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4.3.08

Hooligans de hace 2.000 años

Duración de la lectura: 5 mins.
Dificultad: Media


Resumen: Crónica de unos "disturbios deportivos" que tuvieron lugar en Pompeya, entre los espectadores de unas luchas de gladiadores

Corría el año 59 dC. y Roma se despertaba con el sonido de la lira de Nerón. Los habitantes de Pompeya y de Nuocera, dos pequeñas ciudades costeras del Sur de Italia, se disponían a disfrutar de un apasionante día de luchas de gladiadores en el anfiteatro de la primera. Eran unos juegos sufragados por un rico político a quien recientemente habían expulsado del Senado. Sin embargo, ¿qué más dá quién pague los juegos mientras sean de nivel?. Esto es lo que debían pensar los de Nuocera mientras se dirigían tranquilamente hacia Pompeya, imaginándose ya a retiarios y mirmilones soltándose golpes y tajos sin piedad, mientras los gritos y vítores de cerca de 20.000 espectadores animaban a su favorito.

No sabemos si estas dos ciudades tenían un largo historial de enemistad mútua, muy al estilo Madrid vs Barcelona de hoy en día, con poblaciones enfrentadas por alguna afrenta del pasado. Lo que sucedió después nos deja entrever que efectivamente algo enrarecido debía estar el ambiente. Si hacemos un paralelismo con nuestra sociedad actual, la situación antes de estos juegos gladiatorios debía ser similar a la que se vive hoy en día antes de algún gran derby futbolístico.

Como de lo que se trata es de remitirnos a la fuente original, aquí os presento ... el fragmento de los “Anales” de Tácito que nos habla de este triste episodio:

Por el mismo tiempo y a partir de una disputa sin importancia se produjo una terrible matanza entre colonos de Nuocera y de Pompeya, en el transcurso de unos juegos ofrecidos por Livineyo Régulo, de cuya expulsión del Senado ya dí cuenta; pues, con la licencia propia de las ciudades pequeñas, empezaron por lanzarse denuestos, luego piedras, y al cabo tomaron las armas, saliéndose con la mejor parte la plebe de Pompeya, donde se celebraba el espectáculo. El caso es que muchos de los de Nuocera fueron llevados a la ciudad con el cuerpo lleno de mutilaciones, en tanto que la mayoría lloraba la muerte de hijos o padres. El príncipe {Nerón} delegó en el senado el juicio sobre el asunto, y el senado en los cónsules; pero el tema volvió de nuevo al senado y se prohibió por diez años a los de Pompeya aquella clase de reuniones, y se disolvieron los colegios que habían constituido ilegalmente; Livineyo y los otros que habían provocado la sedición fueron castigados con el exilio.

“Anales” (XIV, XVII) de Publio Cornelio Tácito

¿Qué pasó después? Pues tampoco lo sabemos a ciencia cierta, por que los testimonios que nos han quedado no nos arrojan más luz sobre el tema. ¿O sí?

En una de las casas de Pompeya, en la que aún quedaban restos pictóricos, se hayó un fresco que reproducía esta escena, y con toda profusión de detalles: En él se observa la magnificencia del anfiteatro, con sus imponentes rampas de acceso; las luchas de gladiadores, dando la vida en la arena; incluso se aprecian detalles de la ciudad que la arqueología ha podido confirmar, como la disposición de las murallas. Lo curioso es que este fresco reproduce también escenas de los disturbios de los cuales nos hablaba Tácito: Las peleas en la grada, las luchas en las calles de la ciudad, con heridos y muertos, el caos y los disturbios en los alrededores del anfiteatro... es un testimonio pictórico (casi periodístico) de aquella fatídica jornada.

Mi reflexión es, ¿quién en su sano juicio se pintaría una escena así en su casa? Sólo alguien que considerara que aquel día los de Pompeya le habían dado una buena paliza a los de Nuocera, y que además se sintiera relativamente orgulloso de ello, es decir, alguien que pensara "los de Pompeya somos los más bestias!"... ¿sorprendente, no?

Lo que parece paradójico es que sucesos como este son aún hoy relativamente frecuentes, tanto en Sudamérica, Africa como Europa. Con demasiada frecuencia los campos de fútbol acaban convirtiéndose en auténticos campos de batalla, donde a veces hay que lamentar la muerte de personas.


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8 comentarios:

  1. No dice nada de si los visitantes bebian y andaban borrachos por la ciudad buscando entradas para el evento y tampoco de si las fuerzas de seguridad intervenían en los disturbios pero de todas formas la situación no es muy distinta a la que hoy en día se puede dar en un campo de futbol en casos extremos. Esto nos demuestra que al hombre le cuesta aprender de sus errores. Gracias por instruirnos con estos artículos tan interesantes.

    Un abrazo,
    Javier

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  2. Ramiro,
    Brillante combinación de texto original y opinión personal.
    Estilo ameno y documentado.
    Sinceramente, chapeau!

    tu amigo,

    el Chispón

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  3. me gustaría saber como se lo hace el editor de este blog para encontrar unas lecturas tan majas

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  4. Pues no tiene truco:
    Dormir poco, que lleva a leer mucho.

    A partir de ahí las cosas ya salen solas. Supongo que se trata de encontrar fragmentos de textos antiguos que tengan un poco de gracia, y que puedan entenderse desde nuestra óptica actual. Supongo que es más interesante rescatar textos antiguos y acceder a fuentes originales, que no reexplicar los temas.

    Saludos,

    Ramiro

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  5. Hola, enhorabuena por el blog!

    Simplemente un gazapillo... donde pone "se hayó" debería poner "se halló" :-P

    Ave!

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  6. Una buena historia... Si señor.

    Un saludo.

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  7. Estoy completamente de acuerdo con el comentario de Javier, sólo hay que visitar la exposición Pasión en las gradas en Barcelona para ver que las cosas no han cambiado tanto... http://www.barcelonagratis.com/index.php?option=com_content&task=view&id=146&Itemid=9

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