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18.6.08

Descripción del carácter del emperador Justiniano

Hace unos días os publiqué un breve extracto de la Historia Secreta, de Procopio de Cesárea, que introducía las maquinaciones de la emperatriz Teodora en la corte bizantina. Aunque como todo texto histórico hay que cogerlo con pinzas y ojo crítico, me sirvió para apuntar uno de los rasgos más arquetípicos de la corte bizantina: La propensión a la intriga palaciega. Para acabar de redondear el tema, os extraigo hoy otro fragmento, donde se hace una descripción del carácter de su marido, el célebre emperador Justiniano... la verdad es que las palabras de Procopio le hacen a uno cuestionarse si vale la pena pasar a la historia de esta manera...

" Tal que así era Justiniano en apariencia; pero su carácter era algo que no pude describir completamente. Pues era a la vez vil y malhechor ; como la gente dice coloquialmente, un pervertido moral. Él nunca era sincero con nadie, sino siempre insidioso en lo que decía y hacía, pero fácilmente ciego ante cualquiera que deseara engañarlo. Su naturaleza era una mezcla antinatural de locura y maldad. Lo que en viejos tiempos dijo un filósofo peripatético era también verdad sobre él, que cualidades opuestas se combinaban en un hombre como en la mezcla de colores. Intentaré retratarlo, empero, en cuanto pueda penetrar en su complejidad. Este Emperador, entonces, era engañoso, desviado, falso, hipócrita, con varias caras, cruel, experto en disimular su pensamiento, nunca inclinado a las lágrimas por alegría o dolor, aunque podía derramarlas falsamente a su voluntad cuando la ocasión lo requería, mentiroso siempre, no sólo de improviso, sino en la escritura, y cuando hacía juramentos sagrados a sus súbditos en su misma presencia. Luego rompía inmediatamente sus acuerdos y garantías, como el peor de los esclavos, a los que de hecho sólo el temor de la tortura lleva a confesar su perjurio. Era un amigo desleal, un enemigo traicionero, devoto del asesinato y del saqueo, pendenciero e inveterado revolucionario, fácilmente atraído a cualquier maldad, pero nunca queriendo escuchar un buen consejo, presto a maquinar males y llevarlos a la práctica, pero encontrando cualquier cosa buena desagradable a sus oídos, aunque la supiera de oídas.

¿Cómo podría alguien describir en palabras el carácter de Justiniano?. Éstos y muchos otros vicios, incluso peores, se revelaron en él como en ninguna otra naturaleza mortal; parecía haberse reunido la maldad de todo el resto de los hombres y plantada en el alma de este hombre. Y además de esto, era demasiado propenso a escuchar acusaciones; y demasiado rápido en castigar. Pues decidía tales casos sin un examen completo, dictaminando el castigo cuando había oído solamente al acusador. Sin vacilación escribió decretos para saquear países, expugnar ciudades y esclavizar naciones enteras, sin causa alguna que lo justificara. De modo que si uno deseara examinar todas las calamidades que habían acontecido a los Romanos antes de este tiempo y las comparara con sus crímenes, pienso que se concluiría que este solo hombre había asesinado a más hombres que en toda la historia precedente.

No tenía escrúpulos en apoderarse de la propiedad ajena, y no ideaba siquiera excusa alguna, legal o ilegal, para confiscar lo que no le pertenecía. Y cuando era suyo, estaba más que presto a malgastarlo en una insana exhibición, o darlo como soborno innecesario a los bárbaros. En suma, ni retenía mucho tiempo el dinero en su poder ni dejaba a nadie tenerlo: como si su razón fuera no la avaricia, sino los celos de los que tenían riquezas. Sacando toda la riqueza del país de los Romanos de esta manera, se convirtió en la causa de la pobreza universal.

Este era pues el carácter de Justiniano, hasta donde puedo retratarlo."



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14.4.08

Halladas en Egipto dos monedas de la época del emperador romano Valente

Los arqueólogos han descubierto dos monedas de oro en la península del Sinaí que datan de la época del emperador Valente, gobernador del Imperio Romano Oriental, las primeras en su tipo en ser halladas en Egipto.

El Consejo Supremo de Antigüedades egipcio ha informado que las excavaciones realizadas al oeste del monasterio de Santa Catalina en el Sinaí sacaron a la luz las dos monedas que muestran la imagen de Valente, quien gobernó el Imperio Romano Oriental entre los años 364 y 378 de nuestra era.

Valente atacó a los visigodos en el año 378 cerca de Adrianópolis en una batalla considerada como el principio del colapso del Imperio Romano Occidental. La caballería gótica embistió a los romanos, causando la muerte a unas 20.000 personas, entre ellas el propio Valente.




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19.2.08

Busto del emperador Antonino Pio



Retrato en mármol del emperador romano Antonino Pío (86–161 d.C.), en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid (España). Fue esculpido en torno al año 143 d.C. por un artista romano anónimo.



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18.2.08

Busto del emperador Aulo Vitelio

Retrato en mármol del emperador romano Aulo Vitelio (15–69 dC), en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid (España). Fue esculpido en torno al año 69 dC por un artista romano anónimo, cuyo modelo fue el busto actualmente existente en los Museos Capitolinos de Roma.

