas, de un sátiro con las manos atadas a la espalda, es de procedencia griega. “Algunos de los hallazgos son piezas únicas” declaró la ministra de Cultura Christine Albanel.

El busto de César es ya una pieza única por sí mismo. “Este busto de mármol del fundador de la ciudad romana de Arles es la más antigua representación conocida de Julio César”, dice el comunicado del Ministerio, y añade que “está datado sin lugar a dudas en el 46 aC, fecha de la fundación de Arles”.

Entre otras cosas, los investigadores están tratando de descubrir “en qué contexto estas estatuas fueron arrojadas al río”. Michel L'Hour es el Director del Département des recherches archéologiques subaquatiques et sous-marines (DRASSM), cuyos buceadores realizaron este descubrimiento entre Septiembre y Octubre de 2007. La zona ha sido protegida y se prevé reanudar la campaña de prospección el Verano próximo. Dado su claro origen romano, toda la zona de Arles y la región de la Provenza y Sur de Francia son “propicias para realizar nuevos hallazgos” declaró L'Hour.



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29.4.08

El Sitio de Alesia, en Battlefield detectives

Vía RogueClassicism descubro este curioso documental sobre el sitio de Alesia, mítica batalla donde Julio César dió su más brillante lección de genio militar. Por lo visto, forma parte de una serie inglesa llamada Battlefield detectives, que reconstruye y analiza grandes batallas de la historia.

A mí me ha parecido un poco peñazo, con argumentos ya oidos y cansinos del estilo "lo la guerra de las Galias fue genocidio", "César masacró a 1 millón de personas y esclavizó a otro millón", "tomó 800 ciudades"... en resumen, nada nuevo excepto un pequeño detalle gracioso: Hacia el minuto 4 de la primera parte del video, cada uno de los 2 presentadores del programa adopta la personalidad de uno de los contendientes, César y Vercingetórix. Si a eso le unes la música dramática y los planos cortos (para ahorrar en presupuesto), la cosa resulta un poco absurda...



Si quereis una mejor reconstrucción, con más medios, actores y atrezzo correcto, te recomiendo este otro video, y más concretamente, a partir del minuto 4, cuando César arenga a sus tropas al grito de "Who will fight for me??"



Para saber más sobre la Batalla de Alesia:


Especial: La Batalla de Alesia

Intro - Quien es quien - Parte I - II - III - IV - V - Video



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3.8.07

Citas célebres: Julio César

"Los cobardes agonizan muchas veces antes de morir... Los valientes ni se enteran de su muerte"


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¿Os apetece una audiencia con Cayo Julio Cesar?

Trasteando por Internet me encuentro con esta curiosidad: Una web donde puedes charlar con Julio César.

Aviso: No os creais que el Divino Julio ha vuelto de su tumba (mejor dicho, se ha recompuesto a partir de las cenizas de su pira funeraria), si no que de lo que aquí se trata es de una aplicación tontorrona de Inteligencia Artificial (al menos, de la misma de la que se nutría la peli "AI" de Steven Spielberg), y que te permite cruzar unas cuantas frases con nuestro admirado romano...

Es tontorrón pero diver...

>> Déjame charlar con Cayo Julio Cesar

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16.7.07

La mujer de César, además de ser honesta...

Según cuenta Plutarco en sus "Vidas paralelas", un patricio romano llamado Publio Clodio Pulcro, dueño de una gran fortuna y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César. Tal era su enamoramiento, que en cierta oportunidad, durante la fiesta de la Buena Diosa -celebración a la que sólo podían asistir las mujeres- el patricio entró en la casa de César disfrazado de ejecutante de lira, pero fue descubierto, apresado, juzgado y condenado por la doble acusación de engaño y sacrilegio. Como consecuencia de este hecho, César reprobó a Pompeya, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ningún hecho indecoroso y que no le había sido infiel, pero afirmando que no le agradaba el hecho de que su mujer fuera sospechosa de infidelidad, porque no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo. La expresión, con el tiempo, comenzó a aplicarse en todo caso en el que alguien es sospechoso de haber cometido alguna ilicitud, aún cuando no hubiera dudas respecto de su inocencia, en la forma "No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo".


