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20.7.10

Sobre arcos, egipcios, Heródoto y los principios de la Historia

La Contra de La Vanguardia nos regala hoy otra de esas entrevistas que desviertan devoción cuasi religiosa por esta valiosísima sección del periódico. Hoy toma la palabra Rubén Montañés, traductor al catalán de la Historia de Heródoto. Debería hablar con los editores del diario barcelonés, el Conde de Godó y Cía, para pedirles permiso para recopilar todas las netrevistas que han realizado en esta sección de temática Clásica... de buen seguro formarían ya un corpus con valor propio...

Los Dioses envidian los éxitos de los Hombres

Leer los nueve libros de la Història de Heródoto - escrita hace 25 siglos y traducida hoy al catalán por Rubén J. Montañés (La Magrana)-es tan fascinante como leer El Señor de los Anillos,aunque aquí emerge un mundo que parece inventado por una fantasía febril, pero que fue el del siglo V a. C. en el Mediterráneo, ese lago en cuyas costas croaban los griegos. Heródoto fue uno de ellos, y muy viajero: vio cosas, las plasmó en prosa y las relató en el ágora de Atenas. Así nace la historiografía, la antropología, la literatura de viajes y el reporterismo. Hoy, su narración da placer al lector curioso. Montañés la dedica a su padre fallecido, que no llegó a tiempo de leer la traducción completa...
Tira con arco?
 Con arco recurvado tradicional.

 ¿Cómo es?
Como el que disparaba Ulises en La Ilíada:lo formaban dos cuernos de cabra unidos por un armazón de bronce. Se llamaba toxá:de ese término griego deriva tóxico,dañino... Yo practico tiro instintivo.

¿En qué consiste?

 
Nada de aparatos de arco olímpico. ¡Sólo tu arco desnudo y tu cuerpo! Me serena.

¿Por qué?
Porque pide paciencia, perseverancia, calma y tranquilidad de espíritu.

¿Tranquilidad de espíritu?

 
El brazo abre el arco... Pero no es el brazo: es la espalda... Pero no es la espalda: ¡es la mente! La mente alinea arco, flecha, diana: en ese momento hay sólo la línea de pensamiento mente-diana y nada más...

Y si la flecha da en la diana..., ¿qué?
Si acierto una vez, alegría. Si acierto dos, más alegría. Si son tres..., ¡me voy a casa!

¿Y eso?
Para no incurrir en hýbris.

¿Qué es hýbris?
Soberbia, jactancia, exceso, desmesura...

¿El máximo pecado para los griegos?

Pecado es un concepto judeocristiano, no griego, que hablaban de theîosfthónos.

Traduzca.

"Envidia divina": los dioses son envidiosos de los éxitos de los hombres, así que el hombre soberbio se expone a ser fulminado.

¿Mejor no llamar la atención del dios?

 
Mejor. De ahí la máxima délfica: medén ágan ("nada en exceso"), pauta de contención. Así lo creía Heródoto en el siglo V a. C.

¿Quién era Heródoto?

Escribió los nueve libros de la Historia,primera descripción del mundo conocido, con los pueblos que lo habitaban y sus costumbres. Y ahí relata los hechos "grandes y admirables" de la guerra entre griegos y persas. Heródoto escribe para "darles lustre".

Lo consiguió: 25 siglos, y siguen vivos...
En la universidad, como deberes de la carrera, me enganché e iba traduciendo...

¿Por qué?

¡Cuenta cosas fabulosas! Se las daba a leer a mi padre y le encantaban...

¿Por qué es importante la Historia de Heródoto?

Cicerón (siglo I a. C.) le calificará ya como "padre de la historia": Heródoto es el primero que usa la palabra historie ("indagación", "investigación") para calificar su escrito, palabra derivada de hístor ("el que sabe algo porque lo ha visto": testigo ocular, vamos).

¿Viajó Heródoto por todo el mundo conocido entonces?

Parece que fue mercader de tejidos y perfumes, y viajó por su Jonia natal, el Egeo, las costas del mar Negro, Fenicia, Mesopotamia, Egipto hasta Asuán, norte de África,Sicilia, sur de Italia...

¿No tocó la península Ibérica?

Parece que no, pero cita los contactos foceos con Iberia (las costas hoy catalanas) y Tartessos (al sur de la Península).

¿Son fiables las informaciones que da?

 
Era un viajero curioso y atento: su Historia es el primer libro de viajes. Si algo no lo había visto él, consignaba "según me han relatado" y subrayaba que no tenía por qué creérselo.

Pero lo contaba.

Era un cronista helenocentrista, más que un historiador al modo académico moderno. Su Historia compila muchos datos, pero sobre todo fascina por su encanto narrativo.

¿Qué pasaje maravillaba más a su padre cuando usted se lo daba a leer?

El libro II, dedicado a curiosidades de Egipto. Heródoto decía que los egipcios iban al revés en todo: las mujeres orinaban de pie y los hombres, sentados; los egipcios comían en privado y defecaban en público...

¿En qué se basaba Heródoto?

En que el río Nilo discurría al revés de los ríos griegos: ¡en verano crecía...!

¿Qué parte le interesa más a usted?

Es el primero que esboza Europa (Occidente) ante Asia (Oriente), pues antes no había conciencia de tal límite cultural: él lo traza al narrar el choque griego-persa.

¿Aparecen en la Historia el espartano Leónidas y sus 300 frente a Jerjes?

¡Claro, eran contemporáneos! Cuenta el asombro de Jerjes ante el sacrificio por tierra de los espartanos (mientras se peinaban cuidadosamente sus largos cabellos antes de batallar para morir), que permitiría la ulterior victoria naval griega.

¿Alguna curiosidad que le atraiga?

Dice que los etíopes "son los más rápidos de piernas de todos los hombres".

No deja de ser así 2.500 años después...
Dice que más allá de Crimea es imposible avanzar porque el aire se colapsa de plumón de ave... ¿Imaginación exótica... o alude a los copos de escarcha y nieve?

Todo es interpretable, claro...