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7.2.08

Busto de Marco Aurelio (Museo del Prado)


Marcus Aurelius (Museo del Prado) 01, originally uploaded by Zaqarbal.

Busto de mármol del Emperador romano Marco Aurelio. Esculpido en el siglo XVI por un autor italiano anónimo. En el Museo del Prado (Madrid, España), procedente de la Colección Real.

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1.2.08

Estatua de Antonino Pío en el Museo del Prado

Retrato del Emperador romano Antonino Pío. Esculpido en mármol hacia 140 d.C. En el Museo del Prado (Madrid, España), procedente de la Colección Real.

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11.12.07

Video de la restauración de los frescos de la Casa de Augusto en el Palatino

La Casa de Augusto, en la colina romana del Palatino, se ha enriquecido con la restauración de los frescos de cuatro de sus salas, que han sido presentadas por el ministro italiano de Cultura, Francesco Rutelli, y que serán abiertas al público en marzo.

En el video siguiente podeis contemplar estos frescos y el portentoso trabajo de restauración realizado:

video

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La Casa de Augusto, según Salustio

El Alcalde de Roma anunciaba hoy que se han restaurado los frescos de la casa de Augusto en el Palatino. Como estas noticias pueden conducirnos a error, y hacernos pensar que el lujo y la magnificencia eran cotidianas en casa de Octavio, os extraigo un fragmento de "Los Doce Césares" de Salustio, donde se nos describe cómo era la vivienda de Augusto y qué tipo de frugalidades se permitía en su vida personal. Dice así:

LXXII. Habitó primero cerca del Foro antiguo, sobre la escalera anular, en una mansión que perteneció al orador Calvo. Ocupó después en el monte Palatino la casa, no menos modesta, de Hortensio, que ni era espaciosa ni estaba adornada, pues sus galerías eran estrechas y de piedra común, no habiendo mármol ni mosaicos en las habitaciones. Acostase durante más de cuarenta años, en invierno y verano, en la misma estancia, y pasó siempre el invierno en Roma, a pesar de tener experimentado que el aire de la ciudad era contrario a la salud en esta estación. Cuando tenía que tratar algún asunto secreto o quería trabajar sin que le interrumpiesen, se encerraba en la parte superior de su casa, en un gabinete que llamaba Siracusa o su museo, o bien se retiraba a una quinta inmediata, o a casa de cualquiera de sus libertos. Cuando se sentía enfermo iba a acostarse a casa de Mecenas. Los retiros que más le gustaban eran los inmediatos al mar, como las islas de la Campania, o bien los pueblecillos situados alrededor de Roma, como Lanuvio, Prenesto, Tibur, donde frecuentemente administró justicia bajo el pórtico del templo de Hércules. No le gustaban las casas de campo demasiado grandes y costosas, e hizo arrasar hasta los cimientos una quinta de su nieta Julia, cuya construcción había costado enormes cantidades. En las suyas, que eran muy sencillas, se cuidaba menos de las estatuas y pinturas que de las galerías, bosquecillos y cosas cuyo valor dependiese de su rareza o antigüedad, como los huesos de animales gigantes que se ven en Capri, y a los que se da el nombre de huesos de gigantes o armas de los héroes.

LXXIII. Puede juzgarse su economía en el menaje por los lechos y mesas que existen aún, y que apenas son dignos de un particular acomodado. Acostábase en un lecho muy bajo y vestido con la mayor sencillez. No usó nunca otras ropas que las que le confeccionaban en su casa su hermana, su esposa, su hija o sus nietas. Su toga no era estrecha ni ancha, y tampoco su lacticlavia era ancha ni estrecha. Usaba calzado un poco alto para aparentar mayor estatura; tenía siempre en su alcoba el traje y el calzado que llevaba en el Foro, para estar dispuesto a presentarse en caso de súbito acontecimiento.

"Los Doce Césares", Salustio


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La Casa de Augusto, en el Palatino, se abrirá con cuatro nuevas habitaciones restauradas

Visto hoy en elMundo.es


EFE

ROMA.- La Casa de Augusto, en la colina romana del Palatino, se ha enriquecido con la restauración de otras cuatro salas, que han sido presentadas por el ministro italiano de Cultura, Francesco Rutelli, y que serán abiertas al público en marzo.

La zona recuperada corresponde al ala este de la gran villa romana, parte que se construyó antes de que Octavio fuera proclamado 'Augusto' por el Senado de Roma, el año 27, convirtiéndose así en el primer emperador.

Rutelli ha destacado, durante una visita a las excavaciones, que la próxima apertura al público, previsiblemente el 2 de marzo, de estas habitaciones se trata de "un evento extraordinario".

Las cuatro habitaciones recuperadas están en el lado septentrional del peristilo (jardín porticado con columnas), tres de ellas en el mismo nivel y la última en una altura superior, según explica la directora del Palatino, Irene Giacoppi.