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12.7.07

2000 años de Césares

Cuando Octaviano fue designado heredero por Julio César, y adoptó su nombre César, se inició una tradición que ha durado hasta casi nuestros días. Quizas no lo sepas, pero el nombre César se fue transmitiendo de emperador en emperador, hasta el punto de que se asimiló con el cargo de príncipe del Imperio. Dicha tradición duró incluso más allá del Imperio Romano, y una vez caido este, líderes políticos y militares posteriores satisficieron su cuota de ego personal ostentando este título, desde jefes militares bárbaros, hasta reyes medievales francos y emperadores de la gran Rusia...

Esto ha perdurado hasta nuestros días, y derivados del nombre César pueden encontrarse en casi todos los idiomas, tanto en su forma masculina como en su vertiente femenina. Ahí van unos ejemplos de las lenguas más pintorescas que he podido encontrar:

Lenguas germánicas:

* Danés: Kejser & Kejserinde;
* Holandés: Keizer & Keizerin;
* Alemán: Kaiser & Kaiserin;
* Islandés: Keisari & Keisaraynja;
* Noruego: Keiser & Keiserinne;
* Sueco: Kejsare & Kejsarinna

Lenguas eslavas y bálticas:

* Bieloruso: Tsar & Tsarytsa
* Búlgaro: Цар & Царица (Tsar & Tsaritsa);
* Croata y Serbio: Car & Carica;
* Checo: Císař & Císařovna;
* Lituano: Keizars & Keizarienne;
* Polaco: Cesarz & Cesarzowa;
* Ruso: Czar & Czaritsa (transliteración arcaica), Tsar & Tsaritsa (transliteración moderna);
* Eslovaco: Cisár & Cisárovná;
* Esloveno: Cesar & Cesarica;
* Ucraniano: Tsar & Tsarytsya

Lenguas semíticas, altaicas y fino-úgricas:

* Arabe: Qaysar - قيصر
* Estonio: Keiser & Keisrinna;
* Finlandés: Keisari & Keisarinna;
* Hebreo: Keisár & Keisarít;
* Húngaro: Császár & Császárnő;
* Turco: Kayser-i-Rûm "César de Roma"

Si César pudiera ver esta lista, seguramente estaría muy sorprendido, y conociendo su desmesurado ego, seguramente estaría satisfecho en la misma proporción. ¿Os imaginais que vuestro nombre se convirtiese en un título nobiliario y se tradujera a todos estos idiomas?

Pues eso, una pequeña curiosidad más para el día de hoy.


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9.7.07

La conquista de Britania

En su Historia Eclesiástica de Inglaterra, escrita hacia el 700 dC, Beda el Venerable nos incluye el relato de la conquista de Britania, iniciada por César y retomada casi un siglo después por Claudio. En su capítulo II nos narra la primera intentona romana, realizada en el 55aC por un César que, no contento con tener abiertos múltiples frentes en la Galia, encuentra un ratito para poner el primer pie en Inglaterra.

La narración de Beda es como sigue...