Consigna cientos de datos sobre decenas de pueblos: cómo visten, se peinan y se perfuman, qué comen y beben, y sus rituales, creencias, hábitos... ¡Heródoto funda la antropología! Es un gran placer leerle.

¿Qué gran diferencia entre Occidente y Oriente captamos en Heródoto?

Oriente tiene autócratas como Jerjes que hasta ordenan azotar al mar cuando se porta mal. Y Occidente sortea esa hýbris con la isegoría (igualdad de voz: libertad de expresión) y la isokratía (poder para todos): todos implicados en defender la patria.


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2.7.10

Entrevista a Valerio Massimo Manfredi

Enseñar y escribir para vivir. Vivir de la historia. La historia como estilo de vida. Todo esto hace que Valerio Massimo Manfredi sea uno de mis referentes vitales (de hecho, me gustaría ser como él): Arqueólogo, profesor de historia en la Bocconi, escritor de novelas históricas de gran acogida popular (que sí, que son best sellers, pero muy bien escritos)...

Vía Citas Latinas (uno de los blogs que más recomiendo seguir, ya que cada uno de los infrecuentes artículos en una joya de erudición), descubro que el diario La Nación publicaba recientemente una extensa entrevista con Don Valerio, así que, a pies juntillas y sin habérmela leído siquiera, aquí os la presento, para vuestro disfrute personal:


Cuando la historia es una gran novela épica

Entrevista en Módena con uno de los reyes de la narración histórica. El autor italiano de la famosa serie Aléxandros habla del fenómeno editorial del género, de sus investigaciones y del lugar que ocupa la imaginación en sus documentados y trepidantes libros

Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia - Módena, 2010

El taxi llega a su villa , rodeada por un cuidadísimo parque, luego de media hora de viaje desde la estación de Bolonia, a través de una encantadora campiña llena de duraznos en flor. Valerio Massimo Manfredi, barba y melena blanca, 67 años muy bien llevados, nos espera en la entrada.
Apenas lo reconoce, el taxista, un muchacho joven, sale como una saeta del auto y corre a saludarlo. "Me leí todos sus libros y quería felicitarlo", le dice. Manfredi, escritor italiano que saltó a la fama internacional con la serie Aléxandros , no oculta su satisfacción. Está acostumbrado a este tipo de escenas. Según cuenta a adncultura durante una larga entrevista en su enorme y ecléctica casa de Piumazzo -"hecha a mi imagen y semejanza", según dice-, que se hizo construir hace cinco años en un terreno cercano al de su familia, para él es normal que la gente lo pare por la calle para decirle que ha leído todas sus novelas. En la charla, almuerzo y café de por medio, Manfredi reveló cómo llegó a ser tan conocido en Italia -donde condujo varios programas televisivos de historia- y a ser considerado en el mundo (mal que le pese) una suerte de "rey" de la novela histórica.
La serie Aléxandros , que escribió en 1998, vendió seis millones de ejemplares y fue traducida a treinta y seis lenguas en cincuenta y cinco países. "Escribí la trilogía como en apnea, sin parar nunca para mantener la tensión y la excitación. Escribí mil ciento setenta y cinco páginas en once meses: es una exageración y también una blasfemia, porque una opinión difundida entre los escritores es que debe haber una suerte de maceración... Pero el mío es otro modo de escribir, que hace que uno arrastre al lector en un vórtice", explica.
Manfredi, casado con una estadounidense y padre de dos hijos (Giulia, de 25 años y Fabio, de 22), escribió muchos otros libros exitosos. Y acaba de publicar un thriller político, Los idus de marzo , sobre el asesinato de Julio César. Nacido en Piumazzo, pueblito de la provincia de Módena, en la región de Emilia Romaña, en los años 70 se dio cuenta de que tenía talento para escribir. En ese momento, enseñaba en la universidad Arqueología y topografía del mundo antiguo, tras haber estudiado Letras Clásicas en la Universidad de Bolonia y haberse especializado en topografía del mundo antiguo en la Universidad Católica de Milán. Fueron sus estudios, junto a sus apasionantes viajes y aventuras por el mundo (en Oriente, Pakistán, Afganistán, Irán, Irak, Marruecos, Jordania, etcétera), lo que permitió que fuera madurando en su interior el mundo que luego saldría a flote en sus libros.
-¿Escribía de niño?
-No, de chico leía muchísimo, porque al estar cinco años pupilo en un colegio, tampoco había muchas otras distracciones...
-¿Y leía de todo?
-De todo. Pero me gustaban mucho la aventura, los viajes. Julio Verne, Emilio Salgari, pero también otras cosas. A los 16 años había leído todo Edgar Allan Poe, Dickens. Me gustaba escribir, por ejemplo, las redacciones para la escuela. A los 20 años, como todo el mundo, yo también probé escribir. Justo el otro día encontré en el archivo, poniendo un poco de orden, una carpeta que decía "Intentos literarios". Y hay poesías de cuando estaba en la secundaria. Creo que todos hemos escrito poesías en la secundaria...
-¿Cómo fue el paso hacia la novela histórica?
-A la novela en general, porque yo he escrito de todo. La mitad de mis libros está ambientada en el presente: El oráculo (años 70), La torre de la soledad (años 30), Quimaira (ahora), El faraón del desierto (tercer milenio). Es decir, no tengo límites. Por otra parte, creo que todas las novelas son históricas. ¿Quién puede escribir una novela fuera de la historia? ¡Dios! Empecé a escribir por pura casualidad. Yo hacía unas pequeñas colaboraciones para una editorial de Bolonia. Ellos publicaban sólo clásicos, porque no pagaban derechos de autor... Un día la editora me dijo que iban a sacar una serie de narrativa, pero esta vez original y me preguntó: "¿Por qué no probás vos también? Sé que estás en el Instituto de Historia Antigua". Le contesté que nunca lo había hecho, pero que podía probar. Fue así como escribí una novela (en verdad, la mitad de una novela, porque ellos no querían que superara las 150 páginas) que se vendió bastante bien.
-¿Cuál?
-El título era otro, pero esa novela se convirtió luego en la primera parte de uno de mis libros más exitosos, Talos de Esparta .
-¿En qué año lo escribió?
-Años 70... Entonces me di cuenta de que era capaz de escribir. Y unos años más tarde se me ocurrió otra idea. Estaba excavando cerca de Roma con mis estudiantes de la Universidad Católica de Milán, huésped de mis colegas de la Universidad de Roma. Pensé que quería un editor más grande y sin ningún tipo de límites. La idea de escribir un libro, enviarlo y que después me mandaran la tarjeta amarilla "No entra en los programas editoriales" no me cerraba. Gracias a un amigo que trabajaba en Mondadori, logré obtener una cita con el editor y le planteé que quería exponerle un proyecto editorial. "Sabe, si todos vinieran a exponernos proyectos editoriales, nosotros no haríamos nada", me contestó. "Tiene razón, ya no lo molesto más", le respondí. Mientras me estaba yendo, agregué: "Pero si usted me da cinco minutos, se dará cuenta de que si no me los hubiera dado, no se lo habría perdonado jamás". Él se quedó descolocado. "A ver, escuchemos", me dijo. Y yo empecé a contarle la trama, como si fuera una película, todo pá, pá, pá...
-¿Era Aléxandros?
-No, Aléxandros llegó varios años después. Era Paladión , una historia moderna, con un ritmo infernal, un thriller arqueológico impresionante. Terminados los cinco minutos que habíamos convenido, le dije: "No quisiera aprovecharme de usted". Y el editor me detuvo: "No, no, tómese todo el tiempo que quiera, siéntese por favor". Entonces me di cuenta de que la cosa estaba cerrada... Me hizo hablar durante una hora, y yo también inventaba mientras hablaba, porque ni siquiera había hecho un esqueleto de la novela. Al final me dijo: "Es una historia fantástica, pero quién sabe cuándo usted la va a escribir". Le contesté: "Este verano, y si mientras tanto usted también me hace un contrato, voy a estar aún más contento". Fue así como salió esa novela, que fue un éxito.
-La primera novela con Mondadori.
-Sí, y después siempre me quedé en Mondadori.
-¿Por qué se leen las novelas históricas?