>> Ver el video de los frescos restaurados

La situada en el piso superior es el "estudiolo (despacho pequeño) del emperador", mientras el resto son el "gran Ecus", sala dedicada a recibir visitas, que tiene pavimentos de mármol; además del "cubículo inferior" y el local de rampa junto a su antecámara, que comunicaba con la parte superior de la construcción.

El alcalde de Roma, Walter Veltroni, ha calificado de "absolutamente extraordinario" el estado de conservación de los frescos de las habitaciones, "que raramente puede encontrarse" en obras de aquella época.

Pequeños grupos guiados

De hecho, en las cuatro estancias destaca la decoración pictórica, que "se han conservado de manera milagrosa" en comparación con el resto de 'domus' de la misma zona, y que han sido sometidos a un largo proceso de restauración, explicó el superintendente arqueológico de Roma, Angelo Bottini.

Se trata de frescos de altísima calidad, con el máximo de las posibilidades de la época, que constituyen un importante ejemplo de pintura romana de finales del siglo I.

Los trabajos de excavación y restauración de las cuatro habitaciones han tenido un presupuesto de 1,4 millones de euros. Las visitas se realizarán en pequeños grupos guiados, dijo el ministro, quien ha considerado que "potencialmente" serán cientos de miles las personas que querrán ver estos nuevos descubrimientos.

Los "maravillosos" frescos son de tal "fragilidad" y tan "delicados" que dar entrada libre a las estancias podría representar un problema. Así, ha recordado los daños sufridos en la Casa Livia, también en el Palatino, debido a las vistas, lo que obligó a cerrarla hace 20 años, aunque volverá a abrir sus puertas el año que viene, tras la restauración.

Veltroni ha asegurado que se "hace un gran servicio a la Humanidad" con la apertura al público de esta zona arqueológica, pues "se pone ante los ojos de los ciudadanos un testimonio histórico y una medida de belleza".

Hasta ahora excluida de las visitas, la Casa de Augusto es el monumento más importante de la colina palatina, tanto por su importancia histórica como arqueológica.

Roma es "como una caja de sorpresas", aseguró su alcalde en referencia a la gran cantidad y variedad de restos arqueológicos que salen a la luz, y no descartó que en el curso de los trabajos de excavación que se siguen en toda la capital "pueden venir otras sorpresas".


Visto hoy en elMundo.es


Visto esta noticia, creo que deberías contrastarla con esta otra lectura, que nos describe cómo era la casa de Augusto según el historiador romano Salustio.


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13.10.07

Hoy hace 1953 años Agripina la Menor envenenaba al Emperador Claudio

Aunque no es uno de los Emperadores más célebres, su biografía forma parte ya de la cultura popular, gracias en gran medida a la obra de Robert Graves, "Yo, Claudio", y su posterior traslación a la televisión, cuando ésta aún tenía una clara vocación educativa.

Claudio el tonto. Claudio el tartamudo. Claudio el ratón de biblioteca.

Ejemplo del personaje que, en épocas de convulsión política, se queda voluntariamente en la sombra, es probablemente esto lo que a nuestros ojos le convierte en uno de los Julio- Claudios con mejor imagen histórica. En una de sus primeras comparecencias ante el senado hizo esta declaración de principios:
"Ya sé que me consideráis un pobre necio. Pero no lo soy. He fingido serlo. Y por eso hoy estoy aquí"

Tontorrón en apariencia, demostró durante su reinado unas buenas aptitudes políticas y no peores como estratega militar. Quizás su mayor defecto fue su mal olfato a la hora de escoger sus esposas, pero claro, uno no debía tener mucho donde escoger, si nos atenemos a la descripción que de él nos hace Suetonio:
"Su persona ostentaba cierto aspecto de grandeza y dignidad, ya en pie o sentado, pero sobre todo en reposo, pues era alto y esbelto, tenía un rostro bello, hermosos cabellos blancos, y cuello robusto; pero cuando marchaba, sus inseguras piernas le hacían tambalearse, y cuando hablaba, tanto en broma como en serio, le afeaban sus taras: una risa desagradable, una cólera más repulsiva aún, que le hacía echar espumarajos por la boca, nariz goteante, un insoportable balbuceo y un continuo temblor de cabeza que crecía al ocuparse en cualquier negocio por insignificantes que fuese."
Suetonio, "Vida de los doce césares" Claudio, 30.
Quería encontraros en el Youtube la escena de la serie "Yo, Claudio" en la que éste muere envenenado. Sorprendentemente, sí he encontrado muchas escenas en inglés, pero no esta. Ya puestos, me he decidido a ofreceros el extracto en que Augusto recibe la noticia de la perdida de sus legiones en el Bosque de Teutoburgo, que no tiene nada que ver con Augusto, pero viene a completar unos cuantos posts anteriores sobre este tema:



Insisto... hubo un día en que la televisión era educativa...



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31.7.07

Romulo Augustulo, el último emperador

Extracto de artículo seleccionado de la Wikipedia

Flavio Rómulo Augústulo, nacido el año 461 en Rávena, fue el último Emperador Romano de Occidente (475-476). Curiosamente, este último emperador llevaba el nombre del fundador y primer rey de Roma, Rómulo, y del primer emperador, Augusto.

