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12.6.08

"Festina lente" al estilo de Catón el Viejo

El otro día os hablaba de la máxima latina Festina lente que mal traducido pero para que todos nos entendamos vendría a ser algo similar al conocido vísteme despacio que tengo prisa, o algo así como la versión de hace 2000 años de aquel mítico slogan de neumáticos que decía la potencia sin control no sirve de nada.

Pues bien, cuando Marco Porcio Catón fue destinado a Hispania, dió muestras de que tenía una forma muy particular de entender esta forma de actuar... o al menos eso es lo que Frontino nos relata en su Strategemata...
"Marco Catón, estando en España, vió que podía ganar la posesión de cierta ciudad, si sólo pudiera asaltar al enemigo por sorpresa. En consecuencia, habiendo llevado a cabo en dos días una marcha que duraba cuatro días a través de ásperos y estériles distritos, aplastó a sus enemigos, que no temían acontecimiento alguno de este tipo. Entonces, cuando sus hombres preguntaron por la razón de un éxito tan sencillo, él les dijo que ellos habían obtenido la victoria tan pronto como llevaron a cabo la marcha de los cuatro días en dos."




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14.2.08

Las victorias de Cayo Mario

El Tercer fundador de Roma


Cayo Mario es un personaje que a mí me resulta un pelín antipático, quizás por que no aguanta la comparación con su enemigo más feroz, Lucio Cornelio Sila, a todas luces un personaje mucho más atractivo y poliédrico. Sin embargo, a Mario hay que reconocerle una serie de virtudes innegables, de entre las cuales destaca su talento para con todo lo militar. Por este motivo ganó en vida el apelativo de tercer Fundador de Roma, tras el propio Rómulo y Marco Furio Camilo, que expulsó de Italia a los galos.

Además de ser considerado el gran reformador del ejército romano, su historial militar incorpora campañas tan célebres como la Guerra contra Yugurta, las Invasiones germánicas de Cimbrios y Teutones, la Guerra Social, las Guerras Mitridáticas...

Las invasiones germánicas

En el año 102 adC, tras unos años de correrías por Hispania, los Cimbrios se adentraron en la Galia y, junto con los Teutones, decidieron invadir Italia. Los Teutones se dirigieron hacia el sur, y avanzaron hacia Italia por la costa mediterránea. Por otro lado, los Cimbrios tratarían de cruzar los Alpes, entrando por el noroeste. Por último, los Tigurinos (la tribu celta que había derrotado a Longino pocos años antes) tratarían de cruzar los Alpes por el noreste. Esta decisión resultó fatal, dado que las tribus germánicas dividieron sus fuerzas y permitieron al ejército romano enfrentarse a ellas por separado.

Primera victoria, Aqua Sextiae

Mario debía enfrentarse primero a los Teutones, que estaban en la Galia Norbonense dirigiéndose a los Alpes. Rechazó librar batalla en su terreno, y se retiró a Aquae Sextiae (una población fundada por Cayo Sexto Calvo en el año 124 adC), que bloqueaba el paso. El contingente que lideraba la formación germana, los Ambrones, atacaron la posición romana sin esperar a los refuerzos, acabando con 30.000 bajas. Posteriormente, Mario escondió 3.000 hombres para una emboscada, esperando al contingente principal. En la batalla final, los Teutones fueron aniquilados, con un número algo superior a 100.000 bajas.

Victoria final en Vercellae

Por su parte, el colega de Mario, Quinto Lutacio Catulo, no tuvo tanta suerte. Intentó retener a los Cimbrios en el paso de Brenner, pero tuvo que ceder y permitir su avance hasta el norte de Italia a finales de año. Mario estaba en Roma, y tras ser nombrado cónsul nuevamente en el año 101 adC, y a la vez que rechazaba un triunfo por su victoria contra los Teutones, se dirigió al norte para unirse a Catulo, a quien se le prorrogó el mando un año más. Finalmente, en el verano de ese año se libró la batalla en Vercelae, en la Galia Cisalpina. Una vez más, la disciplina de las tropas romanas pudieron contra una fuerza bastante mayor. Al menos unos 65.000 germanos murieron (es posible que llegasen a otros 100.000) y los supervivientes fueron esclavizados. Los Tigurini dieron media vuelta y volvieron a su lugar de origen. Catulo y Mario, por su parte, celebraron un triunfo conjunto, pero el pueblo dio todo el crédito de la victoria a Mario (motivo por el cual Catulo se convertiría en el futuro en uno de sus enemigos políticos). Como recompensa, Mario fue nombrado cónsul un año más, en el año 100 adC, a pesar de que el peligro había acabado.

Vercellae, según la pluma de Theodor Mommsen

Aunque hayan pasado los años, la narración de Theodor Mommsen continúa retransmitiéndonos con fuerza lo pasado en aquellos lejanos días:

Los dos ejércitos se encontraron en Vercelae, no muy lejos de la union del río Sesia con el Po, justo donde Aníbal luchó por primera vez en suelo italiano. Los cimbrios deseaban la batalla, y de acuerdo con sus costumbres, enviaron un mensajero para establecer la fecha y lugar del combate. Mario les satisfizo y escogió como fecha el día siguiente, 30 de Julio del 653 (101 adC), y la llanura de Raudine, como escenario. Esta planicie permitíría a los romanos aprovechar todo el potencial de su caballería. Allí cayeron sobre el enemigo, que a pesar de que los esperaba, fueron cogidos por sorpresa; ya que la densa niebla mañanera impidió a la caballería cimbria ver cómo la caballería romana, más fuerte, se aproximaba a ellos para luchar cuerpo a cuerpo, siendo empujado todo el ejército cimbrio hacia las posiciones de los legionarios romanos, que ya estaban en formación de combate. Los romanos consiguieron una victoria completa con leves pérdidas, siendo totalmente aniquilados los cimbrios.
Aquellos que perdieron la vida durante el combate , la mayoría, incluído el valiente rey Boiorix, podrían considerarse afortunados; más afortunados al menos que aquellos que tuvieron que hacerlo con sus propias manos, o que los que fueron esclavizados y vendidos en el mercado romano, aguantando las represalias por haberse atrevido a tal osadía. Los Tigorini, que habían quedado esperando el resultado de la batalla tras el paso de los Alpes, volvieron a su tierra natal. La avalancha humana, que durante trece años había alarmado a todas las naciones desde el Danubio al Ebro, y del Sena al Po, yacían bajo tierra o trabajaban bajo el yugo de la esclavitud; las vanas esperanzas de las migraciones alemanas habían terminado en derrota; los cimbrios y sus camaradas desaparecieron.

