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21.5.08

La batalla del río Gránico... 1era victoria de Alejandro en Persia

La Batalla del río Gránico es la primera gran victoria de Alejandro en tierras de los persas. Asegurada su posición en Grecia, se lanza en el 334 aC a la conquista de los enemigos tradicionales de los griegos, un imperio que por aquellas épocas ya había olvidado las grandezas de sus antecesores y estaba ya en franco declive.

Esta batalla es paradigmática de la filosofía militar de Alejandro Magno: Cada batalla se entendía como una apuesta a todo o a nada. Llegadas sus tropas al río Gránico, se encuentra al otro lado con los soldados enemigos. En contra del consejo de sus propios generales, que le recomendaban prudencia, por lo profundo del río y por lo avanzado del día, Alejandro sujeta firme las riendas de su caballo, prende el escudo y la espada, y se lanza como un auténtico poseso a luchar contra las columnas persas. Sus soldados, incapaces de dejar sólo a su Rey, le siguen detrás, dispuestos a no dejar títere con cabeza. El cruce del río es desordenado y caótico. Sin embargo los persas no pueden creer lo que están viendo: ¡El propio rey macedonio se lanza a la carga, seguido a distancia de sus compañeros de armas más cercanos!!

Lo que los persas no podían esperar es que Alejandro, partiendo desde uno de los flancos de su tropa, fuera a remontar el río hasta plantarse con su caballo justo frente al centro de las columnas persas, en su clásica formación de ataque de caballería en cuña. Los generales persas Mitrídates, Espitídatres y Roesaces cómodamente instalados en el centro de su frente, teóricamente bien protegidos a flanco y flanco por miles de soldados, ven de repente como caen sobre ellos una auténtica jauría de jinetes macedonios sedientos de sangre y ansiosos de victoria.

El desenlace es por todos conocido: La batalla que sigue es un primer zarpazo del león macedonio a las ovejillas persas, las cuales, antes de darse cuenta han perdido ya a 20.000 soldados y tiene al enemigo en casa.

Plutarco, en la biografía de Alejandro que incluye en sus Vidas Paralelas, nos explica la batalla con más énfasis que detalle:

"En esto, los generales de Darío habían reunido muchas fuerzas, y como las tuviese ordenadas para impedir el paso del Granico, debía tenerse por indispensable el dar una batalla para abrirse la puerta del Asia, si se había de entrar y dominar en ella; pero los más temían la profundidad del río y la desigualdad y aspereza de la orilla opuesta, a la que se había de subir peleando, y a algunos les detenía también cierta superstición relativa al mes, por cuanto en el Desio era costumbre de los reyes de Macedonia no obrar con el ejército; pero esto lo remedió Alejandro mandando que se contara otra vez el Artemisio. Oponíase, de otro lado, Parmenión a que se trabara combate, por estar ya adelantada la tarde; pero diciendo Alejandro que se avergonzaría el Helesponto si habiéndolo pasado temieran al Granico, se arrojó al agua con trece hileras de caballería, y marchando contra los dardos enemigos y contra sitios escarpados, defendidos con gente armada y con caballería, arrebatado y cubierto en cierta manera de la corriente, parecía que más era aquello arrojo de furor y locura que resolución de buen caudillo. Mas él seguía empeñado en el paso, y llegando a hacer pie con trabajo y dificultad en lugares húmedos y resbaladizos por el barro, le fue preciso pelear al punto en desorden y cada uno separado contra los que les cargaban antes que pudieran tomar formación los que iban pasando, porque los acometían con grande algazara, oponiendo caballos a caballos y empleando las lanzas y, cuando éstas se rompían, las espadas. Dirigiéronse muchos contra él mismo, porque se hacía notar por el escudo y el penacho del morrión, que caía por uno y otro lado, formando como dos alas maravillosas en su blancura y en su magnitud; y habiéndole arrojado un dardo que le acertó en el remate de la coraza, no quedó herido. Sobrevinieron a un tiempo los generales Resaces y Espitridates, y hurtando el cuerpo a éste, a Resaces, armado de coraza, le tiró un bote de lanza, y rota ésta metió mano a la espada. Batiéndose los dos, acercó por el flanco su caballo Espitridates, y poniéndose a punto le alcanzó con la azcona de que usaban aquellos bárbaros, con la cual le destrozó el penacho, llevándose una de las alas; el morrión resistió con dificultad al golpe, tanto, que aun penetró la punta y llegó a tocarle en el cabello. Disponíase Espitridates a repetir el golpe, pero lo previno Clito el negro, pasándole de medio a medio con la lanza; y al mismo tiempo cayó muerto Resaces, herido de Alejandro. En este conflicto, y en lo más recio del combate de la caballería, pasó la falange de los Macedonios y vinieron a las manos una y otra infantería; pero los enemigos no se sostuvieron con valor ni largo rato, sino que se dispersaron y huyeron, a excepción de los Griegos estipendiarios, los cuales, retirados a un collado, imploraban la fe de Alejandro; pero éste, acometiéndolos el primero, llevado más de la cólera que gobernado por la razón, perdió el caballo, pasado de una estocada por los ijares- era otro, no el Bucéfalo-, y allí cayeron también la mayor parte de los que perecieron en aquella batalla, peleando con hombres desesperados y aguerridos. Dícese que murieron de los bárbaros veinte mil hombres de infantería y dos mil de caballería. Por parte de Alejandro dice Aristobulo que los muertos no fueron entre todos más qué treinta y cuatro; de ellos, nueve infantes. A éstos mandó que se les erigiesen estatuas de bronce, que trabajó Lisipo. Dio parte a los Griegos de esta victoria, enviando en particular a los Atenienses trescientos escudos de los que cogieron, y haciendo un cúmulo de los demás despojos, hizo poner sobre él esta ambiciosa inscripción: “ALEJANDRO, HIJO DE FILIPO, Y LOS GRIEGOS, A EXCEPCIÓN DE LOS LACEDEMONIOS, DE LOS BÁRBAROS QUE HABITAN EL ASIA”."
Obviamente las cifras que da Plutarco son exageradas, y no es creible que los macedonios causaran tantos miles de bajas entre los persas, recibiendo ellos tan sólo un arañazo, 3 chichones y un moretón. Lo cierto es que Alejandro estuvo a punto de morir en varias ocasiones, pero el genial macedonio, autoconvencido de su carácter semidivino, demostró que la única forma de llegar hasta el fin del mundo era siendo intrépido y alcanzando victorias que pasarían a la historia...



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10.2.08

Vidas paralelas: Agesilao

El periplo que iniciáramos hace ya bastantes meses por la extensa obra "Las vias paralelas" de Plutarco, nos lleva hoy a la biografía de un espartano ilustre, el rey Agesilao II. Gran militar y estadista, lideró campañas en Asia y Grecia teniendo siempre por bandera el engrandecimiento de su patria, Lacedemonia.

Preguntado si deseaba que se erigiera una estatua en su honor, dijo:
Si he hecho alguna acción noble, eso es suficiente conmemoración; si no he hecho nada noble todas las estatuas del mundo no preservarán mi memoria.
... creo que de momento ya os he dado suficientes pistas de por qué Plutarco empareja la biografía de Agesilao con la de un ilustre general romano, gran estadista y militar, y que acabó cayendo en desgracia...

