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13.5.10

Dvctvs

Esteve Grima, un lector de los de las primeras horas, me hace llegar una noticia que aparecía hoy en El País, acerca del lanzamiento de Dvctvs, una base de datos en Internet que permite acceder a uno de los fondos papirológicos más importantes del mundo.Aunque no me ha permitido satisfacer mi mucha curiosidad personal, es un auténtico placer bucear por su extenso catálogo, que por lo visto va a ser incrementado de forma continuada.


El viejo papiro se hace digital

El portal Dvctvs pone en Internet dos grandes colecciones de manuscritos

Qué destino más sensacional el de este pequeño fragmento de papiro. Fue lanzado a los vertederos de la ciudad grecorromana de Oxirrinco en Egipto en los primeros siglos de nuestra era. De allí lo rescataron en el siglo XIX los cazadores de papiros ?quién sabe si no fue el avispado ojo de Sabr'Said, el chaval de ocho años que trabajaba para Greenfell y Hunt? y fue a parar a manos de los jesuitas. El salto final lo ha dado ahora: es uno de los 400 papiros que pueden consultarse en el portal Dvctvs dedicado a poner en la red los papiros de las dos colecciones más importantes del país, las de la Abadía de Montserrat y la del archivo de los jesuitas en Cataluña.

Cuando acabe el proceso de catalogación y digitalización, en unos dos años, el portal, dirigido por Alberto Nodar, dará acceso a unos 3.500 manuscritos -mayoritariamente en papiro, aunque también hay pergamino, papel, tela y fragmentos de cerámica (óstraca) y los dramáticos papiros carbonizados: son cosa de verse, guardados en cajas de puros como carbón historiado capaz de volver a encenderse para devenir brasa del conocimiento-.
Los textos, desde fragmentos del tamaño de una uña a todo un códice de pergamino del siglo V con los Evangelios, están escritos en diferentes lenguas (egipcio demótico, hierático y jeroglífico, copto, árabe, latín, hebrero y siríaco) y abarcan un amplio abanico temporal, del siglo VII antes de Cristo al X de nuestra era. En cuanto a las materias, van de textos literarios y religiosos a simples (pero tan elocuentes) sobre la vida cotidiana del pasado)recibos y facturas, pasando por contratos, cartas y la petición de apertura de testamento del papiro griego citado al inicio. Aviso para navegantes: que no se entusiasme quien no lea griego (no hablemos ya del copto), pues los textos se transcriben en el idioma original, sin traducción.
Dvctvs, creado y gestionado por la Universidad Pompeu Fabra, lanza al universo digital dos colecciones papirológicas indisolublemente ligadas cada una a sendos grandes personajes que aunaron ciencia y religión. La de la abadía de Montserrat, de más de 1.500 piezas, fue adquirida en su mayor parte por el famoso yaventurero padre benedictino Bonaventura Ubach (1879-1960). La de la Compañía de Jesús, de más de 2.000 manuscritos, fue adquirida por otro gran sabio, el padre José O'Callaghan (1922-2001) gracias al mecenazgo de su cuñado, Josep Palau-Ribes (que es el que da nombre al fondo).La primera está practicamente estudiada y catalogada pero no así la segunda, en la que el proceso actual de investigación puede dar lugar a algunas sorpresas y hallazgos, según señala el director de Dvctvs, Alberto Nodar.

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28.4.09

Ad nauseam

Darío Sánchez Vendramini, de Citas Latinas, vuelve a iluminarnos a todos con un excelente post, que promete tener visos de continuidad, acerca de expresiones latinas que aún hoy son de uso común. De este primer artículo me ha sorprendido una que yo particularmente no conocía, ad nauseam. Os extraigo la explicación correspondiente y os animo a leer el resto del artículo:

Ad nauseam

traducción: hasta la nausea

significado:

La frase “ad nauseam” es utilizada en la lógica para referirse a la repetición en innumerables oportunidades (por diferentes personas) de un mismo argumento con el fin de darle credibilidad. Se trata de un tipo de falacia, porque la repetición no afirma nada sobre la veracidad del argumento. Fuera del contexto específico de la lógica la frase se utiliza para calificar la repetición excesiva de un tema o afirmación.

ejemplo:

Este tema ha sido ya discutido ad nauseam.