Theodor Mommsen,"Historia de Roma"

Para saber más:


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10.2.08

Colección II Guerra Mundial de la editorial Osprey, editada en España por RBA

La gente de BuzzParadise (gracias Acia Baghdadi!) me ha enviado los 5 primeros tomos de la colección monográfica sobre la II Guerra Mundial que RBA ha comenzado a distribuir en los quioscos españoles con permiso de la editora original, la británica Osprey. Lo cierto es que, sin ser este conflicto bélico objeto de mi especial interés, estos libritos invitan a una lectura detenida y a bucear en cada uno de los capítulos, que desarrollan con todo lujo de detalles los diferentes episodios de esta conflagración. Aunque sólo les he dado una primera lectura en diagonal, ya os puedo anticipar que los gráficos y mapas así como las fotos son realmente espectaculares. Si alguno de vosotros es aficionado a la materia, esta colección puede ser una buena inversión.

Los 5 primeros títulos de que dispongo son:
  • La invasión de Polonia: Blitzkrieg
  • Hitler en París
  • Rommel: Primer movimiento
  • El gran asalto paracaidista nazi
  • Operación barbarroja I: La invasión de Rusia
Como podeis ver, cada uno de los tomos (tapa dura, 100 páginas aprox., creo que cada entrega vale 9'95€), desarrolla un tema específico, siempre desde la óptica de la estrategia y táctica militares.

Actualización: Como demostración de que mi biblioteca es demasiado extensa y a duras penas recuerdo ya lo que tengo en las estanterías, acabo de encontrar 3 interesantes tomitos de la editorial Osprey sobre la guerra en la Antigüedad:
  • Early Roman Armies
  • Republican Roman Army
  • The Roman Army from Hadrian to Constantine
Recuerdo que estaban muy bien escritos (para lo que mi inglés alcanzó a entender), y que estaban bien documentados, con lo que extrapolando, supongo que esta biblioteca de la II Guerra Mundial debe ser igual de buena.




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28.11.07

Falcatas ibéricas


Falcates ibèriques, originally uploaded by Sebastià Giralt.

Pueden verse en el Museu d'Arqueologia de Catalunya, Barcelona.

Tito Livio nos narra como Tito Manlio Torcuato usó una de estas espadas para derrotar a un colosal galo en el duelo que lo hizo célebre. Desde este momento mítico, los romanos adoptaron este tipo de arma y lo incorporaron al armamento de sus legiones ya que como arma era excepcionalmente flexible: Gracias a su afilada punta, permitía el ataque de estocada; también permitía soltar algún tajo que otro, ya que sus 2 filos eran mortíferas cuchillas de afeitar.

Los romanos, como siempre hicieron gala, con su habitual pragmatismo se dedicaron a copiar el diseño, mejorándolo allí donde fue necesario. El resultado fue el ya conocido Gladio romano: Eficaz en batalla, fácil de fabricar en masa y de una altísima calidad.

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7.11.07

La "ventaja competitiva" del ejército romano

Esta escena del primer capítulo de la serie ROMA nos servirá hoy para explicar por qué el ejército romano se paseó por Europa, Africa y Asia durante un período bastante extenso de tiempo. Como uno no puede olvidar sus raices y de donde viene, repasaré la escena con una de las metodologías de análisis que usaba en mis años mozos de consultor de empresas, analizando cada aspecto de la misma como si analizáramos el comportamiento de una organización empresarial.

Primero vemos la escena y luego comentamos:



Para ambientar esta lectura te recomiendo "The wheat" de la BSO de la película Gladiator.
Puedes encontrarla en ITunes:

Bruce Fowler, Elizabeth Finch, Gavin Greenaway, Jack Smalley, Ladd McIntosh, Lisa Gerrard, The Lyndhurst Orchestra, Walt Fowler & Yvonne S. Moriarty - Gladiator - The Wheat


A la vista de la escena y de lo que sabemos de la historia, podríamos decir que el ejército romano (centrémonos hoy en el tardo republicano y el de primeros siglos del Imperio) gozó de una ventaja competitiva sobre sus rivales. Esta ventaja se sustentaba en los siguientes pilares:

  1. Liderazgo: En lineas generales podríamos afirmar que Roma dispuso de un buen número de brillantes generales, desde los de época republicana (Escipión, Mario, Sila, Pompeyo, César...), hasta los imperiales (Augusto, Trajano...). La razón de tal abundancia debe buscarse en la extrema competencia a que se sometía la clase dirigente romana desde sus inicios en la vida pública. Pocos eran los puestos de significación política disponibles, y los dirigentes romanos buscaban árduamente cualquier forma de poder sobresalir y destacar. Parte básica del cursus honorum era la participación activa en la vida militar, y un brillante expediente militar era considerado en Roma signo de virtud y capacitación.
  2. Estrategia y objetivos: La gloria de Roma como objetivo colectivo, el enriquecimiento personal como meta individual tanto de generales como de legionarios... ambos intereses estaban perfectamente alineados en el ejército romano. Uno podía embarcarse en proyectos más ligados con la ambición personal que con la colectiva, pero que eran inmediatamente bien recibidos si se entendían como un vehículo de expansión territorial romana.
  3. Sistema de recompensas: Si ganaba Roma, ganaban sus soldados. En época republicana, las victorias militares romanas solían acabar con el pillaje y saqueo del ejército vencido o de la ciudad asaltada; el botín era repartido siguiendo una proporcionalidad ligada al rango entre los distintos miembros de la tropa. Por ello los ejércitos romanos eran siempre seguidos por un ejército de mercaderes, que tras los pillajes compraban al contado a los soldados su parte, ya fueran objetos valiosos o esclavos. Entrado el Imperio, y con la llegada de tropas bárbaras al ejército, el sistema de recompensas se clarificó aún más: "Muchacho, si sobrevives a 20 años en filas, te damos la ciudadanía romana". A tenor de lo visto en el video, de los castigos no hace falta ni hablar...
  4. Superioridad tecnológica: Como ya hemos comentado en ocasiones, Roma tenía la capacidad de fabricar en masa todo tipo de armamento ligero y pesado: Escudos, loricas, gladios, pilums... siendo además de una calidad superior a la de otros ejércitos. Todo ello hacía que un simple legionario, con toda su panoplia a cuestas, dispusiera de mejor equipo que algún cabecilla enemigo. No sólo esto, sino que Roma tuvo la capacidad de innovar (a veces) e incorporar/ copiar (la mayoría de las veces) mejoras desarrolladas por otros ejércitos, desde el gladius hispaniensis hasta la armadura de los catafractas.
  5. Formación: Desde su incorporación a filas cada legionario o soldado era formado y entrenado en habilidades que iban mucho más allá de las propias de un soldado. Pertenecer a la legión no sólo te convertía en un perfecto hombre militar, sino que también te obligaba a participar de procesos logísticos absolutamente pautados, como era por ejemplo el montaje diario del campamento, o de tipo administrativo, como la contabilización y el reparto de las soldadas.
  6. Superioridad técnica: Los soldados romanos conocían muy bien su oficio, y esto queda bien apuntado en esta escena de la serie Roma. Las maniobras se ejecutaban automáticamente gracias a las horas de duro entrenamiento, la escala de mando funcionaba como un reloj, a nivel individual cada legionario era una unidad de combate que actuaba de forma coordinada con sus compañeros.
  7. Selección de personal: Ejército de comprometidos soldados ciudadanos en los inicios republicanos, y sólida amalgama multiétnica de reclutas en época imperial. Puede ser que debido a los orígenes agrícolas del pueblo romano, y su extremo apego a la propia tierra, está en su psique el espíritu de servicio a los intereses del pais. Es por esto que tras las más sonadas derrotas de sus ejércitos, los romanos acudirán en masa a alistarse en las nuevas levas.