CAYO JULIO CESAR, EL PRIMER ROMANO QUE VINO A INGLATERRA


Britania no había sido nunca visitada por los romanos, y por tanto era totalmente desconocida por ellos antes de Cayo Julio César quien, en el año 693 tras la fundación de Roma, pero año sesentaavo después de la Encarnación de Nuestro Señor, era Cónsul con Lucio Bíbulo, y mientras guerreaba contra germanos y Galos, que tan sólo estaban divididos por el río Rhin, llegó hasta la provincia de los Morinos, desde la cual el pasaje hacia Britania es más corto. Aquí, habiendo provisionado cerca de 80 navíos de carga y de remos, zarpó hacia Britania, donde, siendo primero duramente recibido en una batalla, y después afrontando una violent tormenta, César perdió una considerable parte de su flota, una cantidad no pequeña de soldados y casi todos sus caballos. De regreso a la Galia, envió a sus legiones a sus cuarteles de Invierno y dió órdenes para que se construyeran seiscientos navíos de ambos tipos. Con ellos pasó otra vez a Britania a comienzos de la Primavera pero, mientras marchaba con un gran ejército hacia el enemigo, los barcos, mal anclados, fueron por una tempestad, bien sacudidos unos contra otros, bien lanzados contra las arenas donde naufragaron. Cuarenta de ellos se perdieron, los demás con mucha dificultad fueron reparados. La caballería de César fue, a la primera carga, vencida por los britones, y su tribuno Labieno, muerto {nota del autor: creo que aquí Beda se deja llevar por el entusiasmo britano, ya que a Labieno lo vemos años más tarde, vivito y coleando, enfrascado en la Guerra entre Pompeyo y César}. En el segundo embite, con gran esfuerzo de sus sus soldados, puso en fuga a los britones. Después procedió hasta el río Támesis, donde una inmensa multitud de enemigos se había hecho fuerte en la orilla más lejana del río, bajo el mando de Casibelauno, y había plagado el lecho del río y sus bajíos con estacas afiladas; los restos de estas aún pueden verse hoy en día, aparentemente del grueso de la pierna de un hombre, y habiendo sido reforzadas con una capa de plomo, todavía permanecen fijas inmóviles en el fondo del río. Entonces, viendo esto y evitándolo los romanos, los bárbaros no se vieron capaces de afrontar un choque frontal contra los romanos y se refugiaron en el bosque, desde donde astutamente lanzaron pequeños y repetidos ataques sobre los romanos. Mientras tanto, la ciudad fortificada de Trinovanto, con su comandante Andrógeo, se rindió a César, dándole cuarenta rehenes. Muchas otras ciudades, siguiendo su ejemplo, acordaron tratados con los romanos. Con su ayuda, César tras largo tiempo consiguió tomar el fuerte de Casibelauno, situado entre dos pantanos, y fortificado por los bosques adyacentes, y se rehabitualló completamente. Después de esto, Désar regresó a la Galia, donde no tardó en enviar a sus legiones a sus cuarteles de Invierno, y rápidamente fue distraído con guerras y tumultos que se alzaron contra él por doquier.
Pues bien, hasta aquí el relato de Beda, que a pesar de ser muy posterior, cuenta con la ventaja de la imparcialidad del que se siente romano y britano al mismo tiempo..

¿QUE SE LE HABIA PERDIDO A CESAR EN BRITANIA?

Lo de César se asemeja bastante al milagro de los panes y los peces, pero en una versión ciertamente más militar. Parece que tuviera la capacidad ilimitada para abrir frentes y despertar enemigos (en mi oficina diríamos que se metía en marrones él solito). Como la historia nos llega muchas veces distorsionada por los años pasados, y por que quien la explica es casi siempre juez y parte, os lanzo unas reflexiones un poco al vuelo, para mejor entender este texto:

César era, desde un punto de vista estratégico, un auténtico depredador, capaz de asumir cualquier esfuerzo bélico con tal de obtener alguna ventaja para sí mismo, ya sea económica o política. En este caso, en mi opinión, la conquista de Britania tenía un doble objetivo, propagandístico el primero y económico (¿cómo no?) el segundo.

Las islas británicas eran, para el romano tardo republicano, un concepto vago y extraño, relacionado con relatos mitológicos. Para entendernos, vendría a ser como el Dorado para los primeros conquistadores españoles, una tierra desconocida y salvaje, pero llena de riquezas. En un momento en que César quería dar un impulso definitivo a su carrera política en Roma, y convertirse en el primer Hombre de la ciudad, llevar a sus tropas hasta tan extremos confines y regresar victorioso, era un eslógan propagandístico imbatible.

Por otro lado, después de unos años guerreando por la Galia, César debía haber escuchado relatos sobre las riquezas del otro lado del Canal de la Mancha, y debía haber visto mercancías y metales preciosos de las minas britanas. Una persona desinteresada y sin apego por el dinero como él no podía mantenerse al margen {nota del autor: es una ironía}

¿PRIMER DESEMBARCO O INTENTONA FRUSTRADA?