-Creo que la gente lee lo que le gusta, lo que considera lindo y apasionante. De qué tema se trate es un problema secundario. Como dije antes, no existe una novela que no sea histórica porque ¿cómo se hace, si no, para ambientarla? Para mí, más que la novela histórica, lo que fascina es la Antigüedad. La Antigüedad fascina porque vivimos en una dimensión cada vez más aleatoria, en una situación en la que prácticamente el ser humano, el individuo, es como una hoja al viento. Ya no hay más ideologías, no hay más creencias. La religión sufre por varios motivos. No hay más un punto de referencia: la globalización ha roto todos los obstáculos, todas las separaciones, pero también todas las formas de contención. Si uno va al pueblo a comprar algo, hay cosas chinas. Ya no existe el mundo al que estábamos acostumbrados y las personas tienen la impresión de no ser importantes. Las sociedades son cada vez más grandes y el individuo está cada vez menos presente o es cada vez menos tenido en consideración. Por ejemplo, Internet y el hecho de que todos quieran ser visibles en la Red, que todos quieran comunicarse, es una señal. No quieren estar en la oscuridad. La Antigüedad aparece como una dimensión en la que todavía había espacio para el individuo, el misterio, la aventura, para expandir la propia personalidad. Hoy la gran mayoría de las personas lleva una vida que no tiene ningún sentido: se levantan a la mañana, van a trabajar, hacen lo mismo todos los días, vuelven a la noche a su casa, encienden el televisor y se van a dormir. Esto, trescientos días al año. Y cuando se toman las vacaciones, van a los mismos lugares a hacer lo mismo que hacen todos. Por eso la Antigüedad es another time , another place , un lugar donde de algún modo todo era posible y todo era imposible. De hecho, podía suceder que un muchacho de 21 años como Alejandro tuviera el mundo de rodillas, frente a él, a la edad de mi hijo, a quien mi mujer todavía persigue diciéndole: "Comé la banana". Y también está la cuestión del exotismo y la curiosidad por dialogar de alguna manera con los propios antepasados. Hay muchos aspectos que ayudan.
-¿Quizás también ayude el hecho de que ya no existe una épica moderna?
-La épica no existe más. La épica fue el cine por un cierto período de tiempo. Pero también ahí estamos en las últimas fronteras. Sí, está Avatar pero después de Avatar, ¿qué se puede hacer?
-¿La vio?
-Sí, el distribuidor para Italia, que es muy amigo mío, quiso que yo estuviera en el estreno.
-¿Le gustó?
-Bueno... Es un film extraordinario desde muchos puntos de vista. Pero su importancia es que uno se da cuenta de que hemos llegado a un punto en que ya no hay nada imposible. La verdad es que ahora ni siquiera recuerdo la trama de Avatar , me acuerdo más de los pitufos. Las películas que me sé de memoria son Blade Runner , de Ridley Scott, 0 The Blues Brothers , o Matrix , el primero, o El Padrino . Es decir, ese tipo de películas que te quedan impresas porque están construidas de manera potente, con densidad sentimental, emotiva, con potencia expresiva. Es ése el tipo de películas que recuerdo. Avatar es una orgía óptica pero no me convence.
-¿Y cuánto de aventura y cine hay en sus novelas?
-En una novela hay de todo. El objetivo principal de la literatura es transmitir emociones y, a través de las emociones, también mensajes. Deriva justamente del hecho de que tenemos una mente que es mucho más grande que nuestra vida. Una mente que tiene capacidades infinitamente superiores a nuestro destino personal. Salgari, por ejemplo, que es uno de los más grandes escritores de aventura italianos, no se movió nunca de Turín. Sin embargo, ambientó sus novelas en todo el mundo porque era capaz de soñar, de inventar, de imaginar. Para que la emoción se transmita, todo debe parecer auténtico, aun si no lo es, aun donde no lo es. Por eso la perfección de los detalles, de los ambientes, de las situaciones es fundamental, si no, se rompe la magia.
-¿Hay reglas en cuanto a la imaginación histórica? ¿Cuál es el equilibrio entre la imaginación histórica y la ficción o la invención?
-La imaginación es ficción. Si nosotros hablamos de una novela, prescindiendo del período en que está ambientada, porque no cambia nada, siempre es imaginación. El otro día presentaba Los idus de marzo en Estados Unidos y en un momento me preguntaron cuánto hay de auténtico y cuánto de imaginación. Y es todo imaginación, si bien todo lo que cuento ha ocurrido en la realidad. Porque cuando habla César y hay un diálogo entre él, y por ejemplo, su mujer, o entre él y Cleopatra, soy yo el que habla. ¡No es él, no es Cleopatra, soy yo el que habla! De lo que realmente dijo César en su vida tendremos poquísimas frases que nos han llegado. Por lo tanto, es todo imaginación. Al mismo tiempo, digamos que mucho de lo que sucede en las páginas de la novela realmente ha sucedido. ¡Es otra dimensión! La historia con H mayúscula es el intento colectivo de la humanidad de construir una memoria común. La memoria después se transforma en identidad, algo de lo que tenemos una necesidad absoluta. Nadie puede vivir sin memoria, nadie puede vivir sin identidad. Pero sustancialmente hay dos dimensiones: la cronológica (esto pasó antes, esto pasó después) y la "política" (esto pasó debido a esto y tuvo estas consecuencias). La literatura tiene una tercera dimensión que es la de la vida, de los sentimientos, de las emociones, del terror, de la ansiedad, del amor. Tiene la capacidad de recrear ambientes. Ninguna página histórica mueve sus personajes en una situación ambiental de la misma forma, de modo unitario. Tenemos, por ejemplo, textos especializados que hablan de la vida cotidiana de Roma en el siglo I. Pero si hablamos de César, es todo un discurso, a nivel histórico, político, ideológico y cronológico. Son dos formas expresivas totalmente distintas.
-¿Como investiga los temas?
-Bueno, en literatura la investigación es bastante esencial pero no es tan radical, profunda y abarcadora como en el campo científico y es muy distinta de la que se hace en el ámbito histórico y científico. Por ejemplo, nada de lo que se cuenta en mi novela La torre de la soledad es verdadero, pero es una de las novelas que más me gustan. Tomemos la Odisea , que es para mí la novela más grande de todos los tiempos: nosotros sabemos bien que los cíclopes no existen, que las sirenas no existen, que los monstruos no existen, pero sin la Odisea seríamos mucho, mucho más pobres. Porque ahí el tema es otro: es contar la historia de un hombre en el que todos nos reconocemos. Cada uno de nosotros se reconoce en el protagonista de la Odisea , en esa ansiedad de ir siempre más allá, de perseguir un horizonte que se aleja cada vez que tratamos de acercarnos. El hecho de querer ir lejos pero también querer volver, las contradicciones del hombre, sus sentimientos, que son contradictorios pero que son el sentido de la vida, la sal de la vida. En suma, la investigación tiene como fin sobre todo dar un ambiente que sea auténtico. Si yo planto una banana en el jardín de Julio César, ya está, no es más algo creíble, no tiene más sentido, se descubre enseguida lo falso.
-Y para Los idus de marzo, ¿cuánto tiempo de investigación necesitó?, ¿qué documentación?