Continuar con la lectura del artículo en Citas Latinas



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27.4.09

La historia de las palabras: De gritos y héroes de la Guerra de Troya

Viendo por la TV como el otro día mi querido FC Barcelona empataba in extremis contra el Sevilla, dejé escapar uno de esos gritos de júbilo que ponen a prueba la paciencia de los vecinos. Mi mujer me reprendió por un grito tan estentóreo, y claro, como hacía tiempo que no escuchaba este adjetivo, me puse a investigar cuál es su orígen etimilógico. El primer paso fue obviamente acudir a la versión on line del Diccionario de la Real Academia, donde encontré la siguiente explicación:

estentóreo, a.

(Del lat. stentorĕus, y este del gr. Στέντωρ, Estentor, personaje de la Ilíada conocido por su fuerte voz).

1. adj. Dicho de la voz o del acento: Muy fuerte, ruidoso o retumbante.



¿Estentor? ¿Un personaje de la Guerra de Troya? ... intrigadísimo proseguí mi búsqueda, ahora ya más acotada, en la wikipedia, donde descubrí que dicho personaje, Estentor, tomó parte en la Guerra de Troya, en el bando de los griegos, y era célebre por su potente voz, capaz de enmudecer a 50 hombres juntos. Os adjunto el fragmento (verso 778 del Canto V de la Iliada) donde se habla de él:

778 Las diosas empezaron a andar, semejantes en el paso a tímidas palomas, impacientes por socorrer a los argivos. Cuando llegaron al sitio donde estaba el fuerte Diomedes, domador de caballos, con los más y mejores de los adalides, que parecían carniceros leones o puercos monteses, cuya fuerza es grande, se detuvieron; y Hera, la diosa de los níveos brazos, tomando el aspecto del magnánimo Esténtor, que tenía vozarrón de bronce y gritaba tanto como cincuenta, exclamó:

787 —¡Qué vergüenza, argivos, hombres sin dignidad, admirables sólo por la figura! Mientras el divino Aquileo asistía a las batallas, los teucros, amedrentados por su formidable pica, no pasaban de las puertas dardanias, y ahora combaten lejos de la ciudad, junto a las cóncavas naves.
Este pasaje nos habla de uno de los diversos momentos de flaqueza de los griegos, que deben ser reanimados por la Diosa Hera. Como esta no quería aparecer en forma humana delante de aqueos y troyanos, se "camufla" asumiendo la apariencia del que mejor voz tenía en el bando de Aquiles, Ulises y demás.

Lo que resulta sospechoso es la alusión a su "voz de bronce", lo cual puede aludir de forma más o menos velada a la utilización de algún tipo de primitivo megáfono... pero bueno, esta ya es suposición mía.

Así que, como ya veis, hay mucha historia dentro de cada palabra. La próxima vez que os digan que en el fútbol gritais mucho, siempre podeis responder que Estentor era peor...



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6.4.09

Acerca del orígen mítico de Barcelona

Extracto del artículo de la wikipedia sobre la Historia de Barcelona

Dos leyendas principales dan cuenta del origen de la ciudad {de Barcelona}.

La de origen romano atribuye la fundación a Hércules (Heracles en su versión griega), 400 años antes de la fundación de Roma. En esa versión, Hércules, tras el cuarto trabajo, se une a los argonautas liderados por Jasón a la búsqueda del vellocino de oro, cruzando el Mediterráneo mediante nueve navíos. Una tormenta dispersa la flota cerca de la costa catalana, aunque consiguen reagruparse todas excepto una nave. Jasón encarga a Hércules la búsqueda del noveno navío. Encontró el naufragio de la Barca Nona (novena) junto a una suave colina (Montjuïc). A los tripulantes les agradó tanto el lugar que con la ayuda de Hércules y Hermes fundaron una ciudad con el nombre de la Barca Nona, Barcanona. Esta historia representa una variación del mito original en el que el vellocino se encontraba en la Cólquida, un territorio situado en el Cáucaso y actualmente parte de Georgia. Acorde a la adaptación mitológica romana de Heracles a Hércules, se relocalizan los hechos a la vertiente occidental del Mediterráneo.

La leyenda del origen cartaginés otorga a Amílcar Barca, padre de Aníbal, la fundación de la ciudad, hacia el 230 a. C. con el nombre de Barkenon, Barcelino o Barci Nova en relación a su linaje. Esta etimología también es referida a menudo respecto a Aníbal Barca. Otra versión relaciona ambas leyendas mediante una fundación de Hércules y una reconstrucción posterior por parte de Amílcar.