Si todo esto es así, os preguntareis cómo pudo el ejército romano caer tan bajo a partir del S. IV dC... pues precisamente por que todos estos factores se fueron diluyendo con el tiempo. Pero bueno, esto será objeto de otro post en un día no muy lejano...


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29.10.07

Imágenes de la conquista normanda de Inglaterra: El Tapiz de Bayeux

Me salgo hoy un poco de nuestro período histórico de referencia para hablaros de un tema que yo siempre he considerado apasionante: El relato de la conquista normanda de Inglaterra, tal y como se explica en el llamado Tapiz de Bayeux, una de las mayores joyas de la Edad Media.

La conquista normanda de Inglaterra

Tampoco voy a extenderme mucho sobre el tema, ya que la historia está magníficamente explicada en la Wikipedia.

Básicamente:
  • En el S. X dC, la Inglaterra sajona, y Dinamarca y la Bretaña normanda forman un complejo puzle de relaciones políticas y sucesorias, en el que el trono inglés es el trofeo que se disputan los otros dos.
  • Llegada la crisis sucesoria a este último trono, tanto los daneses como los normandos se lanzan al ataque.
  • Los daneses fracasan en el intento, pero los normandos, muy superiores militar y tácticamente, acaban imponiéndose, lo que supone la segunda conquista efectiva de las islas británicas.
Hasta aquí, y muy resumido, el contexto histórico.

El Tapiz de Bayeux

Para los que conozcais este tapiz, se trata de una representación historiada de esta conquista, obviamente desde la perspectiva de los vencedores. Cada escena representa a los personajes principales y el curso de la acción, de una forma casi... ¿cinematográfica?

Pues sí, esto es lo siempre me ha sorprendido de este tapiz de cerca de 70 metros de largo, que el conjunto de escenas es un inmenso storyboard de lo que podría ser una película, o incluso un moderno cómic.

El Tapiz de Bayeux supone una nueva forma de explicar las cosas, gráfica, en movimiento, dirigida al gran público, que probablemente incapaz de leer sí sería capaz de entender ese encadenamiento de imágenes.

Buscando por Internet he encontrado este genial video que nos ayuda a entender este concepto. Por cierto, la animación me parece excepcionalmente buena.



Por cierto, ¿os suena alguna otra obra artística que haya explorado formas narrativas similares? Aquí teneis una pista...




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17.10.07

Las estaciones metereológicas y la guerra en la Antigüedad

Estaba andando por casa recién llegado del trabajo, y de repente se ha puesto a llover de forma torrencial. Aunque en esta época del año no es inhabitual, lo que sí es raro es la cantidad de agua que llega a caer en tan corto espacio de tiempo. Parece como si nuestro estimado clima mediterráneo estuviera más que decidido a jubilarse anticipadamente y cederle el lugar al Monzón.

Como ya habéis descubierto muchos, me cuesta entender la realidad si no es pasándola por el tamiz de la Historia Antigua, y claro, ha sido ver esta lluvia y rápidamente asociarla con una de las cosas que siempre me ha sorprendido más de la Guerra en la Antigüedad, que es su carácter estacional. En la Antigüedad, las campañas militares se circunscribían a los espacios temporales dejados por las cosechas, la temporada de lluvias, el Invierno, etc.

Aunque pueda sorprendernos, los antiguos ejércitos griegos dejaban las armas cuando llegaba el momento de recoger las cosechas, y las retomaban cuando el grano o las olivas estaban ya a buen recaudo en los silos o almacenes. Puede resultar difícil de comprender, pero hay que retroceder 25 siglos para entender que en la Antigua Grecia (y también hasta bien entrada la República Romana), los ejércitos estaban integrados básicamente por agricultores. No sólo eso, sino que estos ejércitos de campesinos, también lo eran de ciudadanos; individuos con una cierta entidad política, que asumían sus obligaciones militares de forma voluntaria y temporal, y que llegado el momento, volvían a casa a retomar su quehacer en el campo. Cabe considerar que las poleis griegas debían su riqueza y subsistencia al intercambio de los productos agrícolas, con lo que si tenemos en cuenta todo lo anterior, pasamos a entender mejor este carácter estacional de las campañas militares. Tampoco os penséis que todo el ejército se marchaba en desbandada, sino que se quedaban los mínimos retenes de soldados, con la misión de “congelar” las operaciones hasta pasado este “intermedio”.

Como ya os decía, esto se prolongó hasta bien entrada la República. La Roma de los primeros siglos no distaba mucho en su composición de cualquier poleis griega: Una población mayoritariamente campesina, con una pequeña élite gobernante integrada por latifundistas. Con lo cual, sus ejércitos se guiaron por los mismos patrones que los de sus vecinos helenos.

Sin embargo, Roma se fue enfrentando a enemigos cada vez más lejanos del Lacio: Los Griegos en Sicilia, Cartago a lo largo y ancho del Mediterráneo Occidental, Hispania y sus duros habitantes, los Macedonios y Seléucidas, etc. Así mismo, dada la variedad y simultaneidad de frentes, se dio una mayor necesidad de contar con tropas no sólo entrenadas en la praxis militar, sino expertas y curtidas en varios conflictos, es decir profesionales. Todo esto llevó a que el viejo romanticismo de “florecen los almendros, dejo el hoplon y me voy a casa” quedara en el olvido, instaurándose una nueva forma de servir en el ejército, la del soldado, que como su propio nombre indica, estaba a sueldo y que se tomaba la guerra como su oficio.

Pues mira, ya ha dejado de llover!





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11.10.07

La disciplina en el ejército romano

A pesar de algunas sonadas derrotas, la historia del ejército romano es una historia de victorias y superioridad incontestable, no sólo en lo militar sino también en el campo de lo que hoy se conoce como Management. La formación y entrenamiento, la gestión de equipos y recursos, la logística, o la innovación tecnológica y en procesos son conceptos que no eran desconocidos a los estrategas romanos.