Empezamos con la lectura; como siempre al final, os doy el link para continuar con esa joya de la cultura que es la wikisource.

I. Arquidamo, hijo de Zeuxidamo, después de haber reinado con gran crédito en Esparta, de Lámpito, mujer apreciable, dejó un hijo llamado Agis, y otro más joven de Eupolia, la hija de Melesípidas, llamado Agesilao. Como por la ley correspondía el reino a Agis, Agesilao, que había de vivir como particular, se sujetó a la educación recibida en Lacedemonia, que era dura y trabajosa en cuanto al tenor de vida, pero muy propia para enseñar a los jóvenes a ser bien mandados. Por esto se dice que Simónides llamaba a Esparta domadora de hombres, a causa de que con el auxilio de las costumbres hacía dóciles a los ciudadanos y sumisos a las leyes, como potros domados bien desde el principio, de cuyo rigor libertaba la ley a los jóvenes que se educaban para el trono. Así, hasta esto tuvo en su favor Agesilao: entrar a mandar no ignorando cómo se debía obedecer; por lo cual fue entre los reyes el que en su genio se avino y acomodó más con los súbditos, juntando con la gravedad y elevación de ánimo propias de un rey la popularidad y humanidad que le inspiró la educación.



>> Continuar con la lectura de la biografía de Agesilao según Plutarco en la wikisource


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11.11.07

Vidas paralelas: Sertorio

La biografía de Sertorio es una de aquellas que uno disfruta de verdad al leerlas. Tanto entre sus contemporáneos como en siglos posteriores, Sertorio es un personaje que despierta amplias simpatías, por su talante popular y republicano, por su carácter aventurero y por sus grandísismas habilidades militares. Enemigo acérrimo de Sila y el bando aristocrático de los optimates, resistió en Hispania los embites de Pompeyo, y no fue vencido por otra forma que por la traición. En ocasiones se le ha caracterizado como el primer unificador de Hispania/ España, cosa que dudo tuviera entre sus objetivos.

Lo que Plutarco nos dice de él es que fue un grandísimo general, y un aún mejor táctico, que supo aprovecharse de las habilidades de las tropas hispanas para algo que se enquistaría en la mentalidad peninsular: La guerra de guerrillas. Por un instante consiguió hacer realidad la ilusión de replicar la república romana en Hispania. Como ya os he dicho antes, una biografía de película.

Disfrutad con la lectura, que comienza así...


I. No es maravilla quizá que en un tiempo indeterminado, inclinándose ora a una parte y ora a otra la fortuna, los acontecimientos vuelvan a repetirse muchas veces con las mismas circunstancias. Porque si hay una muchedumbre infinita de accidentes, la fortuna tiene un poderoso artífice de la semejanza de los sucesos en lo indefinido de la materia, y si los acontecimientos están contraídos a un número prefijado, es necesario también que muchas veces los mismos efectos sean producidos por las mismas causas. Hay algunos, por tanto, que, complaciéndose en cotejar lo que han leído u oído de esta clase de accidentes, forman una colección de los que parecen hechos de intento y con meditado discurso, como, por ejemplo, que habiendo habido dos Atis, personajes ilustres, el uno Siro y el otro Arcade, ambos fueron muertos por jabalíes. De dos Acteones, el uno fue despedazado por sus perros, y el otro, por sus amadores. De dos Escipiones, por el uno fueron primero vencidos los Cartagineses, y por el otro fueron después arruinados del todo. Troya fue tomada por Heracles, a causa de los caballos de Laomedonte; por Agamenón, mediante el caballo llamado de madera, y tercera vez, por Caridemo, a causa del accidente de haberse caído un caballo en las puertas y no haber podido los Troyanos cerrarlos prontamente. De dos ciudades que tienen nombres de dos plantas de suavísimo olor, Ío y Esmirna, en la una se dice haber nacido el poeta Homero y haber muerto en la otra. Ea, pues, añadamos a estos acasos el que entre los grandes generales, los más guerreros y que más grandes cosas acabaron por la astucia y la sagacidad todos fueron tuertos: Filipo, Antígono, Aníbal y éste de quien ahora escribimos, Sertorio; el cual se hallará haber sido más contenido que Filipo en el trato con mujeres, más fiel que Antígono con sus amigos, más humano que Aníbal con los contrarios, y, no habiendo sido inferior a ninguno en la prudencia, fue muy inferior a todos en la fortuna, la que siempre le fue más adversa que sus más poderosos enemigos, y, sin embargo, desterrado y extranjero, nombrado caudillo de unos bárbaros, fue digno competidor de la pericia de Metelo, de la osadía de Pompeyo, de la fortuna de Sila y de todo el poder de los Romanos. A éste, el que encontramos más semejante entre los Griegos es el Cardiano Éumenes: ambos eran nacidos para mandar ejércitos; ambos eran fecundos en estratagemas; ambos, arrojados de su país, fueron caudillos de gentes extrañas, y a ambos, finalmente, fue en su muerte muy dura y violenta la fortuna, porque perecieron traidoramente a manos de aquellos mismos con quienes habían vencido a los enemigos.

>> Continuar con la lectura de la biografía de Quinto Sertorio, según Plutarco, en la Wikisource


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6.11.07

Vidas paralelas: Eumenes

A Eumenes de cardias le tocó vivir uno de los episodios más convulsos de la Historia: La expansión del Imperio macedonio con Alejandro, y a la muerte de este, las guerras intestinas entre los partidarios de mantenerlo unido o de repartirlo entre los aguerridos generales macedonios. Eumenes fue una de las víctimas de este proceso de disgregación y finalmente cayó, tras ser traicionado y entregado por sus propios soldados al general rival. Esta es la historia de Eumenes tal y como nos la cuenta Plutarco:

I. Del padre de Éumenes Cardiano dice Duris haber sido por su pobreza carretero en el Quersoneso, a pesar de lo cual había recibido el hijo una honesta educación, así en las letras como en los ejercicios de la palestra; y que siendo todavía muchacho, Filipo, que iba de viaje y se detuvo algún tiempo, concurrió a ver los entretenimientos de los niños cardianos y las luchas de los mozos, y como entre éstos se distinguiese Éumenes, dando muestras de ser activo y valiente, agradándose de él se lo llevó consigo. Parece, no obstante, estar más en lo cierto los que atribuyen al hospedaje y a la amistad con el padre aquella demostración de Filipo. Después de la muerte de éste, a ninguno de cuantos quedaron al lado de Alejandro aparecía inferior ni en prudencia ni en lealtad, y aunque no tenía otro título que el de jefe de los amanuenses, estaba en igual honor que los más amigos y allegados: tanto, que fue enviado a la India con un ejército de único general, y se le dio el mando de la caballería que antes tenía Perdicas, cuando éste, muerto Hefestión, ocupó su lugar y mando. Por lo mismo, cuando el escudero mayor Neoptólemo dijo, después de la muerte de Alejandro, que él le seguía llevando el escudo y la lanza, y Éumenes llevando el punzón y los tabletas, se le burlaron los Macedonios, por saber que Éumenes, además de otras distinciones, había merecido al Rey la de hacerle su deudo por medio de un enlace. Porque habiendo sido Barsine, hija de Artabazo, la primera a quien amó en el Asia, y de la que tuvo un hijo llamado Heracles, de las hermanas de ésta, a Apama la casó con Tolomeo, y a la otra, Barsine, con Éumenes, cuando hizo aquel reparto de las mujeres persas y las colocó con sus amigos.