No volvió a haber emperador en Occidente hasta Carlomagno, en el año 800.

Era hijo del general de Atila Flavio Orestes, y fue ascendido a emperador por su padre, con el nombre de "Rómulo Augusto", pero debido a su corta edad fue llamado Augústulo. Sin embargo, el emperador de Oriente Zenón no lo reconoció como tal. La presión de los hérulos reclamando las tierras en el centro de la península Itálica provocó la caída de Rómulo cuando contaba con tan sólo 15 años de edad. En su lugar, el general de los hérulos, Odoacro, reclamó el trono de Italia (476), confinando a Rómulo en Lucullanum, el Castell dell'ovo, en la bahía de Nápoles. Su fecha de muerte es un verdadero misterio, ya que mientras se pierde todo rastro de él hacia el año 476, existen indicios y teorías que consideran su supervivencia hasta el año 511.

Su deposición generalmente se le considera como el fin del Imperio Romano, aunque la parte oriental del Imperio sobreviviera hasta 1453. Si bien Odoacro reclamó el trono de Italia, no estaba reclamando la toga púrpura ni la dignidad imperial, ya que envió las insignias imperiales a Constantinopla. Aquello fue la justificación legítima que tuvieron los emperadores de Bizancio para la reconquista del Imperio de Occidente.

Su vida y peripecias están incluidas en la película "La última Legión" basada en la novela del mismo nombre de Valerio Massimo Manfredi.

>> Continuar con la lectura de la biografía de Romulo Augustulo en la wikipedia

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12.7.07

2000 años de Césares

Cuando Octaviano fue designado heredero por Julio César, y adoptó su nombre César, se inició una tradición que ha durado hasta casi nuestros días. Quizas no lo sepas, pero el nombre César se fue transmitiendo de emperador en emperador, hasta el punto de que se asimiló con el cargo de príncipe del Imperio. Dicha tradición duró incluso más allá del Imperio Romano, y una vez caido este, líderes políticos y militares posteriores satisficieron su cuota de ego personal ostentando este título, desde jefes militares bárbaros, hasta reyes medievales francos y emperadores de la gran Rusia...

Esto ha perdurado hasta nuestros días, y derivados del nombre César pueden encontrarse en casi todos los idiomas, tanto en su forma masculina como en su vertiente femenina. Ahí van unos ejemplos de las lenguas más pintorescas que he podido encontrar:

Lenguas germánicas:

* Danés: Kejser & Kejserinde;
* Holandés: Keizer & Keizerin;
* Alemán: Kaiser & Kaiserin;
* Islandés: Keisari & Keisaraynja;
* Noruego: Keiser & Keiserinne;
* Sueco: Kejsare & Kejsarinna

Lenguas eslavas y bálticas:

* Bieloruso: Tsar & Tsarytsa
* Búlgaro: Цар & Царица (Tsar & Tsaritsa);
* Croata y Serbio: Car & Carica;
* Checo: Císař & Císařovna;
* Lituano: Keizars & Keizarienne;
* Polaco: Cesarz & Cesarzowa;
* Ruso: Czar & Czaritsa (transliteración arcaica), Tsar & Tsaritsa (transliteración moderna);
* Eslovaco: Cisár & Cisárovná;
* Esloveno: Cesar & Cesarica;
* Ucraniano: Tsar & Tsarytsya

Lenguas semíticas, altaicas y fino-úgricas:

* Arabe: Qaysar - قيصر
* Estonio: Keiser & Keisrinna;
* Finlandés: Keisari & Keisarinna;
* Hebreo: Keisár & Keisarít;
* Húngaro: Császár & Császárnő;
* Turco: Kayser-i-Rûm "César de Roma"

Si César pudiera ver esta lista, seguramente estaría muy sorprendido, y conociendo su desmesurado ego, seguramente estaría satisfecho en la misma proporción. ¿Os imaginais que vuestro nombre se convirtiese en un título nobiliario y se tradujera a todos estos idiomas?

Pues eso, una pequeña curiosidad más para el día de hoy.


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9.7.07

Busto de Caracalla


P2270077, originally uploaded by Ariesmer.

Esta es sin lugar a dudas uno de los bustos más copiados de la escultura romana. En este caso la fotografía se corresponde con la copia que se encuentra en el Museo Arqueológico de Nápoles.

Hace más o menos un año ví en una galería de arte del centro de Barcelona una copia excelentemente realizada. Me armé de valor y entré a preguntar el precio... del susto casi se me caen las gafas al suelo: 12.000 € !!!!

Demasiado para mi presupuesto y colección...

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25.6.07

Los excesos de Calígula

Hay personajes que han pasado a la historia como grandes militares, como César y Alejandro, o como grandes políticos y gobernantes, como Augusto. Sin embargo, también los hay que han quedado retratados como auténticos ejemplos de depravación; este es el caso de Calígula, emperador de los romanos entre el 37 y el 41 dC.