Como resultado de lo anterior, hoy en día el ejército romano es usado como referencia tanto en academias militares como en prestigiosas escuelas de negocios, cuyos alumnos asisten fascinados a charlas acerca de su dominio de las técnicas no sólo militares sino también de gestión.

¿Cuáles fueron las bases de su superioridad?

Sin lugar a dudas la causa no es única; la lista de factores que le dieron una cierta "ventaja competitiva" es larga. Podríamos destacar unas pocas:
  • Buen liderazgo, es decir, grandes generales con visiones ganadoras de sus tropas y los campos de batalla... bueno quizás habría que obviar alguna perlita como Varrón, Cepio o el propio Craso. Post relacionado: Las peores derrotas militares romanas
  • Superioridad técnica, soportada por la capacidad de producir en masa armamento ... y que el enemigo no era ni tan siquiera capaz de producir de forma artesanal
  • Excelencia en los procesos, tales como la selección de tropas, su formación y sistema de motivación, la logística, etc.
  • Capacidad de reacción ante la adversidad, y más concretamente, capacidad de reinvertarse después de las peores derrotas
  • Excelentes tropas, en un principio romanas y posteriormente de las provincias, motivadas por el premio que suponía que al finalizar la carrera militar (siempre y cuando uno no muriese) uno recibía la la plena consideración como ciudadano romano
Sin embargo, una de las claves de su éxito, que aseguraba la cohesión de las tropas, y una efectividad en el combate similar en todo el Imperio, ya se tratase de legiones integradas por romanos de pura cepa o "fichados" de las provincias, era la Disciplina, entendida como el proceso de transformación de un nuevo recluta en un legionario curtido.

¿Cómo era la disciplina romana?

Los tratadistas que en el pasado escribieron sobre la guerra en la Antigüedad nos han dejado relatos que nos la describen perfectamente, desde Frontino en su "Strategemata" hasta el autor de hoy, Vegetio.

No sabemos gran cosa acerca de este autor. De hecho desconocemos si Publio Flavio Vegetio Renato fue un militar de carrera o un político de despacho, si lo suyo fue manejar las armas y lo de escribir fue un añadido, o si al contrario su conocimiento de lo bélico fue resultado de su conocimiento de los textos antiguos. Tampoco sabemos la fecha exacta de su nacimiento ni dónde vivió. En todo caso, lo que sí conocemos es que Vegetio vivió durante la primera mitad del S. V dC, probablemente en el Imperio de Occidente.

Aunque podais pensar que en esa época el ejército romano no era ni una sombra de lo que fue, cabe considerar que los romanos guardaban siempre un respeto reverencial por el pasado, y por cómo sus antecesores habían resuelto y afrontado sus problemas. Por este motivo, aunque este texto sea de un autor tardío, que escribía sobre hechos y temas de siglos muy anteriores, lo que nos explica mantiene su validez. Dice así:

"La victoria en la guerra no depende únicamente del número de soldados o del mero coraje; sólo la habilidad y la disciplina la aseguran. Vemos que los romanos debían la conquista del mundo a no otra causa que el continuo entrenamiento militar, la exacta observación de la disciplina en sus filas y el cultivo de todas las demás artes de la guerra. Sin todo esto, qué posibilidad tenían los poco considerables números de la tropas romanas contra las multitudes de los Galos? O con qué éxito se habría enfrentado su escasa estatura contra la prodigiosa de los Germanos? Los Hispanos nos sobrepasaban no sólo en número sino también en fortaleza física. Fuimos siempre inferiores a los Africanos en riqueza e inferiores a ellos en estratagema y capacidad de engaño. Y los Griegos, sin lugar a dudas, fueron muy superiores a nosotros en el dominio de las artes y todos los tipos de conocimiento.

Pero a todas estas ventajas los Romanos opusieron una inusual atención a la selección de sus tropas y su entrenamiento militar. Comprendieron profundamente la necesidad de endurecerlas por medio de la práctica continua, y del entrenamiento en todo tipo de maniobra que pudiera acontecer en el campo de batalla. Tampoco fuero menos estrictos a la hora de castigar la molicie o la pereza. El coraje de un soldado es realzado por el conocimiento de su profesión, y éste sólo desea tener la oportunidad de ejecutar aquello que considera que le ha sido perfectamente enseñado.

Un puñado de hombres, endurecido por la Guerra, está destinado a la victoria cierta, mientras que al contrario, numerosos ejércitos de tropas bisoñas e indisciplinadas no son otra cosa que multitudes de hombres arrastrados a una carnicería."

Vegetio, "De re militari", Libro I


Para leer más sobre este tema:


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2.10.07

El Corvus ... abordajes a la romana

Si algo caracterizó al ejército romano durante los primeros siglos de su existencia fue su carácter eminentemente terrestre. No fue hasta el s. III aC que la República se vió forzada a desenvolverse en un medio que le era desconocido, dado su enfrentamiento con Cartago. Superadas las derrotas iniciales, los romanos desarrollaron una serie de técnicas que con el tiempo les dieron el control del Mediterráneo. ¿La más pintoresca? El corvus. Esta era un arma de la marina de guerra romana destinada al abordaje. De origen griego, era una especie de garfio con que se enganchaba a los buques enemigos.

Según Polibio (adjunto texto al final del post), el cónsul Cayo Duilio lo utilizó de forma exitosa. En este caso era un mástil de siete metros colocado en la proa del buque un poco inclinado hacia el mar. Con dos roldanas, y por medio de un cabo que pasaba por la primera de estas, se podía levantar o bajar una especie de puente levadizo que se movía de arriba a abajo mediante el pequeño mástil. Este estaba sujeto, y por la segunda roldana pasaba otro cabo a cuyo extremo iba atado un pesado pilón de hierro que caía contra el buque enemigo, perforando la cubierta y sujetándolo. Cuando el arpón o pilón encadenaba los buques de tal suerte que se tocaban sus costados, los soldados romanos saltaban como podían al abordaje. Los primeros soldados en pasar a través de la pasarela colocaban sus escudos como protección a los lados de la barandilla. El resto de tropas podían abordar el barco bajo resguardo.

Tras las Guerras Púnicas y la batalla del Cabo Ecnomo (256 adC) ya nunca más se volvió a utilizar este invento, dejando de ser mencionado en las fuentes clásicas, debido principalmente a la mayor pericia en otras técnicas de combate y a que restaba estabilidad a los barcos frente a tempestades.

Como supongo que esta lectura no os habrá sido suficiente, os adjunto el relato que Polibio nos hace de tan eficaz artilugio...