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29.10.07

Vidas paralelas: Craso

Rival de Pompeyo. Vencedor de Espartaco (aunque los laureles se los llevó el Magno). Hombre más rico de Roma. Miembro gris del Primer Triunvirato. Muerto en Carrhae... una biografía así sólo puede pertenecer a un gran hombre: Marco Licinio Craso. Nuestro inmortal biógrafo Plutarco le dedica una de sus Vidas Paralelas. Dice así:


I. Marco Craso, cuyo padre había sido censor y merecido los honores del triunfo, se crió, sin embargo, en una casa reducida, con otros dos hermanos. Estaban éstos casados cuando vivían aún los padres, y todos comían a una misma mesa, lo que parece pudo contribuir no poco a que fuese frugal y moderado en el comer y beber. Muerto uno de los dos hermanos, tomó en matrimonio a su mujer, y de ella tuvo hijos, habiendo sido en esta materia tan arreglado como el que más de los Romanos; con todo, cuando ya se hallaba adelantado en edad, fue acusado de haber tratado inhonestamente con Licinia, una de las vírgenes Vestales. Licinia fue absuelta de aquel cargo, habiendo sido su acusador un tal Plotino. Tenía ésta una quinta deliciosa, y deseaba Craso adquirirla por un corto precio, para lo cual la visitaba y obsequiaba con grandísima frecuencia; de aquí tuvo origen la indicada sospecha, que en cierta manera desvaneció con su codicia, habiendo sido también absuelto por los jueces; pero de la intimidad con Licinia no se retiró hasta haberse hecho dueño de la posesión.


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16.9.07

Vidas paralelas: Nicias

Seguimos con el repaso a las biografías de personajes griegos y romanos ilustres, que Plutarco nos legó en su magna obra las Vidas Paralelas. El personaje de hoy es un político y militar ateniense, coetáneo de Pericles, Alcibíades y demás... Plutarco lo contrapone a Craso, supongo que por 2 motivos: Su extrema riqueza y por otro lado su fracaso como lider militar, ya que en su haber destaca la derrota militar ateniense en Sicilia. Nos quedamos con lo que Tucídides dice de él: "Él, con toda seguridad, de entre todos griegos de mi tiempo, era el que menos se merecía llegar a tan extremo punto de infortunio , considerando su exacto cumplimiento de las obligaciones establecidas con la divinidad"...


I. Pues nos parece que no vamos fuera de razón en comparar con Nicias a Craso y las derrotas causadas por los Partos con las sucedidas en la Sicilia, juzgamos oportuno rogar y amonestar a los que lean estas vidas no sospechen que en la narración de los hechos relativos a ellas, en la que Tucídides, excediéndose a sí mismo en la vehemencia, en la energía y en la elegancia, se hizo verdaderamente inimitable, hemos de incurrir en el mismo defecto que Timeo, el cual, lisonjeándose de superar a Tucídides en la facundia y de hacer ver que Filisto era rudo y vulgar, se mete con su historia por medio de los combates de tierra y de mar y por las arengas, en cuya descripción aquellos sobresalieron, no siquiera A pie corriendo cabe el lidio carro, como dice Pindaro, sino mostrándose del todo molesto, pueril y, según expresión de Dífilo, torpe y obeso, engordado en la grasa siciliana, y por lo más, arrimándose al modo de decir de Jenarco. Como cuando dice que debieron tener los Atenienses a mal agüero el que el general tomaba su nombre de la victoria, repugnara aquella expedición; igualmente que en la mutilación de las estatuas de Hermes les significaron los Dioses que les vendrían muchos males en aquella guerra de parte de Hermócrates, hijo de Hermón, y también que era natural, por una parte, que Heracles diera auxilio a los Siracusanos, por respeto a Cora, que le entregó el Cerbero, y que, por otra, mirara con odio a los Atenienses, por haber salvado a los Egesteos, descendientes de los Troyanos, cuando él, ofendido por Laomedonte, asoló su ciudad. Mas quizá era propio de la elocuencia de este escritor, como el decir tales sandeces, querer mejorar la dicción de Filisto e insultar a Platón y a Aristóteles. En cuanto a mí, la contienda y emulación con otros acerca del estilo en general me parece insulsa y repugnante; pero si es en cosas que no pueden imitarse, téngola por la última necedad. Por tanto, los hechos de Nicias, referidos por Tucídides y Filisto, ya que no es posible pasarlos del todo en silencio, especialmente los que dan a conocer la conducta y disposición de este hombre ilustre, escondidas entre sus muchas y grandes adversidades, los tocaré ligeramente y en sólo lo preciso; pero los que, por lo común, no son conocidos, a causa de haber sido separadamente notados por diferentes autores, o bien por haberse de tomar de presentallas y decretos antiguos, éstos los recogeré con esmero, no para tejer una historia inútil, sino tal que presente bien la índole y las costumbres.

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4.9.07

Vidas paralelas: Lúculo

Lúculo es un personaje típico del S. I aC: Gran militar y vencedor en las Guerras Mitridáticas, aristócrata de ego desmedido que al final de su vida se deja llevar por sus excesos, maneras autocráticas... en fin, un muy destacado coetáneo de Sila y Mario, y que sin lugar a dudas se mueve a sus anchas en estas últimas décadas de la república. Disfrutad con la lectura...


I. El abuelo de Luculo había obtenido la dignidad consular, y era tío suyo, por parte de madre, Metelo, el llamado Numídico; pero su padre había sido, condenado en causa de soborno, y su madre, Cecilia,'estaba notada de vivir con poco recato. La primera obra por donde Luculo se dio a conocer, antes de pedir magistratura ninguna y antes de tomar parte en el gobierno, fue la de hacer juzgar al acusador de su padre, Servilio el augur, que había malversado los caudales públicos, acción que a todos los Romanos les mereció elogios, teniendo siempre en la boca aquel juicio como una muestra de virtud. En general, el hecho de acusar, aun sin particular motivo, no era entre ellos mal mirado, sino que se complacían en ver a los jóvenes perseguir a los malos como a las fieras los cachorros de buena casta. Excitó tanto la curiosidad aquella causa, que en fuerza del concurso hubo caídas y algunos heridos; pero Servilio fue absuelto. Habíase ejercitado Luculo en hablar corrientemente ambas lenguas, griega y latina; así es que Sila, al escribir sus propios hechos, le dirigió la palabra, como a persona que sabía disponer y ordenar la Historia con mayor perfección; porque su pronto y buen decir no se limitaba al uso preciso, a la manera de quien el foro agita Cual atún las ondas y después, fuera de la plaza, En seco muere con trabada lengua; sino que siendo todavía joven había adquirido ya, atraído de su belleza, aquella educación esmerada que se llama liberal. De anciano, enteramente dedicó su ánimo, fatigado de tantas contiendas, al ejercicio y recreo de la filosofía, entregado a la investigación de la verdad, por haber dado de mano en oportuno tiempo a la ambición, a causa de su desavenencia con Pompeyo. Acerca de su afición a las letras se refiere, además de lo dicho, que siendo todavía mozo, con ocasión de cierta disputa que tuvo con el jurisconsulto Hortensio y el historiador Sisena, la que vino a hacerse un poco seria, se comprometió a escribir la Guerra Mársica, en verso o en prosa, en griego o en latín, según lo declarase la suerte, y parece que ésta determinó que fuera en prosa griega, pues que dura aún hoy su historia de la Guerra Mársica escrita en esta lengua. Son muchas las pruebas que hay del amor que tenía a su hermano Marco; pero los Romanos conservan, sobre todo, la memoria de la primera; y es que, con ser él de más edad entre los dos, no quiso tomar parte solo en el gobierno, sino que esperó a que éste se hallara ya en sazón, y entonces ganó de tal manera la afición del pueblo, que juntos fueron nombrados ediles, sin embargo de que él se hallaba ausente.


