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20.2.08

Introducción a la figura de Pablo de Tarso

La de Pablo de Tarso, San Pablo, es una de las figuras más determinantes en el proceso de formación y consolidación de la doctrina cristiana del s. I dC. A pesar de no haber sido uno de los apóstoles, varios son los factores que hacen de él piedra angular del Cristianismo tras la crucifixión de Jesucristo.

Uno de estos factores es su determinación en abrir la nueva religión a los no judíos (los gentiles del texto que adjunto), ya que hasta ese momento existían opiniones contrarias a dicha apertura. Uno de los aportes mayores de San Pablo es la concepción de que el cristianismo es una Iglesia Nueva. Los Apóstoles seguían considerándose judíos, pero Pablo establece en el Concilio de Jerusalén que los seguidores de Jesús no están bajo las leyes religiosas judías y transforma la Iglesia en algo universal que debe ser anunciada a todo hombre que pueble la tierra independientemente de su origen. Esto le lleva a tener no pocos problemas con las primeras Iglesias cristianas que consideraban que predicarle a los gentiles y llevarlos a las sinagogas iba contra los deseos de Dios.

En este fragmento de su Carta a los Gálatas, San Pablo deja claro que el Cristianismo no va dirigido únicamente a la comunidad judía del s. I dC, si no que es una religión nueva, de carácter marcadamente universal, y que él toma como misión su introducción a los gentiles.
"Al contrario, reconocieron que a mí se me había encomendado predicar el Evangelio a los gentiles, de la misma manera que se le había encomendado a Pedro predicarlo a los judíos. El mismo Dios que facultó a Pedro como apóstol de los judíos me facultó también a mí como apóstol de los gentiles. En efecto, Jacobo, Pedro y Juan, que yo había recibido, nos dieron la mano a Bernabé y a mí en señal de compañerismo, de modo que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los judíos".

Gálatas 2:7-9:

El otro factor que hace de San Pablo una figura clave de los primeros tiempos del Cristianismo es su extraordinaria capacidad para viajar, difundiendo la nueva doctrina por todas aquellas comunidades protocristianas por las que pasaba.

Para que os hagais una idea, aquí teneis un mapa donde podeis ver claramente el recorrido de sus 3 viajes misioneros. Si considerais las limitaciones de los viajes de la época, al menos por lo que respecta a los viajes de las personas normales, podreis entender la magnitud del trabajo que realizó.

Esta labor viajera fue refrendada por su gran obra epistolar. Sus cartas, 13 de las cuales nos han llegado, fueron un instrumento crucial para difundir su pensamiento y consolidarlo en las comunidades que había visitado con anterioridad.

Sin lugar a dudas, e independientemente de las creencias personales, Pablo de Tarso es uno de los personajes clave de la Antigüedad. Sin su obra, la Iglesia no sería hoy la que es.


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