Lo que sabemos de él es que era un personaje extremadamente caprichoso, carente de toda moral o sentido ético, y capaz de las más extremas crueldades y atrocidades.

¿Son las fuentes históricas fiables en el caso de Calígula?

El problema de las fuentes en el caso de Calígula es complejo. Se trata en efecto de un personaje discutido y enfrentado políticamente a los grupos de los que provenían los historiadores romanos y griegos, por lo que su descripción no es especialmente objetiva.

Muchas de las informaciones sobre Calígula provienen de fuentes predispuestas contra él, en especial de Suetonio y Dión Casio. Cabe destacar que las fuentes se concentran más en anécdotas que en la política del joven emperador, dándonos una visión distorsionada y poco veraz de su figura. Esta imagen tan negativa del cruel Calígula, así como del resto de los miembros tardíos de la dinastía Julio Claudia, no vienen a hacer más que sentar las bases del cambio de dinastía reinante, y propiciar una imagen más benigna de los Flavios, emperadores durante cuyo gobierno fueron escritas estas biografías.

Pocos son los datos políticos seguros que nos han llegado, tampoco ha permanecido la parte de los Anales de Tácito relativa al reinado de Calígula. Y aunque probablemente el historiador romano también debía pronunciarse contra el joven soberano, al menos nos habría proporcionado informaciones útiles sobre la línea política que siguió, informaciones prácticamente ausentes en Suetonio y Dión Casio. Suetonio dedica 9 capítulos de su biografía al Calígula emperador y 39 al Calígula monstruo.

Sean ciertos o falsos, los testimonios que nos han llegado nos pintan a un personaje extremo en su irracionalidad y crueldad. A continuación os extraigo algunos de estos testimonios...


Su infancia

Suetonio nos apunta algunos rasgos del carácter tenebroso de Calígula, ya presentes en su más temprana edad:

XI. Ya en aquel mismo tiempo, a pesar de todo, no ocultaba sus bajas y crueles inclinaciones, constituyendo uno de sus placeres más gratos presenciar las torturas y el último suplicio de los condenados. Por la noche acudía a los lugares de perdición y a los adulterios, envuelto en amplio manto y oculto la cabeza bajo una peluca. Tenía pasión especial por el baile teatral y por el canto. Tiberio no contrariaba tales gustos, pues creía que con ellos podía dulcificarse su condición feroz, habiendo comprendido tan bien el clarividente anciano su carácter, que decía con frecuencia: Dejo vivir a Cayo para su desgracia y para la de todos, o bien: Crío una serpiente para el pueblo y otro Faetón para el Universo.


Los excesos de Calígula:

  1. El gran derrochador
  2. Personalidad al borde del desequilibrio
  3. Incitatus, su caballo
  4. Su vida privada y sus vicios públicos
  5. Militar cobarde e incompetente

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24.6.07

Los excesos de Calígula (V)

Calígula, militar cobarde e incompetente

De un emperador se podía aceptar que fuera tanto cruel como excesivamente bondadoso, que tuviera apetencias sexuales desmedidas o que fuera afeminado; sin embargo, lo que era inconcebible es que fuera una nulidad como líder militar. No es de olvidar que el propio título de emperador tiene como origen la aclamación que los soldados daban a su general victorioso. Por lo tanto, la nefasta imagen que del Calígula soldado nos deja Suetonio es probablemente la mayor de las afrentas que un romano puediera recibir...

Suetonio dice así...


XLIII. No soportó más que una vez las fatigas militares y aun ésta sin desearlo. Había ido, en efecto, a ver el río Clitumno y el bosque inmediato, y avanzó desde allí hasta Mesania; le aconsejaron en aquel lugar que completara la guardia bátava que entonces le rodeaba, y en seguida emprendió la expedición de Germania. Sin perder momento, mandó venir de todos lados legiones y tropas auxiliares; hizo levas rigurosísimas; ordenó todo género de bastimentos en cantidades nunca vistas y se puso en marcha caminando unas veces con tal rapidez que, para seguirle, las cohortes pretorianas se veían obligadas a cargar las enseñas en bagajes, en contra de la costumbre; hacíalo en otras con tanta flojedad y molicie que se hacía llevar por ocho esclavos en una litera, y los habitantes de los pueblos vecinos recibían orden de barrer los caminos y regarlos para que no se levantase polvo.

XLIV. Cuando llegó al campamento quiso mostrarse como un general rígido y severo; despidió ignominiosamente a los legados que habían acudido tarde con las tropas que debían llegar; revistió al ejército, y con el pretexto de que estaban viejos y extenuados, licenció a la mayor parte de los centuriones primipilarios que se encontraban en edad madura, cuando faltaban a algunos muy pocos días para cumplir su tiempo. Acusó a otros de avaricia, y redujo a seis mil sestercios el premio de los veteranos (99). Todas sus hazañas se redujeron a fin de cuentas a recibir la sumisión de Adminio, hijo de Cimbelino, rey de los bretones, el cual, expulsado por su padre, vino a refugiarse a su lado acompañado de un reducido séquito. Entonces, como si hubiese subyugado, toda Bretaña, escribió a Roma pomposas cartas y mandó a los correos que fuesen en carro al Foro y al Senado, entregándolas sólo en manos de los cónsules y en el templo de Marte, en presencia de todos los senadores.