-Son cosas que conozco, por lo que se trata sobre todo de fórmulas de control. Es decir, yo voy a controlar si efectivamente tal día Cicerón estaba presente en Roma, o si Cleopatra estaba tal noche en la villa de César del otro lado del Tíber... Porque todo lo que es posible restituir a su autenticidad tiene que estar. Después, está la libertad del escritor de representar a los personajes de modo creíble, pero desde el punto de vista de la vida. O sea, el lector en ese momento puede asistir a un encuentro de los conjurados en una casa de Roma, de noche, a las dos de la mañana; puede asistir a las discusiones, observar las rivalidades, los distintos puntos de vista, los miedos de los unos, las decisiones de los otros... Y todo esto es imaginación, aun si es plausible. Por otra parte, tampoco en la historia existe un confín neto entre imaginación, literatura y expresión histórica. El discurso de Pericles sobre los caídos, llamado Epitafion , del primer año de la Guerra del Peloponeso, es considerado una de las piezas más altas tanto de la historia como de la literatura porque, por un lado, es el manifiesto de la democracia ateniense, y por otro, su fuerza y su potencia expresiva son extraordinarias. Si leo una obra literaria ambientada en un determinado período histórico, absorbo también una cantidad de elementos que son parte del ambiente de esa época, pero que nunca veo juntos en una página de historia. Por ejemplo, en este momento está ocurriendo una cosa: hay una entrevista, yo estoy vestido de un cierto modo, ésta es una alfombra hecha de tal otro modo, hay un cuadro en la pared, hay un fotógrafo que está sacando fotos, estamos tomando un café, que fue hecho de tal modo, etcétera. Son los elementos que forman la realidad. Nunca están todos juntos en una página de historia, sino que sólo están en una página de literatura, y es ésa la magia, la fascinación... ¡Es la vida! ¿Nosotros qué queremos de la literatura? Queremos esa vida que nuestro destino personal no nos ha concedido. Por eso soñamos de noche y soñamos también de día. La investigación, si uno quiere, se la puede mandar a hacer a un muchacho del tercer año de la universidad. Le da tres mil euros y le dice: "Controlame estas cosas". Si es diligente y no es un estúpido, lo hace. Pero ser un escritor exige una cosa que se llama talento, que no se puede aprender. O se lo tiene o no se lo tiene. En eso reside la capacidad de cautivar a las personas, de transmitir emociones.
-¿Con cuál de todas las novelas que escribió se divirtió más?
-Más que diversión escribir es siempre una fatiga... Una de las novelas que más amo es El oráculo , que está ambientada en la Grecia de los años 70, durante la dictadura de los coroneles. Yo estaba en Atenas durante la noche del asalto al Politécnico... La historia está infiltrada por una profecía del undécimo libro de la Odisea , es decir, una profecía de dos mil setecientos años, que en un momento es lo que da el sentido del misterio y de la imaginación, lo que da el sentido de todos los hechos. Esto sólo puede suceder en una historia imaginada, inventada, construida, donde existe la posibilidad de combinar de todo, de crear todos los elementos posibles, que pueden recrear completamente el mundo. Eso es lo que hace que el lector se encuentre dentro de la novela y no afuera. Como en una página histórica, en la que el lector también está fuera de los sentimientos y de las emociones, porque debe él mismo, como el historiador, intentar acercarse lo más posible a una posible verdad. ¿Qué pasó realmente? Sabemos que la verdad es un concepto abstracto. Cada uno de nosotros tiene su punto de vista sobre la verdad. La historia tiene la carga de la prueba, mientras que la literatura, no. En literatura uno habla como si fuera el único testigo existente de lo que está contando. Después, está en su honestidad intelectual crear un mundo donde existen las emociones, que son protagonistas, y al mismo tiempo, un mundo que él, en su alma, siente que es el más cercano posible, de todos modos, a una verdad. Pero es otro registro, es otra forma expresiva.
-¿En qué sentido?
-Cuando Tucídides escribe la Guerra del Peloponeso , que marca el inicio de la historiografía moderna, dice: "Olvídense de los poetas, ellos escriben por el placer del auditorio, de la gente que los escucha, ellos escriben para entretener; lo que escribo yo es un patrimonio para siempre, porque yo soy testigo de las cosas, yo les digo lo que realmente sucedió". Aunque después esto no sea cierto, porque existe lo que llamamos "crítica de las fuentes", que es un sistema muy sofisticado para analizar cualquier tipo de testimonio y tratar de extraer todo lo que es atendible y lo que, en cambio, es un punto de vista, también quizá muy personal, de la fuente que estamos leyendo. Por eso, al final, se trata de mundos que no se pueden separar con una línea neta. Reitero, no importa el tipo de ambientación. Cualquier ambientación es posible en literatura. También en el futuro. Las cosas no cambian por eso. ¿Por qué nacieron la épica, el teatro, la poesía, la ópera, el cine? Porque nos ofrecen vidas que nosotros nunca hubiéramos podido vivir, pero que queremos vivir. Cuando íbamos al cine de chicos, salíamos y enseguida cada uno quería ser en el juego el héroe que había visto en la pantalla. Imitábamos su modo de comportarse, de hablar, de empuñar la pistola. ¿Por qué? Porque en esas dos horas cada uno de nosotros se había convertido en el héroe que veía en la pantalla, así como cuando uno lee la Odisea , se convierte en Ulises. Ésa es la fuerza de este modo de narrar. Nosotros necesitamos de la memoria y de la identidad, pero también necesitamos de la emoción. Porque una vida sin emociones es una vida sin sentido.
-Usted dirigió una colección en la que eligió a escritores para que novelaran todo Roma...
-Sí, el editor eligió buenos escritores y cada uno tomó un argumento principal de la historia de Roma. Yo participé en el proyecto general y es algo que está funcionando bien. Son cosas que, si están bien hechas, ejercen siempre mucha fascinación.
-¿Ahora en qué está trabajando?
-El año pasado trabajé mucho para el cine, un gran proyecto internacional, una trilogía épica que está en fase de guión... Pero veremos, son proyectos enormes.
-¿De qué se trata?
-Lamentablemente no puedo decir más que eso. La producción en su momento anunciará la cosa, porque son proyectos tan complejos, difíciles y costosos que es mejor no hablar. Para mí fue una experiencia extraordinaria. Lo más extraordinario fue indagar sobre un período, una época y una situación que conocía en la medida en que cualquier persona de cierta cultura conoce esas cosas, pero en las que nunca había ido a fondo. Ahí sí que tuve que estudiar a fondo, porque si uno quiere tener una competencia aceptable en cualquier campo, debe especializarse, si no, es imposible saber todo.
-¿Entonces no está escribiendo ninguna novela ahora?
-No. Mi última novela fue Los idus de marzo, que presenté en Estados Unidos hace unas semanas.
-Una novela que es muy actual...