>> Continuar con la lectura de la Vida de Lúculo, en las Vidas Paralelas de Plutarco


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21.8.07

Vidas paralelas: Cimón

En nuestra larga caminata a través de las Vidas Paralelas del gran historiador Plutarco, llegamos hoy a nuestra siguiente etapa, la biografía del político ateniense Cimón. A este personaje le tocó vivir una de las épocas más fascinantes de la historia de Grecia, el siglo de Oro de Atenas, y compartir escenario político con algunos de los personajes más célebres del panteón de héroes de la ciudad: Pericles y Temístocles. Como partidario de la alianza con Esparta, en una época en que los aires políticos corrían en otro sentido, hubo de sufrir vicisitudes de todo tipo, incluso el ostracismo (veis adjunta una foto de una Ostraka con su nombre, la papeleta de voto con que los atenienses tomaban sus decisiones de mayor impirtancia, como el destierro de un personaje público).

Pues bueno, os dejo en buenas manos, las de Plutarco, que os explicará quien fue y qué hizo Cimón...

I. Peripoltas el adivino, acompañando desde la Tesalia a la Beocia al rey Ofeltas, y a los pueblos a quien éste mandaba, dejó una descendencia que fue por largo tiempo tenida en estimación, y lo principal de ella se estableció en Queronea, que fue la primera ciudad que ocuparon, lanzando de ella a los bárbaros. Los más de este linaje, valientes y belicosos por naturaleza, perecieron en los encuentros con los Medos y en los combates con los Galos, por arriesgar demasiado sus personas. De éstos quedó un mocito, huérfano de padres, llamado Damón, y de apellido Peripoltas, muy aventajado en belleza de cuerpo y disposición de ánimo sobre todos los jóvenes de su edad, aunque, por otra parte, indócil y duro de condición. Prendóse de él, cuando acababa de salir de la puericia, un romano, jefe de una cohorte que invernaba en Queronea, y como no hubiese podido atraerle con persuasiones ni con dádivas, se tenía por cierto que no se abstendría de la violencia, mayormente hallándose abatida la ciudad y reducida a pequeñez y pobreza. Temiendo esto Damón, e incomodado ya con las solicitudes, trató de armarle una celada, para lo que se concertó con algunos de losde su edad, aunque no en grande número, para que no se descubriese; de modo que eran al todo diez y seis. Tiznáronse los rostros con hollín, y habiendo bebido largamente, al mismo amanecer acometieron al Romano, que estaba haciendo un sacrificio junto a la plaza; dieron muerte a él y a cuantos con él se hallaban, y se salieron de la ciudad. Movióse grande alboroto, y congregándose el Senado de los Queronenses, los condenó a muerte, lo que era una excusa de la ciudad para con los Romanos. Juntáronse por la tarde a cenar los magistrados, como es de costumbre, y, arrojándose Damón y sus camaradas sobre el consistorio, les dieron también muerte, y luego volvieron a marcharse huyendo de la ciudad. Quiso la casualidad que por aquellos días viniese Lucio Luculo a ciertos negocios, trayendo tropas consigo; y deteniendo la marcha, hizo averiguación de estos hechos, que estaban recientes, y halló que de nada había tenido la culpa la ciudad, y antes ella misma había sido ofendida; por lo que, recogiendo la tropa, marchó con ella. Damón, en tanto, infestaba la comarca con latrocinios y correrías, amenazando a la ciudad, y los ciudadanos procuraban con mensajes y decretos ambiguos atraerle a la población. Vuelto a ella, le hicieron prefecto del Gimnasio; y luego, estándose ungiendo, acabaron con él en la estufa. Después de mucho tiempo se aparecían en aquel sitio diferentes fantasmas, y se oían gemidos, como nos lo refieren nuestros padres, y se tapió la puerta de la estufa; mas aun ahora les parece a los vecinos que discurren por allí visiones y voces que causan miedo. A los de su linaje, que todavía se conservan algunos, especialmente junto a Estiris de la Fócide, en dialecto eólico les llaman asbolómenos, por haberse tiznado Damón con hollín cuando salió a su mal hecho.



>> Continuar con la lectura de la Vida de Cimón según Plutarco, en la Wikisource.org


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30.7.07

Citas célebres: Plutarco

Esta cita es una perfecta definición de la magna obra de Plutarco, las Vidas paralelas:

"A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas."


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25.7.07

Vidas paralelas: Sila

Este periplo por la antigüedad clásica, que estamos realizando de la mano de Plutarco, nos lleva hoy a una de sus etapas más refulgentes y ambivalentes, la protagonizada por Lucio Cornelio Sila. Es este un personaje que merece una mirada profunda y un análisis pausado: Dictador cruel y brillante político, amante de las artes capaz de renunciar al poder absoluto. La suya es una de las biografías más paradigmáticas del S I aC. Disfrutad con la lectura.

I. Lucio Cornelio Sila era de linaje patricio, que es, como si dijéramos, de linaje noble. De sus ascendientes se dice haber sido cónsul Rufino y haber sido en él más pública la afrenta que este honor: porque habiéndose averiguado que poseía en dinero acuñado más de diez libras, que era lo que la ley permitía, fue por esta causa expulsado del Senado. Los que después le siguieron vivieron en la oscuridad; el mismo Sila se crió con un patrimonio bien escaso, pues siendo mancebo habitó casa alquilada en precio muy moderado, como después se le echó en cara cuando se le vio más floreciente de lo que parecía justo; porque se refiere que, jactándose él y haciendo ostentación de sus haberes después de la expedición de África, le dijo uno de los conciudadanos honrados y austeros: “¿Cómo puedes ser hombre de bien tú, que, no habiéndote dejado nada tu padre, tienes ahora tanta hacienda?” Pues no era esto de hombre que permaneciese en una conducta y en unas costumbres rectas y puras, sino de quien hubiese declinado y hubiese sido corrompido por la pasión del lujo y del regalo. Ponían, por tanto, en igual grado de menos valer al que disipaba su caudal y al que no se mantenía en la pobreza paterna. A lo último, cuando, apoderado ya de la república, quitaba a muchos la vida, un hombre de condición libertina, que se creía ocultaba a uno de los proscriptos, y que, por tanto, había de ser precipitado, insultó a Sila, diciéndole que por largo tiempo habían habitado en la misma casa en cuartos arrendados, llevando él mismo el de arriba en dos mil sestercios, y Sila el de abajo en tres mil; de manera que la diferencia de fortunas entre uno y otro era la que correspondía a mil sestercios, que venían a hacer doscientas cincuenta dracmas áticas. Estas son las noticias que nos han quedado de su primera fortuna.