Resulta difícil de decir si este primer contacto con Britania tuvo tan sólo un mero carácter exploratorio o si debe considerarse como un intento fallido de invasión. Lo que sí es cierto es que no se reemprenderían los esfuerzos militares hasta casi 100 años después, cuando su remoto descendiente, el emperador Claudio decidió arrimarse la toga y cruzar el Canal de la Mancha con unas cuantas legiones.

Cabe considerar que los 2 intentos cesarianos, el del 55aC y el del 54aC, involucraron un número considerable de tropas: 2 legiones en la primera ocasión, lo cual vendría a implicar unos 10.000 efectivos de infantería pesada, y 5 legiones en la segunda intentona, es decir, unos 25.000 soldados, a los que habría que sumar en ambos casos, un ingente número de tropas auxiliares y de caballería. Parecen unos números excesivos para una simple exploración del terreno, lo cual nos lleva a pensar que, o bien César fracasó en su intento de llegar, ver y vencer en Britania, o que lanzó una operación de castigo sobre las díscolas tribus britanas, a las que sometió y venció, pero sin voluntad de permanencia.


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6.7.07

Julio César y los piratas

Esta es probablemente una de las anécdotas más célebres de la juventud de César, la de su secuestro por parte de unos piratas.

De cualquier otro personaje pensaríamos que se trata de una exageración o fabulación, sin embargo, tratándose de este encantador individuo, cualquier hazaña nos parece pequeña.

La historia, tal y como nos la narra Plutarco, dice así:

I. ...cuando regresaba fue apresado junto a la isla Farmacusa por los piratas, que ya entonces infestaban el mar con grandes escuadras e inmenso número de buques.

II. Lo primero que en este incidente hubo de notable fue que, pidiéndole los piratas veinte talentos por su rescate, se echó a reír, como que no sabían quién era el cautivo, y voluntariamente se obligó a darles cincuenta. Después, habiendo enviado a todos los demás de su comitiva, unos a una parte y otros a otra, para recoger el dinero, llegó a quedarse entre unos pérfidos piratas de Cilicia con un solo amigo y dos criados, y, sin embargo, les trataba con tal desdén, que cuando se iba a recoger les mandaba a decir que no hicieran ruido. Treinta y ocho días fueron los que estuvo más bien guardado que preso por ellos, en los cuales se entretuvo y ejercitó con la mayor serenidad, y, dedicado a componer algunos discursos, teníalos por oyentes, tratándolos de ignorantes y bárbaros cuando no aplaudían, y muchas veces les amenazó, entre burlas y veras, con que los había de colgar, de lo que se reían, teniendo a sencillez y muchachada aquella franqueza. Luego que de Mileto le trajeron el rescate y por su entrega fue puesto en libertad, equipó al punto algunas embarcaciones en el puerto de los Milesios, se dirigió contra los piratas, los sorprendió anclados todavía en la isla y se apoderó de la mayor parte de ellos. El dinero que les aprehendió lo declaró legítima presa, y, poniendo las personas en prisión en Pérgamo, se fue en busca de Junio, que era quien mandaba en el Asia, porque a éste le competía castigar a los apresados; pero como Junio pusiese la vista en el caudal, que no era poco, y respecto de los cautivos le dijese que ya vería cuando estuviese de vagar, no haciendo cuenta de él se restituyó a Pérgamo, y reuniendo en un punto todos aquellos bandidos los mandó crucificar, como muchas veces en chanza se lo había prometido en la isla.