"... Los romanos después, acercándose a las costas de Sicilia y enterados de la desgracia ocurrida a Cneio, dan aviso al instante a C. Duilio, que mandaba las tropas de tierra, y esperan su llegada. Al mismo tiempo, oyendo que no estaba distante la escuadra enemiga, se aprestan para el combate. Sin duda al ver sus navíos de una construcción tosca y de lentos movimientos, les sugirió alguno el invento para la batalla, que después se llamó cuervo; cuyo sistema era de esta manera: se ponía sobre la proa del navío una viga redonda, cuatro varas de larga y tres palmos de diámetro de ancha; en el extremo superior tenía una polea, y alrededor estaba clavada una escalera de tablas atravesadas, cuatro pies de ancha y seis varas de larga. El agujero del entablado era oblongo y rodeaba la viga desde las dos primeras varas de la escalera. A lo largo de los dos costados tenía una baranda que llegaba hasta las rodillas, y en su extremo una especie de pilón de hierro que remataba en punta, de donde pendía una argolla; de suerte que toda ella se asemejaba a las máquinas con que se muele la harina. De esta argolla pendía una maroma, con la cual, levantando los cuervos por medio de la polea que estaba en la viga, los dejaban caer en los embestimientos de los navíos sobre la cubierta de la nave contraria, unas veces sobre la proa, otras haciendo un círculo sobre los costados, según los diferentes encuentros. Cuando los cuervos, clavados en las tablas de las cubiertas, cogían algún navío, si los costados se llegaban a unir uno con otro, le abordaban por todas partes; pero si lo aferraban por la proa, saltaban en él de dos en dos por la misma máquina. Los primeros de éstos se defendían con sus escudos de los golpes que venían directos, y los segundos, poniendo sus rodelas sobre la baranda, prevenían los costados de los oblicuos. De este modo dispuestos, no esperaban más que la ocasión de combatir.
Al punto que supo C. Duilio el descalabro del jefe de la escuadra, entregando el mando de las tropas de tierra a los tribunos, dirigióse a la armada, e informado de que los enemigos talaban los campos de Mila, salió del puerto con toda ella. Los cartagineses, a su vista, ponen a la vela con gozo y diligencia ciento treinta navíos, y despreciando la impericia de los romanos no se dignan poner en orden de batalla, antes bien, como que iban a un despojo seguro, navegan todos vuelta las proas a sus contrarios. Mandábalos Aníbal, el mismo que había sacado de noche sus tropas de Agrigento. Mandaba una galera de siete órdenes de remos, que había sido del rey Pirro. Al principio los cartagineses se sorprendieron de ver, al tiempo que se iban acercando los cuervos levantados sobre las proas de cada navío, extrañando la estructura de semejantes máquinas. Sin embargo, llenos de un sumo desprecio por sus contrarios, acometieron con valor a los que iban en la vanguardia. Pero al ver que todos los buques que se acercaban quedaban atenazados por las máquinas, que estas mismas servían de conducto para pasar las tropas y que se llegaba a las manos sobre los puentes, parte de los cartagineses fueron muertos, parte asombrados con lo sucedido se rindieron. Fue esta acción semejante a un combate de tierra. Perdieron los treinta navíos que primero entraron en combate, con sus tripulaciones. Entre ellos fue también tomado el que mandaba Aníbal; pero él escapó con arrojo en un bote como por milagro. El resto de la armada vigilaba con el fin de atacar al enemigo, pero advirtiéndoles la proximidad el estrago de su primera línea, se apartó y estudió los choques de las máquinas. No obstante fiados en la agilidad de sus buques, contaban poder acometer sin peligro al enemigo, rodeándole unos por los costados y otros por la popa. Mas viendo que por todas partes se les oponían y amenazaban estas máquinas y que inevitablemente habían de ser asidos los que se acercasen, atónitos con la novedad de lo ocurrido, toman al fin la huida, después de perder en la acción cincuenta naves. Los romanos, lograda una victoria tan inverosímil en el mar, concibieron doblado valor y espíritu para proseguir la guerra... "

[Historias, Libro I, 22, 3.]





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22.9.07

La Corona Muralis

Baik, un lector de Cartagena, nos pregunta qué es una Corona Mural, cosa que intentamos responder a continuación...

Como ya hemos comentado en varias ocasiones, aunque el ejército romano tenía en la cohesión del grupo y la disciplina sus valores fundamentales, también reconocía la valentía en las acciones individuales. Derivado de esto, se elaboró un complejo sistema de condecoraciones que tenían por objeto recompensar a personas que con sus actuaciones en el campo de batalla sirvieran como ejemplo al resto de la tropa.

Una de estas condecoraciones era la Corona Muralis, que en castellano vendría a ser algo así como la Corona Mural. Esta se entregaba al primer soldado en asaltar las murallas de una ciudad sitiada o fortaleza enemiga y colocar en ellas el estandarte propio. La corona estaba realizada en oro y decorada con unas pequeñas torres que venían a recordar la proeza de quien la ostentaba. Al ser uno de los mayores honores militares romanos, no se concedía sino tras una exhaustiva investigación que tenía por objeto certificar que quien la recibiera era realmente merecedor.

En la foto adjunta podeis observar, en el reverso de la moneda, un retrato de Marco Vipsanio Agripa portando una corona combinada, muralis y naval.




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Vercingetórix renacido

Que los franceses se toman lo del Rugby muy poco a la ligera, eso lo sabemos todos. Que el Rugby mundial estaba un poco falto de grandes figuras mediáticas, toda vez que Jonah Lomu se ha retirado prematuramente, quizás es menos sabido, especialmente en España, donde este deporte es menos popular.

Pues bien, Francia ha dado a luz a un nuevo mito del Rugby Mundial: Sébastien Chabal. En el video adjunto (aviso, puede resultar desagradable para algunos) queda demostrado por qué: 2 inmensos placajes en el partido contra Nueva Zelanda que Francia disputó en este pasado Torneo de las 6 Naciones. Resultado: 1 neocelandés turulato, y otro con la mandíbula fracturada.



¿Por qué os comento esto?

Por 3 motivos:

Primero, por que el Rugby es la única licencia autobiográfica que me permito en este blog sobre historia, aunque debo destacar que yo era probablemente uno de los peores jugadores que se hayan visto sobre la Tierra.

El segundo motivo es constatar algo que siempre he pensado: Las crónicas nos narran que los enfrentamientos entre ejércitos de la antigüedad acostumbraban a saldarse con un número enorme de bajas por ambos bandos; sin embargo, yo soy de la opinión de que estas batallas, basadas en la filosofía del choque, probablemente similar al que vemos en el video, debían dejar tras de sí un reguero enorme de fracturas y tullidos. Obviamente las heridas y muertes por arma blanca debían ser muy numerosas, pero no creo que los lisiados lo fueron menos.