>> Continuar con la lectura de la biografía de Lucio Cornelio Sila, contenida en las Vidas Paralelas de Plutarco



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17.7.07

Plutarco de Queronea

¿Quién fue Plutarco?


Plutarco, procedente de la hoy desaparecida Queronea, en la actual Grecia, fue un historiador, biógrafo y ensayista griego que vivió entre 46 y el 120 dC.

Su principal obra, Las Vidas Paralelas, es una joya literaria que contiene las biografías de algunos de los personajes más influyentes de la Antigüedad. Cada relato individual es una magnífica fotografía de su protagonista, y el conjunto de la obra es un excelente retrato poliédrico de la antigüedad romana y griega.

Sus orígenes

Plutarco nació en la región griega de Beocia, probablemente durante el gobierno del emperador romano Claudio. Realizó muchos viajes por el mundo mediterráneo, incluyendo uno a Egipto y dos viajes a Roma. Gracias a la capacidad económica de su familia, Plutarco recibió una educación de primer orden (según los estándares de la época), y tuvo la oportunidad de estudiar filosofía, retórica y matemáticas en la Academia de Atenas sobre el año 67.

Algunos de sus amigos fueron muy influyentes, incluyendo a Soscio Senecio y a Fundano, ambos importantes senadores y a los cuales dedicó algunos de sus últimos escritos. La mayor parte de su vida la pasó en Queronea, donde fue iniciado en los misterios del dios griego Apolo. Sin embargo, sus obligaciones como el mayor de los dos sacerdotes de Apolo en el Oráculo de Delfos (donde era el responsable de interpretar los augurios de la o las pitonisas del Oráculo), ocupaban aparentemente una parte pequeña de su tiempo. Llevó una vida social y cívica muy activa, además de producir una gran cantidad de escritos, parte de los cuales aun existen.

Plutarco, un escritor al servicio del Imperio


Además de sus deberes como sacerdote del templo de Delfos, Plutarco fue también magistrado en Queronea, y representó a su pueblo en varias misiones a países extranjeros durante sus primeros años en la vida pública. Su amigo Lucio Mestrio Floro, cónsul romano, patrocinó a Plutarco para conseguir la ciudadanía romana, y de acuerdo con el historiador del siglo X George Sincellus, el emperador Adriano le nombró, ya en la vejez del escritor, procurador de Aquea (la provincia griega de Roma al sur de la península del Peloponeso). Este cargo le permitió portar las vestiduras y ornamentos propios de un cónsul. Según algunas fuentes, el predecesor del emperador Adriano, Trajano, hizo a Plutarco procurador de Iliria, aunque muchos historiadores consideran esto como poco probable, ya que Iliria no era una provincia procuratorial.

Sus obligaciones sacerdotales y su actividad de gobierno en el Imperio no le impidieron ejercer su vocación más perdurable: La literatura. Más moralista que filósofo e historiador, fue uno de los últimos grandes representantes del helenismo durante la segunda sofística, cuando ya tocaba a su fin y uno de los grandes de la literatura helénica de todos los tiempos.

Las Vidas Paralelas

Su trabajo más conocido son las Vidas Paralelas, una serie de biografías de grandes personajes griegos y romanos, elaborada en forma de parejas con el fin de comparar sus virtudes y defectos. Si cada una de las biografías representa de por sí un magnífico retrato de cada uno de los personajes, la obra completa es una magnífica representación o compendio del mundo clásico. Plutarco nos retrata con incisiva clarividencia 2 mundos, el griego y el romano, y nos los acerca de manera magistral por medio de una prosa clara, y la narración escogida de los pasajes vitales más significativos de cada protagonista. Cabe recordar las propias palabras de Plutarco, cuando nos describe su obra de la siguiente forma:

"A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas."

Las Vidas Paralelas, tal y como han llegado hasta nosotros, contienen veintitrés pares de biografías, donde cada par contiene una vida griega y una vida romana, así como cuatro vidas desparejadas. Como él mismo explica en el primer párrafo de su Vida de Alejandro, Plutarco no pretendía tanto escribir historias como explorar la influencia del carácter (fuera bueno o malo) sobre las vidas y los destinos de los hombres famosos. Algunas de las más interesantes vidas, como, por ejemplo, la que habla sobre Heracles y Filipo II de Macedonia, ya no existen, y de muchas de las restantes no se dispone de la totalidad del texto, de forma que existen importantes lagunas, deturpaciones e interpolaciones de escritores posteriores.

Su Vida de Alejandro es una de las cinco fuentes terciarias supervivientes sobre el conquistador macedonio, e incluye anécdotas y descripciones de incidentes que no aparecen en otras fuentes. Asimismo, su retrato de Numa Pompilio, uno de los 7 reyes romanos y verdadero arquitecto de su religión, también contiene información única sobre el calendario romano inicial.

Los personajes


  1. Teseo · Rómulo
  2. Licurgo - Numa Pompilio
  3. Solón - Publícola
  4. Temístocles - Camilo
  5. Pericles - Fabio Máximo
  6. Alcibiades - Coriolano
  7. Timoleón - Emilio Paulo
  8. Pelópidas - Marcelo
  9. Arístides - Catón
  10. Filopemen - Tito
  11. Pirro - Cayo Mario
  12. Lisandro - Sila
  13. Cimón - Lúculo
  14. Nicias - Craso
  15. Eumenes - Sertorio
  16. Agesilao - Pompeyo
  17. Alejandro - Julio César
  18. Foción - Catón el Menor
  19. Agis y Cleomenes - Tiberio y Gaio Graco
  20. Demóstenes - Cicerón
  21. Demetrio - Antonio
  22. Dión - Bruto
  23. Artojerjes y Arato - Galba y Otón


Los textos perdidos

Gracias a citas o anotaciones en otros textos o fuentes, podemos afirmar que se han perdido los relatos biográficos referidos a Hercules, Escipión el Africano, Epaminondas, Augusto, Claudio o Nerón.

Otras obras plutarquianas, Los Moralia

Los restos supervivientes de su trabajo se recopilan bajo el título de Moralia (traducidos como Obras morales y de costumbres). El título no se lo dio el propio Plutarco, sino el monje bizantino Máximo Planudes, que recogió en el siglo XIII diversos trabajos dispersos del autor, e incluso otros considerados hoy espurios, bajo este rótulo.

Es ésta una colección ecléctica de setenta y ocho opúsculos sobre ética, política, filosofía y ciencia, teología, historia y de temática miscelánea.

La influencia de Plutarco

El alcance de sus escritos es enorme, y sus Vidas paralelas ha sido durante siglos libro de cabecera y fuente de innumerables personajes célebres. Shakespeare fue un lector ávido de las mismas, hasta el punto de que varias de sus obras la toman como fuente histórica, como por ejemplo su tragedia Coriolano.



La nueva forma de entender la historia

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4.7.07

Vidas paralelas: Lisandro

Plutarco nos trae hoy al vencedor de los atenienses en Egospótamos. Al mando de los espartíatas, tomó Atenas y dió por finalizada la fatal guerra fratricida entre los griegos.