Como podeis comprobar, de joven César ya apuntaba maneras, por su extrema frialdad a la hora de ordenar la muerte de un tercero, y por un hecho que puede pasar desapercibido para el lector no iniciado:

De 20 a 50 talentos de rescate

Los jóvenes aristócratas romanos, que se iniciaban en la política, eran conocidos por su altísimo nivel de gasto, endeudamiento e impagos. Progresar en la política romana se basaba en gran medida en la capacidad de soborno; de ahí la necesidad de grandes sumas de dinero y el recurso fácil a prestamistas. Cuando la situación con los acreedores se volvía insoportable, como a César le pasó más de una vez, el propio aprendiz de político se exiliaba lejos de Roma y lo camuflaba como un viaje de estudios. Precisamente esto venía de hacer César, que regresaba del reino de Bitinia. Al ser apresado por los piratas César hace un rápido cálculo mental: Si en lugar de pedir por mí 20 talentos hago que los piratas pidan 50, sólo pueden pasar 3 cosas:
  1. Que nadie pague, con lo que acabaré en el fondo del mar
  2. Que Roma pague mi rescate, con lo que regresaré sano a casa
  3. Que además de que Roma pague, yo César sea capaz de regresar a la guarida de los piratas, ajusticiarlos y reclamar para mí el valioso botín, como justa compensación por mi largo cautiverio

Evidentemente, César no dejó pasar la oportunidad y cumplió con la hipótesis 3ª...


... ¿quién era el pirata? ¿César o los piratas?



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Julio César y los piratas (II): La opinión del lector

Un lector del menéame me hace llegar este comentario acerca del post sobre el secuestro de César por los piratas. Dice así:

Uno de mis autores favoritos, Montaigne, dice muy irónicamente sobre César, al que intermitentemente admira:


"Para probar la clemencia de Julio César, decía un escritor latino: «Era tan dulce en sus venganzas que, habiendo forzado a rendirse a unos piratas que le habían hecho prisionero y exigían un rescate por su persona, se limitó a estrangularlos, aunque los amenazara con crucificarlos, lo cual ejecutó, pero después de estrangulados. A Filemón, su secretario, que había querido envenenarle, no lo castigó con dureza alguna, limitose a matarle solamente.» Sin decir quién era el historiador latino que se atreve a considerar como un acto clemente el matar sólo a los que nos ofendieron, fácil es adivinar que estaba contaminado de los repugnantes y horribles ejemplos de crueldad que los tiranos romanos habían puesto en moda."


Me parece sublime el "un acto clemente el matar sólo a los que nos ofendieron", y todo lo demás viene por añadidura.

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2.6.07

La muerte de César

En su obra "Los doce Césares", Suetonio nos narra uno de los episodios más célebres de la historia universal, el de la muerte de César a manos de los conspiradores. Si tuvieramos que hacer una lista de las frases más famosas, seguramente la muy discutida "Tú tambien, hijo mío" estaría en ella...

Un entusiasta lector chileno, Arturo Herrera, me ha transcrito el texto que aquí os traslado...

En cuanto se sentó, le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio, que se había encargado de comenzar, acercósele como para dirigirle un ruego; mas negándose a escucharle e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, le cogió de la toga por ambos hombros, y mientras exclamaba César: "Esto es violencia", uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe le detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, envolviese la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas, y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra. Sin embargo, algunos escritores refieren que viendo avanzar contra él a M. Bruto, le dijo en lengua griega: ¡Tú también, hijo mío!. Cuando le vieron muerto, huyeron todos, quedando por algún tiempo tendido en el suelo, hasta que al fin tres esclavos le llevaron a su casa en una litera, de la que pendía uno de sus brazos. Según testimonio del médico Antiscio, entre todas sus heridas sólo era mortal la segunda que había recibido en el pecho. Los conjurados querían arrastrar su cadáver al Tíber, adjudicar sus bienes al Estado y anular sus disposiciones; pero el temor que les infundieron el cónsul M. Antonio y Lépido, jefe de la caballería, les hizo renunciar a su designio.

Suetonio, Los doce cesares, Cayo Julio Cesar, LXXXII.



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  1. Curiosidades: Julio César versus Paris Hilton
  2. La batalla de Alesia
  3. Biografía de Julio César

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21.5.07

Citas célebres: Julio César

"Nihil Adeo Ardvvm Est Qvod Virtvte Conseqvi Non Possit"

"Nada es tan difícil que no se pueda conseguir con coraje"

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3.5.07

Citas célebres: Julio César

"Beati Hispani quibus bibere vivere est"

(Afortunados los españoles para los que beber es vivir)

Por cortesía de Santiago Madrazo, un lector fiel.