-Sí, es un thriller político. Yo me quedé fascinado por el componente caótico de la historia. Es una ilusión creer que el ser humano puede forjar su propio destino. Puede hacer mucho, pero al final se le escapa. Puede pasar cualquier cosa. Basta un terremoto, o pensemos en el avión que se cayó con el presidente y medio gobierno de Polonia... Ése es un aspecto caótico de la historia. Nadie podía esperarse algo parecido. En Los idus de marzo yo me di cuenta de que en los últimos veinte minutos, pasó de todo. Yo hice mis cálculos y diez minutos antes de que se diera el primer golpe de puñal, los conjurados estaban listos para matarse. Pero después pasó otra cosa, una estupidez, y eso es muy fascinante. El hecho de que llega cierta noticia, o de que uno interpreta de una cierta manera una mirada, hubiera podido cambiar el curso de los hechos, también de los nuestros, y hubiera podido cambiar nuestra vida de hombres de hoy. Eso es fascinante. Además, hay algo siempre actual, que es cuánto el hombre está dispuesto a pagar en términos de libertad para tener paz, prosperidad, tranquilidad; para olvidar el horror, las venganzas, los asesinatos, las ejecuciones sumarias. ¿Cuánto pesa el miedo en el plato de la balanza? Y el rol de hombres especiales como lo fue César. Un hombre que dice: "Aquí alguien tiene que poner fin a las guerras civiles porque si no, todo este mundo terminará", y tenía razón. Muchos años después Tácito, hablando de la "pax Augustea", dirá tranquillitas non libertas (tranquilidad, no libertad). Pero también es cierto que seguimos viendo cosas tan tremendas como esos padres a quienes les devuelven el cadáver de un hijo de 20 años, uno de esos chicos que caen en Bagdad o en Afganistán... ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar para que esto no sea más necesario? Son problemas eternos. César estaba convencido de que era el hombre justo para poner fin a todo eso. Pero para lograrlo era necesario un poder casi absoluto, nadie sabe por cuánto tiempo. Él se metió en un camino sin retorno, dijo "Ahora o nunca más. O lo hago yo o será el fin".
-¿Qué diferencia hay entre su Idus de marzo y lo que hizo Shakeaspeaere?
-Que Shakespeare es un genio y yo no [risas]. Yo soy una persona dotada de alguna capacidad de imaginación, de intensidad de sentimientos y de capacidad emotiva, pero Shakespeare era un gigante, como Dante Alighieri. Dante siempre me impresionó porque escribió una carta a su protector Cangrande della Scala que dice :"Yo vi en serio las cosas que escribí". Lo cual obviamente no es cierto porque Dante no fue al infierno ni al purgatorio ni al paraíso... Esperemos de todos modos que exista el paraíso, porque se lo ha merecido. Su mente, su potencia imaginativa lo hicieron real. Nunca me olvido de una frase del film Matrix , el primero: "Your mind makes it real" (Tu mente lo hace real), no hay nada más cierto... ¿Cuántas veces a la una o la dos de la mañana, mientras escribo en la oscuridad, con la música, se me llenan los ojos de lágrimas, o siento terror y tengo que parar, mirar un poco de televisión e irme a la cama? ¿Por qué? Porque uno se autosugestiona y es el modo con que uno puede comunicar emociones a la gente. Esto queda confirmado por el hecho de que la gente me para en la calle y me dice: "Leí todo lo que usted escribió", y las ediciones económicas de mis novelas son reimpresas cada cuatro o cinco meses en Italia y también en el exterior.
-¿Cómo es su rutina?
-Lo ideal sería sentarse a escribir cuando uno tiene ganas. Pero en la realidad la vida es distinta. Existen empresas con miles de empleados que ponen en pie toda una maquinaria y uno no puede hacerse la estrella de Hollywood. Existe también un aspecto profesional por el cual, si uno se compromete a entregar el libro tal día, hay que tratar de cumplir. Dicho esto, uno logra desarrollar la capacidad de sumergirse repentinamente adentro de una gran aventura como si no hubiera pasado nada. Yo prefiero trabajar de noche.
-Es un pájaro nocturno...
-Sí, todas las mañanas hago una hora de gimnasia, después leo los diarios, los mails, respondo mensajes, llamados. De tarde estudio, me preparo, pero para la narrativa trabajo de noche. Para los ensayos no, escribo de mañana o en la tarde. Como estoy firmemente convencido de que mis lectores esperan de mí una gran historia y emociones fortísimas, no estoy dispuesto a escribir una página que no merezca ser escrita. Por eso, tengo que trabajar en condiciones ideales. Yo no podría nunca trabajar en un hotel o en una estación. Puedo hacer trabajos de corrección o revisión de cosas ya escritas. Pero nunca lograré componer en un avión, en un tren o en un no lugar.
-¿Y escucha música clásica o de qué tipo mientras escribe?
-No, no. La música clásica es tan importante que termina por distraerte. Uno piensa en Beethoven y no piensa en la historia...
-¿Radio?
-No, son músicas ambientales. Tengo una persona que me hace especialmente unas compilaciones de diversas músicas. Me di cuenta de que para mí la música era vital, fundamental y conocí casualmente a una persona que se ocupa de eso y que elige las músicas. Yo ni siquiera sé lo que estoy escuchando, ella me prepara cosas extraordinarias, la alfombra narrativa: música de suspenso, de terror, patética, etcétera. Es la banda musical de mis sueños o de mis pesadillas.
-Si usted llega a un capítulo dramático, ¿ella ya sabe?
-Cuando yo empiezo a escribir, mi historia ya existe. Entonces le digo: "Mirá, voy a necesitar sustancialmente estas atmósferas", y ella me crea eso y me manda los CD.
-¿Fuma?
-Fumo dos cigarrillos por día.
-¿Cuáles son sus escritores preferidos contemporáneos? ¿Autores de novelas históricas?
-No leo novelas históricas, sino que leo de todo. Hace poco leí La elegancia del erizo . Pero también leo a Saviano, a Valerio Evangelisti, a McEwan... Leí mucha literatura del siglo XIX. A menudo releo los clásicos: Tolstoi, Dostoievski, Manzoni, Verga. Lamentablemente, en los últimos tiempos escribo más de lo que leo.
-Para terminar, usted dice que todas las novelas en verdad son históricas, pero ¿es menos artista un escritor de novelas históricas?
-Depende. Hay escritores que tienen un buen conocimiento de una determinada época y piensan que eso es suficiente para ser escritores. Y hacen ese híbrido que yo no amo mucho y que llaman historia novelada. En realidad, son personas que no tienen la capacidad de inventar una historia, por lo cual, como la historia ya está hecha, la cuentan como una ficción. Eso es un tipo de literatura menor, sin duda, porque no hay creatividad. Pero, por ejemplo, la literatura italiana moderna comienza con Los novios , de Alessandro Manzoni, que es una novela histórica y una obra maestra. ¿Por qué? Porque existe una historia que imaginó él, pero también existe la descripción de hechos reales, por ejemplo la peste de Milán, que es algo como para quedarse sin aliento. Ahí está la potencia creativa de un gran genio, que toma un hecho histórico y lo transforma en una visión onírica, de pesadilla, de una potencia devastadora. El dónde y el cuándo son relativos, lo importante es que salga una gran historia, que apasione, que cautive, que encante.