I. El tesoro de los Acantios tiene en Delfos esta inscripción: Brásidas y los Acantios, vencedores de los Atenienses. Por esta causa piensan muchos que la estatua de piedra que hay dentro del templo, junto a la puerta, es de Brásidas, siendo así que es un retrato de Lisandro, con gran cabellera a la antigua, y con una barba muy crecida, pues no por haberse cortado el cabello los Argivos, por luto, después de una gran derrota, lo dejaron crecer los Esparciatas, tomando la contraria ensoberbecidos con la victoria, que es la opinión de algunos; ni tampoco adoptaron esta costumbre de usar cabello largo, a resulta de haberles parecido despreciables y feos los Baquíadas, que de Corinto se acogieron a Lacedemonia, por tener el cabello cortado, sino que ésta fue también institución de Licurgo, de quien se refiere haber dicho que el cabello a los hermosos les daba más gracia y a los feos los hacía más terribles.

>> En la wikisource puedes leer el resto de la biografía de Lisandro

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20.6.07

Vidas paralelas: Cayo Mario

La larga ruta que emprendimos juntos a través de la magna obra de Plutarco, nos lleva hoy a una de las biografías más espléndidas y más interesantes, la de Cayo Mario. Es este un personaje que nuna he sabido si me caía simpático o si por contra me resultaba fastidioso. Sí que es cierto que su gran rival, Sila, es infinitamente más cautivador, sin embargo Mario tiene en su haber una serie de méritos, como la reforma del ejército, que hacen que sea un personaje imprescindible. Como siempre, disfrutad con la lectura.

I. No podemos decir cuál fue el tercer nombre de Gayo Mario, al modo que no se sabe tampoco el de Quinto Sertorio, que mandó en España, ni el de Lucio Mumio, que tomó a Corinto, porque el de Acaico fue sobrenombre que le vino de sus hechos, como el de Africano a Escipión y el de Macedonio a Metelo. Por esta razón principalmente parece que reprende Posidonio a los que creen que el tercer nombre era el propio de cada, uno de los Romanos, como Camilo, Marcelo y Catón, porque quedarían sin nombre- decía- los que sólo llevasen dos. Mas no advierte que con este modo de discurrir deja sin nombre a las mujeres, pues a ninguna se le pone el primero de los nombres, que es el que Posidonio tiene por nombre propio para los Romanos. De los otros, uno era común por el linaje, como los Pompeyos, los Manlios, los Cornelios, al modo que si uno de nosotros dijera los Heraclidas y los Pelópidas, y otro era sobrenombre de un adjetivo que indicaba la índole, los hechos, la figura del cuerpo o sus defectos, como Macrino, Torcuato y Sila, a la manera que entre nosotros Mnemón, Gripo y Calinico. En esta materia, pues, la anomalía de la costumbre da ocasión a muchas disputas.

>> Continuar con la lectura del texto original en la wikisource

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12.6.07

Vidas paralelas: Pirro, rey del Epiro

Canela fina. Sólo así puede introducirse a un personaje como Pirro, rey del Epiro. Gran visionario, intentó en repetidas ocasiones unificar toda la Magna Grecia (Sicilia) bajo su mando, lo que le llevó a enfrentarse a cartagineses y a romanos; de hecho fue el primer griego en luchar contra la república latina. A su experiencia militar debemos la expresión "victoria pírrica", que viene a describir aquella en que se llega a la victoria a costa de grandes pérdidas humanas. Como siempre, disfrutad con la lectura...


I. Refiérese que después del diluvio fue Faetón el primero que reinó sobre los Tesprotos y Molosos, siendo uno de los que con Pelasgo vinieron al Epiro; pero otros afirman que Deucalión y Pirra, edificando el templo de Dodona, habitaron allí entre los Molosos. Más adelante, Neoptólemo, el hijo de Aquiles, trasladándose a aquella parte con su pueblo, se apoderó del país, y dejó una sucesión de reyes que de él provienen, llamados los Pírridas, porque de niño se le dio el sobrenombre de Pirro: y a uno de los hijos legítimos que tuvo de Lanasa, la de Cleodeo, que fue hijo de Hilo, le puso también este nombre; desde entonces se tributaron en el Epiro honores divinos a Aquiles, apellidándole Áspeto, con una voz propia de la lengua del país. Los reyes intermedios, después de los primeros, cayeron en la barbarie, y ninguna memoria quedó de su poder y sus hechos hasta Tarripas que se dice haber sido el primero que, civilizando las ciudades con las costumbres y letras griegas, y con leyes benéficas, adquirió cierto renombre. De Tarripas fue hijo Alcetas, de Alcetas Aribas, y de Aribas y Tróade Eácidas. Casó éste con Ftía, hija de Menón el Tésalo, varón que se ganó gran repu- tación con motivo de la Guerra Lamiaca y tuvo, según refiere Leóstenes, la mayor autoridad entre los aliados. De Ftía tuvo dos hijas, Deidamía y Troya, y un hijo, que fue Pirro.


>> Continuar con la lectura de la biografía del rey Pirro, en la wikisource

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30.5.07

Vidas paralelas: Tito Quinto Flaminio

El Liberador de los griegos del yugo macedonio, así se le conoció en su época. Os dejo con la lectura de otra de las biografías que Plutarco incluyó en su colección Vidas Paralelas...

I. Cuál haya sido el semblante de Tito Quincio Flaminino, que comparamos a Filopemen, pueden verlo los que gusten en un busto suyo de bronce, que, con una inscripción en caracteres griegos, se conserva en Roma, junto al Apolo grande traído de Cartago, enfrente del circo; en cuanto a sus costumbres, dícese que fue de genio pronto para la ira y para los favores, aunque no del mismo modo, pues siendo ligero y no rencoroso en el castigar, los beneficios los llevaba hasta el extremo, mirando constantemente con amor e inclinación a aquellos a quienes había favorecido como si hubieran sido sus bienhechores, teniéndolos por la mejor posesión; así los conservó siempre en su amistad y se interesó por ellos. Siendo por carácter muy amante de honores y codicioso de gloria, aspiraba a hacer por sí acciones generosas e ilustres, y se complacía más en hacer bien a los que a él acudían que en ganarse la voluntad de los poderosos, considerando a aquellos como objeto de su virtud, y a éstos como rivales de su gloria. Educado en la crianza propia de las costumbres militares, por haber tenido en aquella época Roma muchas y porfiadas guerras y ser éste el arte que aprendían los jóvenes ante todas cosas, primero fue tribuno en la guerra contra Aníbal a las órdenes de Marcelo, entonces cónsul. Muerto Marcelo en una celada, fue Tito nombrado prefecto de la región tarentina, y luego del mismo Tarento, después de recobrado, donde se acreditó en gran manera, no menos por su justicia que por sus disposiciones militares, por lo cual, habiéndose enviado colonias a dos ciudades, a Narnia y Cosa, fue para su establecimiento nombrado presidente y funda...