En cualquier caso, estos orígenes se han basado en conjeturas sin base arqueológica ni histórica, propuestos por crédulos historiadores medievales del siglo XV como Pere Tomic o Jeroni Pau. El origen etimológico está bien fundamentado en el topónimo layetano e ibérico y defendido por lingüistas y etimólogos de renombre como Joan Coromines.




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7.4.08

Origen etimológico del término Islas Baleares

Acabo de descubrir que una paisana (Ana) tiene un blog bastante chulo sobre Historia de Egipto y de Mallorca, lo cual promete ser un mix de contenidos a seguir con interés. Os recomiendo una visita pausada.

A modo introductorio, os extraigo una reseña que hace sobre el origen etimológico del término balear, así como un inventario de diferentes formas de llamar a las islas según las crónicas antiguas. Dice así:

Las Baleares se conocieron con nombres distintos del actual, 600 años a.C., Hecateo designaba a Mallorca como Kromys, otros las llamaban Clumba o Columba, que significaba algo así como vaivén, a lo mejor a causa de los peligros que por aquél entonces la rodeaban.

Tito Livio llamó Mallorca a la Isla mayor del archipiélago y Menorca a la menor, correspondiendo esa denominación a sus respectivas extensiones de terreno.

Las Baleares se llamaron Gimnesias y se dice que porque tiene la misma raíz o etimología que nudos (desnudos), a causa de que sus habitantes iban desnudos.

Baleares o Balearis, aseguran procede del verbo balin (que se lee en algunos monumentos funerarios de procedencia fenicia), cuya explicación se desconoce.

Para otros historiadores la derivan del verbo griego, bal-leo, que significa lanzar, debido a la habilidad que tenían los habitantes de las islas para lanzar piedras con la honda.
Se dice que para conseguir esa habilidad, los padres adiestraban en el manejo de esa primitiva arma a sus hijos desde muy niños, y les colocaban el desayuno en la copa de un árbol, el cual no conseguían si no derribaban con la honda.

Timeo las llamaba Joirades (peñascos), Estrabón las llama Eudomenes (venturosas), Rufus Avenius (530 a.C.) llama a Mallorca Kromyusa y a Menorca Melusa, los cartagineses llamarón a Ibiza Ebessos y los árabes Lebisah.


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25.3.08

El castellano no viene del Latín

... al menos esto es lo que sostiene Yves Cortez, autor del libro "Le Français ne vient pas du Latin" (Editions L’harmattan 2002). Según este autor francés (filólogo de vocación y creo que periodista de profesión), las lenguas romances actuales no serían herederas del Latín, sino del italiano primitivo que ya hablaban entonces los antiguos romanos. Según su tesis, Roma nace de la fusión de pueblos latinos que hablaban lenguas diversas. De este proceso de fusión cultural surgiría una nueva cultura cuya lengua culta sería el Latín, y cuya lengua coloquial sería una forma primitiva de italiano. Siempre según sus tesis, las lenguas romances actuales no serían descendientes de este primer idioma, el de Cicerón, sino del segundo, el hablado en tabernas y en cuarteles.

Sé que la tesis suena peregrina, pero como en este blog tiene cabida todo lo que esté documentado (y ciertamente esta tesis lo está), aquí os extraigo el prólogo del libro de este caballero:

Prólogo del libro "Le français ne vient pas du latin, essai sur une aberration linguistique" (Yves Cortez, édition L'Harmattan)
Contrariamente a la idea generalmente aceptada, el francés no viene del latín, como tampoco el italiano, el español, el rumano ni ninguna otra lengua romance proviene del latín. He aquí el resumen de la tesis que voy a demostrar.

En los primeros siglos de la historia de Roma, dos pueblos, y por lo tanto dos lenguas, coexistían en el pequeño territorio del Lacio. Un pueblo hablaba latín y el otro hablaba italiano. Estos dos pueblos se fusionaron en uno solo. El italiano se convirtió en la lengua hablada y el latín permaneció como lengua escrita.

De esta manera, desde el siglo II antes de Cristo, los romanos eran bilingües: utilizaban el italiano como lengua hablada y el latín como lengua escrita, y son estas dos lenguas las que ellos aportaron a todas las regiones que conquistaron. Luego de la conquista romana, en Italia, en Francia, en España y en Rumania, los pueblos abandonaron sus lenguas respectivas para adoptar el italiano como lengua hablada y solamente utilizaron el latìn para escribir, tal como lo hacían los romanos...