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11.3.10

Entrevista con Mitrídates VI El Grande, enemigo de Roma

Nombre: Mitrídates VI Eupator Dionisos del Ponto

Profesión: Rey, enemigo de Roma


1. ¿Cuándo descubrió su interés por la política mediterránea? ¿y por las sustancias venenosas?
Cuando era un chico, mis tutores griegos y persas me narraron la historia de los designios predatorios de Roma en la Anatolia. Cuando descubrí la forma en que Roma trata a sus amigos, como Yugurta o Eumenes de Pérgamo, y cómo aplacó la revuelta de Aristónico en el 120 aC, me juré convertirme en el enemigo más acérrimo de Roma, al igual que mi héroe Aníbal hizo de niño. Estudié los principios de la política romana como vía para que mis ideales persas (Verdad e Iluminación) se impusieran a los de la república itálica (Oscuridad, Engaño y Esclavitud).

Mis investigaciones toxicológicas fueron necesarias para mi propia supervivencia de niño en el Castillo de Sinope. Mi malvada madre y sus malditos amigos conspiradores envenenaron a mi padre, Mitrídates V… rápidamente empecé a experimentar con venenos sobre mi propio cuerpo, con el fin de hacerme inmune a ellos.

2. ¿Qué es esa manía con los romanos? Ellos descubrieron el Garum, y a fín de cuentas, tampoco pueden ser tan malos…
Odio a la República romana con todo mi corazón, un experimento culturalmente pobre, rapaz, salvaje e incivilizado, dirigido por el ansia de oro, esclavos y poder. Mis ancestros, por el contrario, fueron griegos y persas; soy el defensor de esas venerables civilizaciones frente a los viciosos hijos de una brutal loba. De todas formas debo reconocer que he conocido a algunos romanos buenos; muchos de mis consejeros son rebeldes que abandonaron Roma, y mis ejércitos dieron la bienvenida a muchos desertores de las legiones que tuvieron las ideas claras.

3. Vamos a ser claros… no le caes bien a los historiadores… ¿por qué motivo?
La historia la escriben los vencedores. Los romanos cantaron finalmente victoria en las Guerras Mitridáticas en el 63 aC, sólo después de que yo me suicidara en medio de la revuelta de mi propio hijo Farnaces. Así que todas las fuentes antiguas que hablan de mi vida y del desafío que le lancé a Roma son relatos escritos por mis peores enemigos! Además, muchos de los relatos que hablan de mí fueron escritos siglos más tarde, durante la relativa paz del Imperio. Se olvidan de lo brutal y despiadada que fue la República romana en sus últimos años. Durante el Imperio, Roma no volvió a caer en el error de sangrar a las Provincias con inasumibles impuestos draconianos, si no que les concedió incluso la ciudadanía romana. Aún y así, unos pocos autores romanos, como Estrabón, Apiano, Plutarco o Justino escribieron con términos positivos acerca de algunos aspectos de mi reinado.

¿Por qué sigo sin gustarle a los historiadores modernos? ¿Debería culpar a Shakespeare, por no haber escrito una obra de teatro sobre mí? ¿O debería odiar a Karl Marx, por haber glorificado a Espartaco y no a mí? Hablando en serio, creo que la culpa la tienen Theodor Mommsen, el gran historiador alemán, y Theodore Reinach, el francés que en 1890 escribió mi biografía. Ambos me compararon con un cruel y decadente sultán otomano.

4. Para sus fans españoles… ¿realmente pensaba que alguien acompañado de una cervatilla blanca podría ser un buen aliado?
La gente de Hispania adoraba a Sertorio, el rebelde romano a quien los hispanos pusieron a liderar su revuelta contra Roma y contra Sila. Sertorio fue un buen seguidor de Mario. Conocí en persona tanto a Sila como a Mario, y me quedo con el segundo, y su valiente y noble amigo Sertorio.

Este fue un gran líder. Fue muy listo al adoptar a la cervatilla blanca, regalo de un cazador hispano, como su propio oráculo. Nunca le ví en persona, pero intercambiamos numerosa correspondencia y tuvimos muchos amigos comunes entre la comunidad pirata. Fuimos aliados leales y hubiéramos sido buenos amigos. Ambos nos rodeamos de malas compañías y ambos deseábamos la paz. Escuché el rumor de que Sertorio quería retirarse a las tranquilas y bellísimas islas Canarias. Lamenté mucho su muerte.

5. ¿Si pudiera volver atrás, qué haría de forma diferente?
Habría abandonado antes las antiguas y pasadas de moda formaciones griegas de hoplitas. Debería haber adoptado antes la táctica de guerrillas. Quizás habría podido intentar una invasión terrestre de la península Itálica.

En el plano personal, fue un error muy caro casarme con mi hermana Laodice, y debería haber cultivado la lealtad incondicional hacia mi persona entre mis hijos. Ni uno fue tan fiel como Arcadio, que murió tan joven y de forma trágica en la campaña de liberación de Grecia.

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Este post forma parte de un especial sobre el nuevo libro de Adrienne Mayor, The Poison King: The Life and Legend of Mithradates, Rome's Deadliest Enemy



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16.1.10

"He sido declarado apóstata por mi visión del Corán"

Entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia a Nazar Abu Zayd, experto en historia del Corán, doctor en Teología Islámica por la Universidad de El Cairo y catedrático de Humanidades e Islam en la Universidad de Utrecht.

Encuentro que esta entrevista, a pesar de salir del ámbito temático de este blog, es de gran interés: Ni todo lo que hemos oído del Corán es cierto, ni todos los musulmanes carecen de sentido crítico; igualmente, la percepción que desde Occidente tenemos del mundo musulmán, más que ser cierta, responde a los intereses de quien nos quiere mantener sometidos al miedo a lo externo...
Tengo 66 años. Nací en el delta del Nilo y vivo en Holanda. Soy doctor en Teología Islámica por la Universidad de El Cairo y catedrático de Humanidades e Islam en la Universidad de Utrecht. Estoy casado y no tengo hijos. Soy librepensador de izquierdas. Soy musulmán.

Es usted un musulmán reprobado, ¿no?

Soy musulmán, desde luego. Pero para algunas personas de mi país, soy un apóstata.

 Es decir, un infiel.

Esas personas sostienen que yo he dejado de ser musulmán por mis ideas: sostienen que un musulmán que dice las cosas que yo digo deja de ser musulmán.

¿Y qué enormidad ha dicho usted?

Que el Corán es obra de Dios a través de Mahoma, y que siendo Mahoma un hombre nacido en un tiempo, un espacio y una cultura..., podemos leer el Corán también con mirada de historiador.

¿Y qué tiene eso de pecaminoso?