El tercer motivo, una frivolidad, se deriva del título: ¿No os imaginais a este rocoso jugador de la selección francesa de Rugby rindiendo las armas ante Julio César, a las puertas de Alesia?



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19.9.07

¿Qué fue de la Legio IX Hispana?

Post homenaje al blog tristemente abandonado Roma Victrix

Perderse, se puede perder todo: la vergüenza, la cabeza… hasta el corazón; hay gente que pierde cosas constantemente y luego lo va encontrando todo con pequeños días de diferencia, de manera que cada jornada se convierte en una especie de cumpleaños en el que a cada poco, te toca algo.

Incluso el Imperio Romano perdía cosas… ¿cómo… que qué fue lo que perdieron? Nada… una tontería… ummm…

… una legión completa…

No…no estoy diciendo que el enemigo la masacrara, como les paso a las XVII, XVIII y XVIIII en el Bosque de Teotoburgo en el año 9 d.C, ni que un castigo diezmara la unidad en cuestión con motivo de una guerra civil o como represalia por un demérito. Estoy diciendo, pura y llanamente, que las altas instancias del Imperio nunca supieron que fue lo que pasó con ella en realidad. La historia de esta unidad, la Legio IX Hispana, ha inquietado a los estudiosos durante décadas y ha quedado en la imaginación pública como ejemplo supremo de misterio militar. La "Hispana" tiene sus orígenes en un grupo de cohortes que lucharon a las órdenes de Julio Cesar en la Galia entre los años 58-49 a.C. y que estaba compuesto, en su mayoría, por oriundos de la piel de toro. En el año 13 d.C. fue trasladada a los Balcanes y en el 43 d.C. el Emperador Claudio se fijó en ella para acompañarle a la conquista de Britannia. Hasta aquí, todo normal.

A través de lápidas, estelas funerarias de centuriones e incluso inscripciones en picos y azadones, sabemos que en el año 60 d.C. se estacionó en Lincoln y a partir del 70 d.C. estuvo en York, colaborando en la construcción de una red de calzadas que a la postre uniría dicha ciudad con Londres o Londinium. Además, gracias a unos cascos encontrados en el límite entre Inglaterra y Escocia, estamos seguros de que, años más tarde, marchó con Julio Gneo Agrícola para zurrar la badana a los abuelos de los escoceses, los escottos, y que culminaron con una gran victoria en el macizo montañoso de Mons Graupius. Después regresó a York, donde permaneció muchos años hasta que en el 115 d.C, una mañana, partió entre la bruma y a partir de ahí… la nada.

Y ¡ojo! actualmente podemos reconstruir con absoluta precisión la trayectoria, desde su origen a su disolución, de la práctica totalidad de las unidades legionarias romanas; y ese periodo abarca en muchos casos la friolera de más de ¡400 años! Por eso esta “desaparición” es tan excepcional. Para explicarla, estudiosos de todo el mundo han propuesto varias teorías: quizás fuese destruida en la frontera norte, o puede que se la trasladara a otra punta del Imperio (hecho del que seguro quedaría constancia) o es posible que, descendiendo de españoles, se fueran todos de puente... El caso es que años más tarde, varios gobernadores enviaron sucesivas expediciones para intentar encontrar cadáveres o supervivientes, sin resultado alguno, con lo que Adriano hizo traer desde el continente a la Legio VI Victrix para reemplazarla. La teoría más novedosa, y que podría resultar la más convincente, es que la unidad marchó hacia el norte y, simplemente, no volvió. Esta versión de los hechos ha sido el tema central de la novela “Eagle of the ninth” de Rosemary Sutcliff (1964). El título de esta se inspiró en el descubrimiento hace mucho tiempo, en Silchester, de una pequeña águila de bronce que la autora identificó inmediatamente con el estandarte de la Legión IX. Humildemente, he de discrepar con Rosemary; la forma del ave y la ausencia de alas no coinciden con la apariencia de las Aquilas legionarias con lo que seguramente se trate simplemente de una estatuilla votiva de bronce, de las usadas entonces para realizar ofrendas.

El misterio continua...



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4.9.07

El carácter militar de los macedonios

Los Macedonios, dentro del mundo griego, representaban un papel un tanto especial: Siendo parte de la cultura de sus vecinos atenienses, espartanos o jonios, y compartiendo su misma lengua, mantenían unos rasgos un tanto diferenciales, siendo vistos por estos como sus vecinos "bárbaros" del Norte.

Su apego por la filosofía y por las artes era relativo. Su inclinación por la caza y las artes venatorias, congénito. Su gusto por la metafísica o la retórica, escaso. Su deriva hacia las ingestas masivas de comida y alcohol, olímpicas.

Sin lugar a dudas su talante era mucho más áspero que el de los atenienses, y siendo aguerridos y salvajes en el combate, carecían de la disciplina y el orden de los lacedemonios.



Entonces, ¿qué les hizo imponerse sobre los demás griegos?

Los factores fueron varios:

Indudablemente, el cansancio militar de las demás polis griegas, que tras las guerras contra los persas, se enzarzaron en uno de los episodios bélicos más tristes de la Historia: La fratricida Guerra del Peloponeso.

Como segundo factor del éxito militar macedonio cabe destacar la lucidez y capacidad de liderazgo de sus generales, primero Filipo y más tarde su hijo Alejandro. No creo que haga falta extenderme más sobre este aspecto...

Pero lo anterior no sería nada si no hubiera un pequeño detalle adicional, un sentido del sacrificio, del pundonor guerrero fuera de toda medida. Si algo caracterizaba a los macedonios era un sentido innato de la competitividad militar, una voluntad de alcanzar la excelencia en el campo de batalla pero destacando por encima de los demás y que se les inculcaba desde pequeños.

Valerio Máximo, en el libro III de sus "Hechos y Dichos memorables" nos lo ejemplifica a la perfección con la siguiente anécdota:

Según una vieja costumbre macedonia, niños de muy nobles familias asistían al rey Alejandro cuando celebraba sacrificios. Uno de ellos, cogiendo un pebetero, se colocó delante del rey. Un carbón encendido cayó sobre su brazo y aunque se quemaba tanto que el olor de su cuerpo chamuscado llegaba hasta las narices de los que estaban a su alrededor, sofocó, sin embargo, en silencio el dolor y mantuvo su brazo inmóvil para no interrumpir el sacrificio de Alejandro moviendo el pebetero o para no quebrantar el ritual religioso profiriendo un gemido. El rey entonces, viendo con deleite la capacidad de sufrimiento del niño, quiso precisamente por ello probar su perseverancia. Prolongó deliberadamente el sacrificio más tiempo del debido, pero ni siquiera esto le hizo desistir de su decisión. Si Darío hubiera podido poner sus ojos sobre un espectáculo tan maravilloso, habría podido saber que soldados de una raza así no podrían ser vencidos, al advertir de qué fuerza estaba dotada una niñez como ésta.