Es verosímil pensar que los romanos llamaran a su lengua hablada el «romano». Para evitar cualquier confusión con el uso que hoy hacemos de este término, voy a llamar a la lengua hablada por los romanos “italiano antiguo”. Utilizo a propósito este término ya que los romanos no hablaban un latin deformado, llamado en ocasiones “latín vulgar” o “bajo latín”, sino que hablaban sencillamente otra lengua distinta, que no tiene al latín como origen, y que ya era una forma de italiano.

El bilingüismo lengua hablada-lengua escrita no tiene nada de excepcional. Poco antes del comienzo de la era cristiana, en Jerusalén, el hebreo, lengua hablada por los judíos hasta esta época, cede su lugar al arameo, pero guarda su estatus de lengua religiosa y literaria. Los judíos de tiempos de Cristo eran bilingües: hablaban arameo y escribían en hebreo.

Hoy en dia, en los paises árabes, se habla el árabe dialectal y se escribe unicamente en árabe clásico. En la Suiza germánica, la lengua hablada es el suizo germánico y la lengua escrita es el alto alemán. En Quebec, la lengua hablada es rica en palabras provenientes de un vocabulario original, pero el francés utilizado al escribir sigue siendo perfectamente académico. En Africa, en América y en Asia, el bilingüismo lengua hablada-lengua escrita es una realidad cotidiana. Los diferentes pueblos continúan utilizando sus lenguas vernáculas y para escribir utilizan la lengua oficial, generalmente la lengua de los antiguos colonizadores: el español, el francés, el inglés…

La fuerte divergencia entre el latín y las lenguas romances constituye objeto de debate desde hace mucho tiempo entre los latinistas y los lingüistas. En 1940 el lingüista danés Louis Hjelmslev concluía sus investigaciones con estas palabras: “la lengua madre que hemos llegado a reconstruir no es el mismo latín que nos ha sido transmitido por la literatura”. En 1953, el lingüista francés Jean Perrot observa de igual manera que la lengua madre que ha reconstruido a partir de las diferentes lenguas romances “no corresponde al estado del latín que conocemos”. Uno y otro descubren una lengua madre muy diferente del latín pero no se atreven a alejarse del dogma y afirmar que en lugar de “otro latín” se trata simple y llanamente de “otra lengua”.

En 1985 el gran latinista Jozsef Herman reconocía en el congreso internacional de lingüística y filología romanas, delante de un auditorio de letrados venidos del mundo entero: “Nosotros los romanistas, junto con los historiadores de la lengua latina, somos casi los únicos en saber que en lo que concierne al proceso mismo de transformación del latín en lengua romance tenemos mas hipótesis y controversias que certezas […]».

A finales del siglo XX, mientras mas avanzaban las investigaciones, menos se ponían de acuerdo los investigadores en lo que respecta a una explicacion acerca de la transformacion del latín en las lenguas romances. Las dificultades provienen del hecho de que los investigadores se encuentran prisioneros del dogma según el cual las lenguas romances provendrían del latín y se las ingenian para encontrar explicaciones a todas las supuestas transformaciones del latín. Tratan, por tanto, de explicar la desaparición de las declinaciones, del género neutro, de los verbos deponentes, de los adjetivos verbales, y la aparición de los artículos, del pasado perfecto, del condicional… sin lograrlo.

Antoine Meillet, el célebre lingüista francés de comienzos del siglo XX, no aporta sino demostraciones parciales y conclusiones infundadas que ocultan mal sus fórmulas perentorias: “las innovaciones comunes resultan del hecho de que un mecanismo delicado y complejo fue manejado por gente nueva de todo tipo”[1] ¿Cómo es posible que personas provenientes de diferentes horizontes pudiesen provocar las mismas innovaciones lingüísticas? Allí se encuentra un misterio sorprendente. Para Antoine Meillet, la segunda gran explicación reside en el hecho de que el pueblo preferiría la simplicidad: “El deponente es el tipo de complicación inútil en la lengua”. El pueblo, por tanto, se habría deshecho del deponente. Un poco mas lejos afirma: “Al abandonar el neutro, el romano se desembarazó de una categoría lingüística que no significaba ya nada desde hacía mucho tiempo”.

En cuanto al pueblo griego, ellos han mantenido el neutro, lo mismo que los alemanes y los rusos. Antoine Meillet tiene leyes de geometría variable.