>> El resto de la biografía de Tito Quinto Flaminio lo teneis en la wikisource. Continuar con la lectura

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12.5.07

Vidas paralelas: Filopemén

El último de los grandes generales griegos, así se le conocía en Roma. Nacido cuando Grecia había perdido ya todo su esplendor, un siglo después de Alejandro, fue el último suspiro militar de una civilización que sucumbió por las armas, pero que había de colonizar el mundo con su forma de entender las cosas, su filosofía y pensamiento. Disfrutad con la biografía que Plutarco nos dejó de Filopemén.

I. Cleandro era en Mantinea de la primera familia y uno de los de más poder entre sus conciudadanos; pero por cierto infortunio tuvo que abandonar su patria y se refugió en Megalópolis, confiado en Craugis, padre de Filopemen, varón por todos respetos apreciable y que le miraba con particular inclinación. Así es que durante la vida de éste nada le faltó, y a su muerte, pagándole agradecido el hospedaje, se encargó de educar a su hijo huérfano, a la manera que dice Homero haber sido educado Aquiles por Fénix, haciendo que su índole y sus costumbres tomaran desde el principio cierta forma y elevación regia y generosa. Luego que llegó a la adolescencia, le tomaron bajo su enseñanza los megalopolitanos, Ecdemo y Megalófanes, que en la Academia habían estado en familiaridad con Arcesilao y habían trasladado la filosofía sobre todos los de su tiempo al gobierno y a los negocios públicos. Estos mismos libertaron a su patria de la tiranía, tratando secretamente con los que dieron muerte a Aristodemo; con Arato expelieron a Nicocles, tirano de Sicíone, y a ruego de los de Cirene, cuyo gobierno adolecía de vicios y defectos, pasando allá por mar les dieron buenas leyes y organizaron perfectamente su república. Pues éstos, entre sus demás hechos laudables, dieron crianza e instrucción a Filopemen, cultivando su ánimo con la filosofía para bien común de la Grecia, la cual parece haberle ya dado a luz tarde y en su última vejez, infundiéndole las virtudes de todos los generales antiguos, por lo que le apreció sobremanera y le elevó al mayor poder y gloria. Por tanto, uno de los Romanos, haciendo su elogio, le llamó el último de los Griegos, como que después de él ya la Grecia no produjo ninguno otro hombre grande y digno de tal patria.

>> Continuar con la lectura de la Vida de Filopemén, escrita por Plutarco. Versión libre en la wikisource.

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20.4.07

Vidas paralelas: Catón

Si hay personajes que han pasado a la historia por una frase, Catón es uno de los más insignes. En el olimpo de grandes sentencias, la cima más alta podría perfectamente ocuparla el "Veni, vidi, vinci" del divino Julio, quedando reservada la cloaca más profunda al "Papa, llama!!" de Sonia Bermúdez (Sí, yo tambien veo la TV!!)... entre ambas, el "Delenda est Carthago"... disfrutad con la lectura...

I. Dícese que Marco Catón fue por su linaje oriundo de Túsculo, y que residió y vivió, antes de tener parte en el gobierno, en campos propios de su familia en la región sabina. No obstante tenerse la idea de que sus progenitores fueron desconocidos, el mismo Catón alaba a su padre como hombre de valor y ejercitado en la milicia, y refiere de su bisabuelo que muchas veces alcanzó el prez del valor, y que, habiendo perdido en diferentes batallas cinco caballos ejercitados en la guerra, fue del pueblo honrado por su valor y fortaleza. Acostumbraban los Romanos a dar la denominación de hombres nuevos a los que no tenían fama por su linaje, sino que eran ellos mismos los que empezaban a darse a conocer; y como llamaban también nuevo a Catón, decía él que bien era nuevo para el mando y para al gloria; pero que por las obras y virtudes de sus antepasados era bien antiguo. Al principio no tuvo por tercer nombre el de Catón, sino el de Prisco; pero luego por aquella dote en que sobresalía obtuvo el apellido de Catón, porque llaman Catón los Romanos al hombre precavido. Era en su figura rubio y de ojos azules, como lo dio a entender, no mostrándosele muy aficionado, el que hizo este epigrama: A ese rubio, mordaz, de ojos azules, a Porcio, aun muerto, estoy que en el infierno no le ha de recibir la hija de Ceres. La constitución de su cuerpo con el ejercicio, con la parsimonia y con acostumbrarse en el ejército desde el principio a portarse como soldado, se hizo muy robusta, habiendo adquirido a un tiempo fuerza y buena salud. Cultivó también la facultad de decir, como otro segundo cuerpo, y como un instrumento no solamente útil, sino necesario, para quien no quería vivir oscuro y en inacción; ejercitó la, pues, en las alquerías y pueblos inmediatos, prestándose a defender en los juicios a los que se lo rogaban: al principio se echó de ver que era un defensor fogoso; pero luego se acreditó además de orador vehemente, descubriendo en él los que se valían de sus talentos una gravedad y juicio que eran propios para los grandes negocios y para el mando político. Porque no sólo se conservó puro en cuanto a recibir salario por sus dictámenes y defensas, sino que aun desdeñaba la gloria que de esta clase de contiendas podría resultarle. Deseando, pues, señalarse principalmente en los combates contra los enemigos y en acciones de guerra, siendo todavía joven tuvo ya su cuerpo cubierto de heridas, recibidas de frente; diciendo él mismo que a los diez y siete años hizo su primera campaña, al tiempo que Aníbal victorioso puso en combustión toda la Italia. En las batallas mostróse de mano pronta para acuchillar, de pies firmes e inmobles y de semblante fiero, y aun acostumbraba a usar de amenazas y de gritos penetrantes contra los enemigos, creyendo él mismo y enseñando a los demás que estas cosas suelen contribuir más que el mismo acero para atemorizar a los contrarios. En las marchas caminaba a pie, llevando sus armas; sólo le seguía un sirviente, que llevaba lo que habían de comer; con el cual no se incomodó nunca, ni le riñó por el modo de disponerle la comida o la cena, sino que a veces echaba también mano y le ayudaba en estos ministerios después de fenecidos los de la milicia. En el ejército no bebía sino agua, o a lo más, cuando tenía una sed muy ardiente, pedía vinagre, y si se sentía desfallecido tomaba un poco de vino.

>> Seguir con la lectura de la biografía de Catón, "el Viejo", según Plutarco en la wikisource.org