XLV. Poco después, no teniendo a quién combatir, hizo pasar al otro lado del Rin a algunos germanos de su guardia con orden de ocultarse y de venir después a anunciarles atropelladamente, después de comer, que se acercaba el enemigo. Así lo hicieron; y lanzándose al bosque inmediato con sus amigos y una parte de los jinetes pretorianos, hizo cortar árboles, adornólos con trofeos, y regresó a su campamento a la luz de las antorchas, censurando de tímidos y cobardes a los que no le habían seguido. Por el contrario, los que habían contribuido a su victoria recibieron de su mano una nueva especie de corona, a la que dio el nombre de exploratoria, y en la que estaban representados el sol, la luna y las estrellas. En otra ocasión hizo sacar de una escuela a algunos jóvenes rehenes, les mandó marchar secretamente y abandonando de pronto una reunión numerosa de convidados, los persiguió con la caballería como fugitivos, los alcanzó y los trajo cargados de cadenas, porque también en esta repugnante comedia había de violar las leyes de la humanidad. Volvió en seguida a ocupar su sitio en el festín, y habiendo llegado soldados a anunciarle que la tropa estaba reunida, hízolos sentar a la mesa, armados como estaban y los exhortó, citando un verso célebre de Virgilio, a vivir y conservarse para tiempos mejores. Desde el campamento reconvino a los senadores en un severo edicto, porque solamente pensaba en la mesa, Circo, teatro y en agradables partidas de campo, mientras el cesar estaba peleando.

XLVI. Por último, se adelantó hacia las orillas del océano a la cabeza del ejército, con gran provisión de balistas y máquinas de guerra y cual si proyectase alguna grandes empresa; nadie conocía ni sospechaba su designio, hasta que de improviso mandó a los soldados recoger conchas y llenar con ellas sus cascos y ropas, llamándolas despojos del océano debidos al Capitolio y al palacio de los césares. Como testimonio de su victoria construyó una altísima torre en la que por las noches, y a manera de faros, encendieron luces para alumbrar la marcha de las naves. Prometió a los soldados una gratificación de cien duleros por cada uno, y como si su gesto fuese el colmo de la generosidad, les dijo: Marchad contentos y ricos.





Los excesos de Calígula: Introducción

  1. El gran derrochador
  2. Personalidad al borde del desequilibrio
  3. Incitatus, su caballo
  4. Su vida privada y sus vicios públicos
  5. Militar cobarde e incompetente

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Los excesos de Calígula (IV)

Calígula: Su vida privada, y sus públicos defectos privados

Por lo que respecta a su vida privada, su biografía está plagada de episodios propios de un enfermo degenerado, incluso según los cánones sociales de aquella época.

Conocidos son sus amoríos con sus hermanas:

XXIV. Tuvo comercio incestuoso y continuo con todas sus hermanas (94), y las hacía sentar consigo a la mesa en el mismo lecho, mientras su esposa ocupaba otro. Se dice que llevaba aún la pretexta cuando arrebató la virginidad a Drusila, y un día le sorprendió en sus brazos su abuela Antonia, en cuya casa se educaban los dos. Casáronla en seguida con el consular Lucio Casio Longino, pero Cayo se la quitó y la trató públicamente como a su esposa legítima. En cierta enfermedad que padeció la instituyo heredera de sus bienes y del Imperio. Cuando murió ella, hizo suspender todos los negocios, y durante algún tiempo fue delito capital haber reído, haberse bañado, haber comido con los parientes o con la esposa y los hijos. Como enloquecido por el dolor, se fugó una noche de Roma, atravesó sin detenerse la Campania y llegó a Siracusa, de donde volvió tan bruscamente como fue, con la barba y los cabellos desmesuradamente crecidos. A partir de entonces, no juró mas que por la divinidad de Drusila, hasta en las circunstancias más solemnes y hablando al pueblo y a los soldados. No profesó a sus otras hermanas igual pasión ni les guardó las mismas consideraciones; y hasta las prostituyó a sus compañeros de disipación; en el proceso de Emilio Lépido, no vaciló en hacerlas condenar como adúlteras y cómplices de aquel conspirador. No sólo mostró cartas de su mano, que por fraude y medios infames le había entregado, sino que incluso consagró a Marte vengador, con una inscripción, tres espadas preparadas para matarle.

Otros detalles:

Su ferocidad se manifestaba incluso en medio de sus placeres, juegos y festines. Muchas veces daban tormento en presencia suya mientras comía o se entregaba a orgías con sus amigos; un soldado experto en cortar cabezas ejercía delante de él su habilidad con todos los prisioneros que le presentaban.