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26.7.07

Rituales de guerra

Como es Verano, hace calorcito y todos estamos más relajados, os paso una curiosidad que me trae recuerdos de cuando jugaba a Rugby: El Haka, la canción ritual que la selección de rugby de Nueva Zelanda, los famosos y temidos All Blacks, canta antes de cada partido importante.

El Haka es una canción de guerra tradicional de los aborígenes maoríes. Los neozelandeses, a pesar de haberlos casi exterminado hasta los inicios del S. XX, han adoptado aspectos pintorescos de su cultura.

Si nunca habeis visto esta danza, os incluyo el video de un partido que creo es de la Copa del Mundo:



La letra, edificante y moralizante como pocas, dice así:

HAKA KA MATE

"Ka Mate"
Lider: Ringa pakia!
Golpea las manos contra los muslos!

Uma tiraha!
Infla el pecho!

Turi whatia!
Dobla las rodillas!

Hope whai ake!
Sigue con la cadera!

Waewae takahia kia kino!
Golpea tus pies contra el suelo lo más fuerte que puedas!




Lider: Ka mate, ka mate
Puedo Morir, Puedo Morir
Team: Ka ora, ka ora
Puedo Vivir, Puedo Vivir
Lider: Ka mate, ka mate
Puedo Morir, Puedo Morir
Team: Ka ora, ka ora
Puedo Vivir, Puedo Vivir
Todos: Tēnei te tangata pūhuruhuru
Este es el hombre peludo*

Nāna nei i tiki mai whakawhiti te rā
Que trajo el sol Y lo hizo brillar de nuevo

Ā upane, ka upane
¡Un paso hacia arriba! ¡Otro paso hacia arriba!

Ā upane, ka upane
¡Un paso hacia arriba! ¡Otro paso hacia arriba!

Whiti te rā, hī!
El Sol Brilla!

¿Qué tiene el Haka que ver con la Historia de Roma?

Pues bien, a veces, nos cuesta imaginar qué tipo de sensaciones podía tener un legionario romano en el campo de batalla, cómo debía sentirse antes de entrar en combate.

Si lo piensas, debía ser bien curioso: Tú y tus compañeros, escudo con escudo, frente al enemigo... 5000 legionarios completamente pertrechados y en perfecta formación de combate... de repente, aparece a escasos 500 metros el enemigo germano, desordenado y mal organizado, resoplando furiosamente, con su armamento desigual de lanzas, espadas y piedras... su cabecilla se adelanta unos pasos y entona una espeluznante arenga guerrera...

... no sé vosotros, pero yo que he vivido un Haka como jugador del equipo contrario, creo que la sensación debía ser similar... terrorífica!!

De hecho, siempre he pensado que jugar a Rugby es lo más parecido a ir a la guerra que uno puede imaginarse.

Saludos y hasta mañana!!

>> En la wikipedia encontrarás un artículo más completo sobre esta sorprendente danza de guerra

>> Web oficial de los All Blacks

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19.6.07

Las mayores derrotas militares romanas

En su larga trayectoria guerrera, los romanos vivieron innumerables victorias, algunas de las cuales han pasado a la historia como ejemplos de la más grande habilidad militar. Vivieron también no pocas derrotas, algunas de las cuales supusieron una herida profunda e imborrable.

Sin embargo, en un ejercicio de autocrítica inimitable, los romanos fueron capaces de recuperarse de todas ellas, extraer conclusiones y mejorar sus planteamientos militares hasta convertirse en prácticamente invencibles.

En el post de hoy repaso brevemente 5 de las mayores derrotas sufridas por la República, período durante el cual se testeó y definió la maquinaria de guerra romana, y trato de extraer la lección que aprendieron en cada una de ellas.
  1. Batalla de Allia (387 aC): Esta es una de las más dolorosas de toda la historia romana, y viene a justificar el odio irracional que los romanos de épocas posteriores deparaban a todo celta o galo. Los senones, comendados por Breno, derrotaron a tan sólo 11 km de Roma a un ejército formado por ciudadanos latinos. Estos no sólo tuvieron que soportar cuantiosas pérdidas humanas, sino que su ciudad, carente de defensas, fue posteriormente saqueada. Conclusión: Los celtas pasan a ser considerados como un peligro, y Roma se cerciora de que la frontera con el enemigo, cuanto más lejos, mejor.
  2. Las Horcas Caudinas (321 aC): En este caso, la derrota tuvo consecuencias más simbólicas que no humanas. Los cónsules T. Veturio Calvino y Sulpicio Postumo condujeron erróneamente a sus tropas a través de un desfiladero donde les esperaban escondidos los samnitas. Derrota sin baño de sangre, pero que comportó la humillación de tener que pasar bajo el yugo. Roma tardaría tiempo en resarcirse anímicamente. Conclusión: En paralelo al proceso de tecnificación del ejército helenista del momento, del cual Filopemén será el máximo y último exponente, se evidencia la necesidad de tecnificar y formar a los mandos militares.
  3. Cannae (216 aC): Los cónsules Terencio Varrón y Emilio Paulo son derrotados por Aníbal Barca, en otro ejercicio de maestría táctica, que aún hoy se estudia en las academias militares. Según Polibio, murieron 70.000 soldados y 10.000 fueron capturados; Livio, Apiano y Plutarco limitan la cifra a "tan sólo" 50.000 bajas. En todo caso, esta fue sin lugar a dudas la derrota con más consecuencias en la historia de Roma: Por el número de bajas y por que obligó a la República a repensar toda su organización, estrategia y táctica militares. Sin Cannas, las legiones del Imperio hubieran sido probablemente muy diferentes... Conclusión: Como diría una famosa marca de neumáticos hoy en día, "la potencia sin control no sirve de nada"... lo de la legión entendida como un único bloque de escudos y soldados, basada en empujar y arrollar al enemigo queda fulminantemente abandonado... a partir de ahora, la flexibilidad y reactividad de los planteamientos tácticos pasarán a ser clave.
  4. Arausio (105 aC): Los Cimbrios y los Teutones resucitan el terror a una invasión gala (ver Batalla de Allia), al vencer al ejército de los cónsules CN. Malio Máximo y de Qu. Servilio Cepión en las cercanías del Ródano (la actual Provenza francesa). La principal consecuencia de esta derrota fue el auge de Cayo Mario como Primer Hombre de Roma, y que se constituyó en el auténtico reformador del ejército romano, introduciendo la profesionalización de la tropa. Conclusión: "Basta ya de amateurs!!", "ni un aristócrata inepto más metido a general de salón", "basta ya de soldados de fin de semana"... esto es lo que debía pensar Cayo Mario...
  5. Carrhae (53 aC): Hay quien sostiene que el fin de la República no comienza con el cruce del Rubicón por parte de César, sino con la muerte de Craso en la batalla de Carrhae, a manos de los partos. ¿Algunas consecuencias de esta derrota? Se perdieron las águilas de las legiones vencidas, y no se recuperaron hasta bastante más tarde, y fueron capturadas tropas que tras muchas vicisitudes llegaron a China, donde aún hoy viven descendientes suyos. Conclusiones: ¿Dónde estaba el límite de la expansión territorial romana? ¿Qué coste y qué riesgos tiene ir un paso más allá de las fronteras? Como Varo le demostró a Octavio Augusto, esta lección Roma sólo la aprendió a medias...