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17.4.07

Vidas paralelas: Arístides

Continuamos esta larga marcha a lo largo de las Vidas Paralelas de Plutarco, con un personaje que, al igual que su compañero de camino romano, es un claro ejemplo de rectitud moral y servicio a su pais, desde el desapego económico... Disfrutad con la lectura
I. Aristides, hijo de Lisímaco, era de la tribu Antióquide y de la curia Alopecense. Acerca de su patrimonio corren diferentes opiniones, diciendo algunos que pasó su vida en continua pobreza, y que a su muerte dejó dos hijas, que estuvieron mucho tiempo sin casar por la estrechez de su fortuna. Mas contra esta opinión, sostenida por muchos, tomó partido Demetrio Falereo en su Sócrates, refiriendo que en Falera conoció cierto territorio que se decía de Aristides, en el que había sido sepultado. Hay además algunos indicios de que su casa era acomodada, de los cuales es uno el haber obtenido por suerte la dignidad de Epónimo, que no se sorteaba sino entre los que eran de las familias que poseían el mayor censo, a los que llamaban quinienteños. Otro indicio es el ostracismo, porque no le sufría ninguno de los pobres, sino los que eran de casas grandes, sujetos a la envidia por la vanidad del linaje. Tercero y último, haber dejado en el templo de Baco, por ofrenda de la victoria obtenida con un coro, unos trípodes que todavía se muestran hoy, conservando esta inscripción: “La tribu Antióquide venció; conducía el coro Aristides, y Arquéstrato fue el que ensayó el coro”. Pero éste, que parece el más fuerte, es sumamente débil; porque también Epaminondas, que nadie ignora haberse criado y haber vivido en suma pobreza, y Platón el filósofo, dieron unos coros que merecieron aprecio: el uno de flautistas, y el otro, de jóvenes llamados cíclicos, suministrando a éste para el gasto Dión de Siracusa, y a Epaminondas, Pelópidas; no estando los hombres de bien reñidos en implacable e irreconciliable guerra con las dádivas de los amigos, sino que teniendo por indecorosas y bajas las que se reciben por avaricia, no desechan aquellas que no se toman por lucro, sino para cosas de honor y lucimiento. Panecio manifiesta que, en cuanto al trípode, se dejó engañar Demetrio de la semejanza de los nombres. Desde la guerra pérsica hasta el fin de la del Peloponeso sólo se halla, en efecto, haber vencido con coro dos Aristides, de los cuales ninguno era este hijo de Lisímaco, sino que el padre de uno fue Jenófilo y el otro fue mucho más moderno; como lo convencen el modo de la escritura, que es de tiempo posterior a Euclides, y el hablarse de Arquéstrato, de quien en el tiempo de la guerra pérsica ninguno dice que fuese maestro de coros, cuando en el tiempo de la del Peloponeso son muchos los que lo atestiguan; mas esto de Panecio necesita de mayor examen. Por lo que hace al ostracismo, incurría en él todo el que parecía sobresalir entre los demás por su fama, por su linaje o por su facundia en el decir; así es que Damón, maestro de Pericles, sufrió el ostracismo por parecer que era aventajado en prudencia, e Idomeneo dice que Aristides fue Arconte no por suerte, sino por elección de los Atenienses; y si fue llamado al mando después de la batalla de Platea, como el mismo Demetrio dice, es muy probable que en tanta gloria, y después de tales hazañas, se le contemplase por su virtud digno de aquella autoridad, que otros alcanzaban por sus riquezas. De otra parte, es bien sabido que Demetrio, no sólo en cuanto a Aristides, sino también en cuanto a Sócrates, tomó el empeño de eximirle de la pobreza como de un gran mal; porque dice que éste no sólo tenía una casa, sino setenta minas puestas a logro en casa de Critón.

>> Continuar con la lectura de la Vida de Arístides en la wikisource.org

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20.3.07

Vidas paralelas: Pelópidas

Disfrutad con la lectura de la biografía de Pelópidas, que ocupa un lugar de honor en el Panteón de grandes personajes de la historia de Tebas...

I. Catón el mayor, como algunos celebrasen desmedidamente a un hombre de arrojado y atrevido en las cosas de la guerra, les advirtió que había gran diferencia entre tener en mucho la virtud y tener en poco el vivir; perfectísimamente a mi entender. Militaba con Antígono un varón muy resuelto, pero endeble y flaco de cuerpo; preguntóle, pues, el rey la causa de estar descolorido, y le confesó que padecía una enfermedad oculta. El rey, manifestándole su aprecio, dio orden a los médicos para que no omitiesen nada en su asistencia y remedio; pero curado por esta diligencia aquel valiente, ya no era arrojado ni pronto en los combates, tanto, que Antígono se lo echó en cara, admirándose de semejante mudanza; él no le negó la causa, diciéndole: “Tú ¡oh rey! eres quien me has hecho menos determinado librándome de aquellos males por los que menospreciaba la vida”. A este mismo propósito dijo un Sibarita, hablando de los Esparcíatas, que no hacían mucho en morir en la guerra para salir de tanto trabajo y de tan mal trato como se daban. Mas si entre los Sibaritas, ennoblecidos con el regalo y el deleite, de los que por celo y amor de la virtud no temían la muerte podía decirse con razón que aborrecían la vida, para los Lacedemonios era acto de virtud el vivir y el morir con ánimo alegre, según aquel epicedio: Porque, según se dice, mueren éstos no reputando un bien la vida o muerte; sino el que la virtud presida a entrambas: pues ni el evitar la muerte es reprensible, cuando no se quiere vivir afrentosamente, ni el exponerse a ella es laudable, si se hace por tener en poco el vivir. Así, Homero, a los varones osados y belicosos, los hace siempre salir bien armados y defendidos a los combates, y los legisladores de los Griegos castigan al que pierde el escudo y no al que, arroja la espada y la lanza; enseñando con esto que primero es no recibir daño que causarlo a los enemigos, y que esto es lo que cada uno debe tener presente; pero en especial el que manda en una ciudad o en un ejército.

>> Lee la biografía de Pelópidas según Plutarco

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15.3.07

Vidas paralelas: Emilio Paulo

De este personaje se pueden decir muchas cosas, pero es imposible hacer una mejor descripción moral de él que la que Plutarco realiza en las últimas lineas de este primer capítulo:

"prefirió como más apreciable la gloria que acompaña al valor, a la justicia y a la lealtad, virtudes en que muy pronto se aventajó a todos los de su tiempo"
Disfrutad con la lectura...

I. Convienen los más de los historiadores en que en Roma la casa de los Emilios era de las patricias y de las más antiguas; pero en cuanto a que el primero de ellos, que dejó a la familia este apellido, hubiese sido Mamerco, hijo del sabio Pitágoras, dándosele el nombre de Emilio por su elegancia y gracia en el decir, esto sólo lo refieren algunos de los que atribuyen a Pitágoras la educación del rey Numa. Los individuos de esta casa que alcanzaron gran renombre, y fueron muchos, debieron su gloria y prosperidad a la virtud, por la que siempre trabajaron; y aun la desventura de Lucio Paulo en la jornada de Canas acreditó su prudencia y su valor, pues cuando vio que no podía reducir a su colega a que no diese la batalla, aunque contra su voluntad, entró a participar con él del combate: mas no participó de la fuga, sino que, abandonado el peligro aquel que le provocó, él, firme y peleando con los enemigos, acabó su vida. La hija de éste, Emilia, casó con Escipión el mayor, y su hijo Paulo Emilio, cuya vida escribimos, habiendo nacido en un época brillante por la gloria y la virtud de los hombres más ilustres y excelentes, sobresalió, sin embargo, con todo de no emular los ejercicios de los jóvenes entonces más acreditados, ni seguir desde el principio la misma senda: porque no ejercitó la elocuencia en las causas, y se dejó enteramente de las salutaciones, de los halagos y de los cumplimientos a que se dedicaban los más distinguidos de ellos para ganar popularidad, haciéndose serviciales y obsequiosos, no obstante que no le faltaba para todo esto habilidad, sino que prefirió como más apreciable la gloria que acompaña al valor, a la justicia y a la lealtad, virtudes en que muy pronto se aventajó a todos los de su tiempo.

>> Leer la biografía de Emilio Paulo en la wikipedia.org

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