Cuantas veces besaba el cuello de su esposa o de su amante, decía: Esta hermosa cabeza caerá en cuanto yo quiera; y muchas veces repetía que mandaría dar tormento a su querida Cesonia, a fin de saber de ella misma por qué la amaba tanto.
XXXVI. Nunca cuidó de su pudor ni del ajeno; y se cree que amó con amor infame a M. Lépido, al payaso Mnester y a algunos rehenes. Valerio Catulo, hijo de un consular, censuróle públicamente haber abusado de su juventud hasta lastimarle los costados. Aparte de sus incestos con sus hermanas y de su conocida pasión por la cortesana Pirralis, no respetó a ninguna mujer distinguida. Lo más frecuente era que las invitase a comer con sus esposos, las hacía pasar y volver a pasar delante de él, las examinaba con la minuciosa atención de un mercader de esclavas y si alguna bajaba la cabeza por pudor, se la levantaba él con la mano. Llevaba luego a la que le gustaba más a una habitación inmediata y volviendo después a la sala del festín con las recientes señales del deleite elogiaba o criticaba en voz alta sus bellezas o sus defectos, y hacía público hasta el número de actos.

Los excesos de Calígula: Introducción

  1. El gran derrochador
  2. Personalidad al borde del desequilibrio
  3. Incitatus, su caballo
  4. Su vida privada y sus vicios públicos
  5. Militar cobarde e incompetente


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Los excesos de Calígula (III)

Calígula y su caballo Incitatus

En lo que sólo puede entenderse como una exageración, y como ejemplo descriptivo de un carácter caprichoso y desquiciado, Suetonio nos habla de las pasiones y gustos obsesivos de Calígula, y más en particular, de su amor desmedido por su caballo de carreras favorito, Incitatus...


LV. Su pasión por los que le agradaban llegaba casi a la locura. Al payaso Mnester lo besaba en pleno teatro, y si mientras bailaba este histrión, alguien hacía el más leve ruido, ordenaba llevar a su presencia al perturbador y lo azotaba por su mano. Cierto día mandó a un centuria que dijese a un caballero romano que hacía ruido, que partiese en el acto para Ostia y llevase de su parte una carta al rey Ptolomeo, en Mauritania. En la carta decía sólo: No hagas bien ni mal al que te envío. Favoreció a los gladiadores llamados tracios y puso incluso a algunos al frente de su guardia germánica; pero persiguió a los mirmilones hasta quitarles la armadura (102). Uno de éstos, llamado Columbo, salió vencedor en un combate, aunque ligeramente herido; Calígula introdujo en la herida un veneno al que después llamó Columbiano en memoria de este hecho. Por lo menos con este nombre escrito de su mano se le encontró entre los otros. Era tan adicto al partido de los Verdes (103) que comía con frecuencia con ellos en su caballeriza y dormía allí. Un día al auriga Eutyco, como regalo de mesa después de una orgía, le dio un millón de sestercios. Quería tanto a un caballo que tenía llamado Incitatus, que la víspera de las carreras del circo mandaba soldados a imponer silencio en la vecindad, para que nadie turbase el descanso de aquel animal. Hizo construirle una caballeriza de mármol, un pesebre de marfil, mantas de púrpura y collares de perlas; le dio casa completa, con esclavos, muebles, y todo lo necesario, para que aquellos a quienes en su nombre invitaba a comer con él, recibiesen magnífico trato, y hasta se dice que le destinaba el consulado.

Los excesos de Calígula: Introducción

  1. El gran derrochador
  2. Personalidad al borde del desequilibrio
  3. Incitatus, su caballo
  4. Su vida privada y sus vicios públicos
  5. Militar cobarde e incompetente

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Los excesos de Calígula (II)

Calígula, personalidad al borde desequilibrio

Suetonio nos describe al joven emperador como a un demente, llevado por sus fobias, que con su sólo aspecto ya transmitía sus muchos desequilibrios...

Era Calígula de elevada estatura, pálido y grueso; tenía las piernas y el cuello muy delgados, los ojos hundidos, deprimidas las sienes; la frente ancha y abultada, escasos cabellos, con la parte superior de la cabeza enteramente calva y el cuerpo muy velludo. Por esta razón era delito capital mirarle desde lo alto cuando pasaba, o pronunciar, con cualquier pretexto que fuese, la palabra cabra. Su rostro era naturalmente horrible y repugnante, pero él procuraba hacerle aun más espantoso, estudiando delante de un espejo los gestos con que podría provocar más terror. No estaba sano de cuerpo ni de espíritu: atacado de epilepsia desde sus primeros años, no dejó por ello de mostrar ardor en el trabajo desde la adolescencia, aunque padeciendo síncopes repentinos que le privaban de fuerza para moverse y estar en pie, y de los que se recuperaba con dificultad. Conocía su enfermedad y había pensado más de una vez en curarse buscando para ello un oculto retiro. Se cree que Cesonia le dio un filtro para que la amara, que no produjo otro efecto que el de volverle furioso. Le excitaba especialmente el insomnio, porque nunca conseguía dormir más de tres horas y ni siquiera éstas con tranquilidad, pues turbábanle extraños sueños en uno de los cuales creía que le hablaba al mar. Así la mayoría de las noches, cansado de velar en su lecho, se sentaba a la mesa o paseaba por vastas galerías esperando e invocando la luz.
... Más tarde, Suetonio continúa diciendo:

LIV. Practicó con increíble ardor otras artes muy diferentes. Fue sucesivamente gladiador, auriga, cantor y bailarín; esgrimió en la arena con armas de combate y guió carros en un circo en el que habían reunido obstáculos de todas clases, era tan apasionado por el canto y el baile, que en el espectáculo no podía dominarse y cantaba delante de todos con el actor trágico que estaba en escena, imitando todos los gestos del histrión como para aplaudirle o reprenderle. Se supone que no tuvo otro motivo, el día en que le mataron, para indicar una velada general, que el deseo de presentarse en la escena con más seguridad a favor de la obscuridad. También era ésta la hora que elegía para bailar. Cierta vez hizo llamar a palacio a medianoche a tres consulares, que llegaron sobrecogidos de terror; los hizo colocarse en su teatro, y de pronto entre un gran estrépito, al son de flautas y de sandalias sonoras, con el manto flotante y la túnica de los actores, apareció él en escena; en seguida bailó y se retiró. Este hombre que había aprendido tantas cosas, no sabía nadar.

Los excesos de Calígula: Introducción

  1. El gran derrochador
  2. Personalidad al borde del desequilibrio
  3. Incitatus, su caballo
  4. Su vida privada y sus vicios públicos
  5. Militar cobarde e incompetente


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Los excesos de Calígula (I)

(viene de un post anterior)

Calígula, el gran derrochador

Suetonio, en su obra "Los 12 Césares" nos habla de las diversas formas que Calígula tenía para recaudar más dinero para financiar su desenfrenado ritmo de vida...

XXXVII. En sus despilfarros superó la extravagancia de los más pródigos. Ideó una nueva especie de baños, de manjares extraordinarios y de banquetes monstruosos; se lavaba con esencias unas veces calientes y otras frías, tragaba perlas de crecido precio disueltas en vinagre; hacía servir a sus convidados panes y manjares condimentados con oro, diciendo que era necesario ser económico o cesar. Durante muchos días arrojó al pueblo desde lo alto de la basílica Julia enorme cantidad de moneda pequeña. Hizo construir naves liburnesas de diez filas de remos, con velas de diferentes colores y con la popa guarnecida con piedras preciosas. Encerraban estas naves, baños, galerías y comedores, gran variedad de vides y árboles frutales. En ellas costeaba la Campania, mullidamente acostado en pleno día, en medio de danzas y música. Para la edificación de sus palacios y casas de campo, no tenía en cuenta ninguna de las reglas, y nada ambicionaba tanto como ejecutar lo que se consideraba irrealizable; construía diques en mar profundo y agitado; hacía dividir las rocas más duras; elevaba llanuras a la altura de las montañas y rebajaba los montes a nivel de los llanos; hacía todo esto con increíble rapidez, y castigando la lentitud con pena de muerte. Para decirlo de una vez, en menos de un año disipó los inmensos tesoros de Tiberio César, que ascendían a dos mil setecientos millones de sestercios (98).

XXXVIII. Cuando hubo agotado los tesoros y se vio reducido a la pobreza, recurrió a la rapiña, mostrándose fecundo y sutil en los medios que empleó: como el fraude, las ventas públicas y los impuestos. Pretendía que aquellos cuyos antepasados habían obtenido para ellos y sus descendientes el derecho de ciudadanía romana, lo disfrutaban ilegalmente si no lo habían recibido de sus padres, pues la palabra descendientes no podía alcanzar, según él más allá de la primera generación; cuando le presentaban diplomas firmados por Julio César o Augusto, los anulaba como títulos viejos y sin valor. Persiguió por declaración falsa a aquellos cuyo caudal había aumentado de cualquier manera, y por poco que fuese, después de la época en que habían dado la relación. Rescindió, por causa de ingratitud, los testamentos de todos los primipilarios que desde el principio del reinado de Tiberio no habían dejado su herencia ni el emperador ni a él. Anulaba también los de los demás ciudadanos, cuando declaraba cualquiera que el testador había manifestado al morir deseos de que fuese el cesar su heredero. Dada de este modo la alarma, personas desconocidas le llamaron abiertamente a la sucesión con sus amigos, padres con sus hijos. Entonces decía que era ridículo vivir después de haberle nombrado heredero, y enviaba a la mayor parte de ellos pasteles envenenados. No subía como juez a su tribunal sino después de haber fijado la cantidad que quería recoger, y en cuanto la recaudaba hacía levantar la sesión. Impaciente siempre por irse, condenó una vez en una sola sentencia a más de cuarenta ciudadanos acusados de diferentes delitos, y despertando a Cesonia, se alabó de haber ganado su jornal mientras ella dormía la siesta.



Los excesos de Calígula: Introducción

  1. El gran derrochador
  2. Personalidad al borde del desequilibrio
  3. Incitatus, su caballo
  4. Su vida privada y sus vicios públicos
  5. Militar cobarde e incompetente

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19.6.07

Busto de Adriano


hadrian, originally uploaded by mym.


Magnífica foto del busto de Adriano, del Museo Británico de Londres.

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