Una de dos cosas: o bien permanecemos en el lirismo de Littré que exclamaba en la introduccion de su diccionario: «Para gran sorpresa del erudito, las mutaciones se efectuaron como si un concierto preparado de antemano las hubiese determinado”[2], o bien tratamos de realizar un análisis riguroso y un poco mas científico.

¿Cuáles son las principales objeciones que podemos hacer al origen latino de las lenguas romances?

– ¿Cómo pudo producirse la desaparición de las mismas formas gramaticales en todas las lenguas romances?

– ¿Cómo pudo producirse la aparición de las mismas formas gramaticales en todas las lenguas romances?

– ¿Cómo explicar la desaparicion de las mismas palabras latinas y la aparición des las mismas palabras no latinas en todas las lenguas romances?

– ¿Cómo explicar la desaparición de los adjetivos, de los adverbios, de los verbos latinos más corrientes en todas las lenguas romanas?

– ¿Cómo explicar que tal transformación se haya hecho en poco menos de cuatro siglos, desde la desaparición del Imperio romano hacia el año 450 después de Cristo y la aparición de la lengua romana mencionada en el Concilio de Tours, en el año 813, cuando la estabilidad de las lenguas parecer ser una ley general? Antoine Meillet, con todo, pone en evidencia varias veces esta característica de las lenguas en su libro acerca de la historia de la lengua latina: “lengua de un gran imperio, el latin mantuvo estabilidad por unos 800 años”[3]. Después de 8 siglos de estabilidad, la lengua habría mutado de un golpe a una velocidad vertiginosa al punto de convertirse en algo completamente irreconocible.

Antoine Meillet sí siente que hay allí una curiosidad única del latín, y se las ingenia para encontrar explicaciones a la estabilidad de ciertas lenguas, como lo hace con el turco. “El turco de hoy es el turco de hace mil años, la esquematización rígida de la lengua la preservó de cambios”. ¿Existirá una ley que explique la preservación de las lenguas por medio del esquematismo? Antoine Meillet destaca igualmente que « la estructura del árabe de hoy es aún semejante a la de las lenguas semíticas de hace tres mil años”. Y el que conoce el griego antiguo y el griego moderno no puede sino sorprenderse delante de la asombrosa continuidad del vocabulario y de la gramática griegas a lo largo de 2 500 años. En efecto, las lenguas son predominantemente estables. Entonces, ¿por qué una transformación del latín –¡y vaya transformación!-, en el transcurso de menos de cuatro siglos solamente ?

¿Por qué la lengua latina se inmoviliza, por qué las lenguas romances se asemejan todas entre ellas y son tan distintas del latin ?

Haremos una revisión de todas estas preguntas y voy a esforzarme en realizar una demostración accesible a los no especialistas. Es necesario, sin embargo, mi estimado lector, que usted esté consciente de dos grandes escollos:

En primer lugar, usted no puede escapar al peso del dogma, y le vendrà a la mente sin cesar la misma pregunta: « Pero, ¿cómo es posible que todas las universidades, de todos los países, enseñen el origen latino de las lenguas romanas? ¿Es posible acaso que estén equivocados desde hace tanto tiempo y de manera constante? ¿Y por qué seria un aficionado el que realice este descubrimiento, y no un erudito universitario?”.

Precisamente, no creo que un ministro del templo pudiese al mismo tiempo cuestionar el dogma y la tradición. Vean cómo se autocensuran los lingüistas Jean Perrot y Louis Hjelmslev. Se detienen a mitad de la travesia. No sea timorato. Atrévase a ir hasta el extremo de la logica, cualesquiera que sean sus convicciones anteriores.

El segundo escollo viene de lo que un analisis superficial puede hacer creer, que el latín y las lenguas romances tienen muchos puntos comunes. ¿No querría decir eso que las segundas se engendraron a partir del primero? El alemán y el inglés, lenguas germánicas ambas, son bastante próximas y, sin embargo, el inglés no tiene por lengua madre al alemán; lo mismo ocurre con el ruso y el polaco, por ejemplo.

Los numerosos puntos comunes al latín y a las lenguas romances provienen de su origen comun, el indoeuropeo. A esto se agregan los efectos de una coexistencia de casi 20 siglos entre las lenguas romances habladas y el latín como lengua escrita, al punto de que numerosas palabras romances han sido tomadas como préstamos del latín.