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2.5.07

La batalla de Alesia: Introducción

La batalla o sitio de Alesia (Sept del 52 aC) fue uno de los episodios clave de la Guerra de la Galia, en el que César mostró de forma clara la audacia y el tesón que le habrían de conducir a ser el Primer Hombre de Roma. El sitio de Alesia es considerado uno de las grandes éxitos militares de César e incluso en la actualidad es utilizado como un ejemplo clásico de sitio.

En esta batalla se enfrentaron los ejércitos de la República de Roma, dirigidos por Julio César, contra una confederación de tribus galas bajo el liderazgo de Vercingetórix, de la tribu de los Arvernos. Tuvo como escenario principal el fuerte de la tribu gala de los Mandubios, situado probablemente en la ciudad actual de Alise-Sainte-Reine.

La batalla es descrita en detalle por numerosos autores contemporáneos, incluyendo a César en su célebre "Comentarios a la Guerra de las Galias" (De Bello Gallico). Tras esta batalla, el líder rebelde Vercingetórix fue capturado, y la Galia fue definitivamente asimilada como provincia romana.

Una de las consecuencias principales de esta victoria fue que precipitó el enfrentamiento entre los aristócratas romanos liderados por Pompeyo y el partido popular, personificado por César. El desencadenante de esta nueva guerra civil fue la negativa del Senado romano a otorgar a César los honores por sus victorias en las guerras gálicas.

Por todo lo anterior, Alesia ocupa un capítulo de honor en los Anales de la historia de Roma.


La Batalla de Alesia: Indice

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21.3.07

Cesarión, el hijo de Julio César

Ptolemeo XV Philopator Philometor Caesar, más conocido como Caesarion (el pequeño César)
En griego: Πτολεμαίος ΙΕ' Φιλοπάτωρ Φιλομήτωρ Καίσαρ, Καισαρίων (Junio 23, 47 aC – Agosto, 30 aC)

Fue el último rey de la Dinastía Ptolemaica de Egipto, y reinó, junto a su madre Cleopatra VII, desde Septiembre del 44aC al 30a, fecha en que fue asesinado por César Augusto.

Era el hijo mayor de Cleopatra y se considera altamente probable que fuese hijo de Julio César, del cual recibió su nombre. En ese caso, fue el único hijo biológico del Divino Julio.

Vida de Cesarión

Su madre le dió a luz tras su romance con César. Durante sus 2 primeros años de vida tanto él como su madre vivieron en Roma, como invitados de César. Regresaron a Egipto tras el asesinato de los idus de Marzo.

El 2 de septiembre de 44 adC, cuando tenía tres años, Cleopatra le nombra corregente de Egipto para que algún día suceda a César como emperador de Roma y Egipto, unificando los dos reinos, pues ya por entonces se le había coronado rey en corregencia con su propia madre.

Durante el tenso período que desembocó en el enfrentamiento bélico entre Marco Antonio (por entonces emparejado con Cleopatra) y Augusto, Cesarión recibió de parte de su padrastro diversos títulos y dominios sobre tierras del Imperio en Asia Menor. No sólo eso, Antonio proclamó a Cesarión Rey de Reyes, y , lo que fue su condena a muerte, también le señaló como el auténtico heredero de César. Augusto, que basaba su autoridad pública y legitimidad política en su condición de heredero y familiar de César, no podía aceptar dicha situación, y se lanzó decididamente en contra de Antonio.

Cuando Octavio invadió Egipto en el 30aC, Cleopatra VII envió a Cesarión, que por entonces tenía 17 años, al puerto de Berenice, en el Mar Rojo, con planes de escape hacia la India. Octavio capturó la capital alejandrina en Agosto del 30aC, fecha que señala la anexión definitiva de Egipto a la República. Por entonces, Marco Antonio y Cleopatra ya se habían suicidado. Los guardianes de Cesarión, atraidos con sobornos y falsas promesas, lo devolvieron a Alejandría, donde Augusto, en una pragmática decisión, típica de su talante y forma de actuar, juzgó que "había demasiados Césares" y ordenó su muerte. Esta tuvo lugar en una mazmorra de la ciudad, por estrangulamiento.