Noticias relacionadas: Grandes enemigos de Roma
  1. Espartaco, el primer revolucionario
  2. Decébalo, el gran resistente
  3. Mitrídates, el León del Ponto

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12.6.07

Citas célebres: Otra victoria así y estamos perdidos

Post por cortesía de HistoriasconHistoria.com

A simple vista puede parecer una contradicción. Si vences, necesariamente tienes que haber ganado. Pero la historia está llena de ejemplos que nos demuestra que esto, no siempre es así. En ocasiones, el precio que se paga por vencer es tan elevado, que la victoria lograda nos conduce irremediablemente hacia una derrota mayor. Son varios los episodios en los que se ha dado este caso y empezaremos, como no puede ser de otra manera, por el Rey Pirro, protagonista de la primera victoria desastrosa y que en su (dudoso) honor, desde entonces, se conocen como "Victorias Pírricas".

Los ciudadanos de Tarento, una ciudad al sur de Italia, sintiéndose amenazados por el cada vez mayor expansionismo de Roma, decidieron pedir ayuda a su amigo Griego, el Rey Pirro de Epiro. Este vió una excelente oportunidad de extender su influencia y se presentó en territorio Heleno con un ejercito formado por más de 25.000 hombres y 20 elefantes de guerra. En menos de un año se enfrentó en dos ocasiones a los ejercitos romanos y aunque los romanos en ambos casos retrocedieron y sufrieron grandes bajas, el ejercito de Pirro quedó totalmente diezmado, hasta el punto que un personaje cercano a Pirro que acudió a felicitarle por tan grandes victorias, el realista Rey le dijo: "Si, otra victoria así y estamos perdidos"

De hecho, al poco tiempo tuvo que abandonar la península Itálica.


Noticias relacionadas:
  1. Biografía del rey Pirro del Epiro, según Plutarco
  2. Más citas célebres de grandes personajes de la Antigüedad
  3. Strategemata... el arte de la guerra romano

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30.5.07

El mito de los honderos baleares

Como descendiente de mallorquines os planteo hoy un tema que me gusta especialmente: El de los honderos baleares, míticos guerreros de las islas, muy conocidos y temidos por su legendaria habilidad y destreza con la honda.

De mi abuela mallorquina recuerdo la historia de cómo las madres enseñaban a los niños a tirar con honda, escondiendo en lo alto de un árbol las meriendas infantiles. Es una de esas "rondalles" (cuentos) que aún circulan por la isla.

Seguro que recuerdas de tu infancia alguna pelea en la que ha volado alguna piedra por los aires, y el miedo que sentiste entonces. Pues imagínate lo que debía ser luchar contra estos aguerridos antepasados nuestros, y recibir el impacto de centenares de estos proyectiles...

Indice:

  1. Introducción
  2. Los honderos baleares
  3. Una habilidad legendaria
  4. La honda

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Los honderos baleares

El hondero luchaba siempre en primera línea, como soldado de la infantería ligera y básicamente su función consistía en romper el orden defensivo del enemigo, junto con los arqueros, lanzando proyectiles que causaran el mayor desorden posible en las filas enemigas.

En el campo de batalla se disponían separados 2 ó 3 metros entre ellos para poder manejar la honda sin obstaculizarse y el efecto de las descargas de los honderos en las formaciones enemigas era terrible, ya que los proyectiles arrojados, fueran de piedra o plomo, podían llegar a pesar medio kilo y destrozaban cualquier tipo de escudo o armadura de la época. No es difícil imaginar la devastación que causaban.

Como formaban en primera línea, tenían que efectuar repliegues rápidos y ordenados hacia los flancos para dejar paso al resto del ejército que iniciaba la carga, una vez arrojados todos los proyectiles contra el adversario.
Durante el combate se protegían con un escudo de piel de cabra y una jabalina endurecida al fuego. Empleaban tres hondas de diferente medida atadas a su cuerpo, seleccionando con mortal precisión aquella más adecuada a cada necesidad planteada por el combate.

Si bien eran mercenarios que vendían sus servicios al mejor postor, generalmente cobraban en especies, sobretodo por cosas que no eran abundantes en las islas Baleares, fuera vino, aceite o mujeres.

Su contribución a la Historia, no acabó con su apoyo a los cartagineses durante más de doscientos años, ya que cuando Roma clavó sus garras sobre las islas, Quinto Cecilio Metelo se las tuvo que ver con los ya conocidos (y temidos) honderos; de hecho, para recalar en las islas, los romanos tuvieron que acorazar sus embarcaciones, forrándolas de cuero, ya que los honderos hundían sus barcos disparando a la misma línea de flotación de la nave. Valga decir que tal fue el sufrimiento de las legiones romanas, que tardaron dos años enteros en someter las islas.

Finalmente, tras el sometimiento de las Baleares, estos mercenarios pasaron a formar parte de las tropas auxiliares romanas y combatieron junto a Julio César en su conquista de la Galia.

El fin de los honderos no fue, ni mucho menos, provocado por un ejército invasor. Fue justamente la estabilidad, el período de Pax Romana que se extendió dentro de los limes (fronteras) del imperio, que favoreció el comercio y la explotación ganadera y agrícola de nuevos productos como el aceite, el vino, el trigo así como la progresiva “romanización” de las islas sometidas, los que conformaron un nuevo estilo de vida en el que no tenía cabida la honda, convertida en instrumento de juegos de habilidad o en herramienta de los pastores, en manos de los cuales ha llegado hasta nuestros días.


Indice:

  1. Introducción
  2. Los honderos baleares
  3. Una habilidad legendaria
  4. La honda

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Los honderos baleares: Una habilidad legendaria

Una habilidad legendaria

La razón por la que los honderos eran considerados tan letales y eficientes, se debe a que desde que nacían eran iniciados en el manejo de la honda, viéndose constantemente obligados a un continuo perfeccionamiento de su manejo.

Una muestra de ello aparece en la narración de Licofronte de Calcis (280 aC) en su poema Alexandra (versos 633-