Finalmente, la creencia ciega en un origen latino de las lenguas romances ha conducido a los etimologistas franceses a inventar un origen latino a casi toda palabra. Todos los procedimientos, desde los más ingeniosos hasta los más deshonestos, se ponen al servicio de demostrar una pretendida filiación, sin respeto por ninguna regla científica. Demostraré que el origen indoeuropeo aparece con frecuencia con mucha mayor evidencia, y que es posible imaginar etimologías más racionales. Con seguridad, ustedes deben haber oído miles de veces que la palabra TRABAJO viene del latín “tripalium” (instrumento de tortura), que la palabra ESCLAVO viene de “slavus” (eslavo), o que la palabra FORESTAL viene de “forestis” (exterior). Estas etimologías son infundadas, pero ellas reafirman la idea de un origen latino de las lenguas romances cuando no son otra cosa que el resultado de nuestras divagaciones erróneas.

Alli imagino igualmente su perplejidad. ¿Cómo —me dirán ustedes— es que toda nuestra etimología sería falsa y cuáles son sus títulos para permitirse un cuestionamiento semejante? Ya lo he dicho: no soy hombre del templo. Simplemente, desde hace años he estudiado lingüística y numerosas lenguas, y he descubierto que existía otro camino posible.

Permítame citar a Buda: «No crean en algo simplemente de oidas. No den fe a las tradiciones únicamente porque han sido honradas después de numerosas generaciones. No crean en algo simplemente a partir del testimonio de un sabio de la Antigüedad. No crean en algo porque las probabilidades jueguen a su favor o porque la costumbre nos empuje a tomarlo como cierto. No crean en nada basándose únicamente en la única autoridad de sus maestros o sacerdotes».

Es este precepto el que Copérnico aplicó para considerar otra visión del mundo.

Desháganse de sus ideas preconcebidas, no se pongan en manos de los especialistas, juzguen por ustedes mismos.

Presento a continuación los dos esquemas de filiación de las lenguas romanas. El esquema “antiguo”, el que se enseña en todas las universidades, y el esquema nuevo, el que voy a demostrar en este libro.

En el esquema antiguo, la lengua primitiva, el indoeuropeo0 habría dado origen al latín. Desde la época romana, el latín habría evolucionado hacia un bajo latín, el cual habría dado nacimiento a las lenguas romances.

En el nuevo esquema, que voy a demostrar en este libro, el indoeuropeo habría dado origen al latín, por una parte, y por otra, al italiano antiguo, mucho tiempo antes de la época romana; luego, el italiano antiguo habría dado a luz las diferentes lenguas romances, mientras que el latín no tuvo descendencia.

[1] Antoine Meillet, Esquisse d’une histoire de la langue latine, 1928. Librairie Klincksieck.
[2] Emile Littré, Dictionnaire de la langue française, Librairie Hachette, 1870.
[3] Op. cit.


Podeis encontrar más información sobre las tesis de Yves Cortez en:


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18.9.07

Iberia vs Hispania: Origen etimológico

Extracto del artículo de la wikipedia "Hispania"

El término Hispania es latino, el término Iberia es exclusivamente griego. Decir español por iber o por hispanus es cometer una falta de pertenencia pues lleva consigo diferencias de época y de ambiente. En los textos que se conservan de los romanos éstos emplean siempre el nombre de Hispania (citada por primera vez hacia el 200 adC por el poeta Quinto Ennio), mientras que en los textos conservados de los griegos éstos emplean siempre el nombre de Iberia.

Se sabe que los fenicios y los cartagineses llamaron a la Península con el nombre de Span o Spania, con el significado de oculto (país escondido y remoto). Existe otra versión de que el nombre proviene del término fenicio I-shphanim que literalmente significa: 'de damanes', (shphanim, es la forma plural de shaphán, 'damán', Hyrax syriacus) que fue con este vocablo con el que los fenicios decidieron, a falta de un nombre mejor, denominar al conejo, Oryctolagus cuniculus, animal poco conocido por ellos y que abundaba en extremo en la península. Otra versión de esta misma etimología sería Hi-shphanim, 'Isla de conejos' (o, de nuevo literalmente, damanes). Esta segunda explicación se hace necesaria porque en latín clásico la H se pronunciaba aspirada, haciendo imposible derivarla de la S sorda inicial (Leyes de Grimm y Verner).

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13.10.06

Origen del verbo claudicar

¿Sabías que el origen etimológico del verbo claudicar está en el emperador Claudio?

Pues sí, tan titubeante personaje generó un verbo que recoge su rasgo más característico, la cojera. Con el tiempo, este verbo ha venido a significar también la acción de renunciar o faltar al compromiso adquirido.

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