Octavio asumió entonces el control total de Egipto, hasta el punto de que en las cronologías egipcias aparece como el sucesor de Cesarión.

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17.1.07

Curiosidades del Google: Julio César vs Paris Hilton

La verdad es que esto de las nuevas tecnologías tiene su gracia, ya que te permite constatar hechos que de otro modo sería o imposible o extremadamente caro hacerlo.

Pongamos por ejemplo algo ya tan natural como el buscador Google... con una simple búsqueda podemos tener una noción clara de la notoriedad de un concepto. Por continuar con el ejemplo:
Buscamos en la versión española de Google links relacionados con el concepto "Julio César", y el resultado es aparentemente abrumador: 1.540.000 páginas indexadas.

Sin embargo, una búsqueda por el concepto "Paris Hilton" arroja la demoledora cifra de 37'2 millones de links...

Siento contribuir con este post a la popularidad de este personaje, y sé que el post de hoy es frívolo, pero las conclusiones son claras:

  1. De haber nacido hoy, Julio César no habría pasado de cuestor en Hispania
  2. Paris Hilton habría conquistado la Galia en 1/2 hora
  3. Cleopatra se habría quedado sin la posibilidad de engendrar a Cesarión, ya que el Divus Julius habría caido rendido ante sus obvios encantos de mujer
  4. Si había muchos Marios en César, en Paris Hilton se reunen las mejores virtudes de Helena de Troya, las de toda la cohorte femenina de la dinastía Julio Claudia, y hasta de la misma Cleopatra

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10.1.07

Julio César

César nació en Roma en el seno de una antigua familia de patricios, llamada Julia. Su ascendencia, de acuerdo con la leyenda, llegaba a Iulo, hijo del príncipe troyano Eneas y nieto de la diosa Venus. En el apogeo de su poder, César inició en Roma la construcción de un templo a Venus Genetrix, en reconocimiento a su supuesta antepasada. César creció en el Subura, un barrio de clase baja de Roma.

Su padre, cuyo nombre era también Cayo Julio César, alcanzó el rango de pretor (ver cursus honorum). Su madre era una Aurelia de la rama de los Cotta, una familia plebeya rica e influyente. El crecer entre los ciudadanos de clase baja aparentemente le enseñó a hablar varios idiomas, incluyendo hebreo y algunos dialectos galos. Vivir en ese lugar, para una familia patricia con limitaciones económicas, era definitivamente una desventaja para su futuro político. Sin embargo, el joven César aprendió mucho de sus experiencias de la niñez, apreciando el poder de ser un líder para el hombre común. Además, él tenía la ventaja de su herencia patricia y de un genio político que lo propulsaría a la cúspide del poder romano.

Los Julios Césares, aunque patricios, no eran ricos para los patrones de la aristocracia romana de la época y por ese motivo, ni su padre ni su abuelo obtuvieron cargos prominentes en la República. Su tía paterna Julia se casó con el talentoso general y reformador Cayo Mario, líder de la facción progresista del Senado, los Populares, frecuentemente enfrentados a los Optimates (conservadores).

>> Leer texto completo en la wikipedia.org

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12.10.06

El origen romano de nuestro calendario

El calendario arcaico romano sólo constaba de 10 meses, con el comienzo del mismo en Marzo, inicio de la Primavera, hecho este directamente ligado a la naturaleza agrícola de la sociedad de la época.
De ahí los nombres de September (7º), October (8º), November (9º) y December (10º), que marcan su orden respecto al mes inicial, y que han perdurado hasta nuestros días. Los antiguos Quintilis y Sextilis fueron posteriormente substituidos por los hoy conocidos Julio y Agosto, en honor de Julio César, reformador del calendario, y Octavio Augusto, primer Emperador de Roma.

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