Muchos musulmanes consideran blasfema toda lectura historicista, etnológica, antropológica o cultural de los textos coránicos. Para ellos, son divinos ¡y punto!

¿Lo son para usted?

Lo son, ¡pero apreciar sus aspectos humanos no erosiona mi fe en su divinidad! Yo no vivo eso como un conflicto, en absoluto.

¿Le han castigado sus críticos por ello?

Un poderoso colega de la Universidad de El Cairo agitó una campaña contra mí. Con éxito, porque se trata de una persona mediática e influyente, con autoridad...

¿Con qué consecuencias para usted?

Me denunció en la mezquita, consiguió que mi caso fuese a los tribunales y hubo fallo: ¡se me ha declarado apóstata! Y, por apóstata, se declaró nulo mi matrimonio...

¡¿Por qué?!

Porque está prohibido que una mujer musulmana esté casada con un hombre no musulmán.

Perdóneme, pero todo esto me parece delirante...

Bueno, mi mujer les dijo que se fuesen a la porra, que ella seguiría siendo mi esposa... Ella también es profesora. Y nos pareció interesante venirnos a Europa: ahora vivimos y trabajamos en Holanda.

No me extraña.

Estamos muy bien. Y, eso sí, vamos de vacaciones a Egipto. Confiamos en que algún día estas cosas se suavicen...

Su caso no ayuda a confiar en el islam.

 ¿Por qué? Hay una rica diversidad de miradas islámicas: ¡no se quede con la más cerril! Eso procuran los extremistas de oriente ¡y de occidente!: que usted tenga miedo.

¿Qué ganan con mi miedo?

Bombardear e invadir países musulmanes ¡y quea usted le parezca justo! ¿Quién debería tener miedo a quién? Qué cínico es decir que temes a otro mientras lo machacas...

Tiene gracia que lo diga usted…

Lo digo porque sé que el miedo lleva al extremismo, y el extremismo al miedo.

¿Qué diría Mahoma hoy?

Uf, es una ucronía gratuita... Amí me consterna que muchos vean al islam como religión agresiva, siendo hermosa y admirable.

¿Sí? ¿Cuál es su esencia?

Principios éticos escritos en hojas de palma, huesos y piedras conformaron en el siglo VII un monoteísmo purificado con respecto al judaísmo y al cristianismo.

Purificado ¿en qué sentido?

Dios no tiene rostro. El cristianismo, con su dios trino, viene a ser un politeísmo...

¿Es el islam más rigorista?

No: poetas islámicos han cantado al vino, las mujeres, el amor, la belleza, los placeres sensoriales... ¡Porque nada de eso es incompatible con el Corán!

¿Qué me dice del machismo, del velo..?

 Mahoma jamás gritó a ninguna de sus mujeres. Hay indicaciones de igualdad entre hombre y mujer en el Corán. Y de guardar cierto pudor en la exhibición del cuerpo, tanto hombres como mujeres. Pero nada se prescribe sobre llevar velos en la cabeza.

¿Entonces?

Es una costumbre. Y la defiendo como derecho social. Pero la rechazo como obligación religiosa o como prohibición legislativa: lo uno y lo otro es antiliberal e intolerante.

¿Qué hace usted si entra en su clase una chica con velo?

En El Cairo algunas venían completamente cubiertas: les dije que hicieran lo que quisieran, pero que yo no las evaluaría si no me mostraban su rostro y me hablaban.

O sea, que el Corán no impone nada.

Da mucho margen. Del Corán podemos hacer lecturas teológicas, filosóficas, místicas y jurídicas. De los 6.000 versos del Corán, ¡sólo 500 son estrictamente jurídicos! Pero hoy es hegemónica la lectura jurídica, en un desgraciado reduccionismo.

Que se lo digan a usted, ¿eh?

Soy peligroso para los que aspiran a guardianes de la divinidad, de la verdad coránica.

Sucede en todas las religiones...

Se quiere secuestrar el relato, reducirlo a un solo sentido. ¡Lo valioso es la potencia del relato para inspirar algo en cada época!

Pero el fundamentalismo existe.

Sí: consiste en creer que existe una lectura originaria de un texto sagrado, la buena. ¡Qué error!: todo texto es contexto histórico, dialéctico. Dios necesita de un idioma humano para comunicarse con humanos.

¿Qué le diría a un fundamentalista?

Que el islam alcanzó su máxima cota civilizatoria mediante la composición multicultural, multiétnica y multirreligiosa de los reinos omeya, abasí, fatimí y andalusí.

¿Y qué le diría a Occidente?

Que su actual progreso científico y tecnológico sería inexistente sin tantos musulmanes que preservaron y propalaron el ingente conocimiento de las antiguas culturas.





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19.1.09

Entrevista con: Darío N. Sánchez Vendramini

La blogosfera está formada por múltiples planetas, astros y asteroides. Cada cual orbita alrededor de un tema, y brilla con mayor o menor luz propia. Nuestra galaxia es la Historia Clásica, y el fulgor de nuestra luz depende en gran medida del entusiasmo que le aplicamos a esto del blogging.

Hoy os presento a Darío quien desde su blog Citas Latinas está contribuyendo a animar esta galaxia nuestra. Os dejo con su entrevista:




Nombre: Darío N. Sánchez Vendramini
Edad: 33
País/ localidad de procedencia: Argentina / Córdoba
Profesión: Investigador - Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A. Segreti” - CONICET
Páginas web:


1. ¿Cuándo y cómo descubrió Internet? ¿Hay alguna página que recuerde especialmente?

Si mal no recuerdo, mi primer contacto con Internet fue a fines del año 95 o principios del 96. Era estudiante de historia y ya había decidido hacer de la Antigüedad Clásica mi objeto principal de estudio. Me comentaron sobre la existencia de textos en latín online, que podían ser muy útiles para el estudio. Algo después descubrí el Proyecto Perseus, que utilicé intensivamente por aquellos años. Desde ese entonces la Web se ha convertido, cada vez más, en una herramienta de trabajo imprescindible.


2. ¿Cuál es su relación con la Historia, ya sea profesional o como aficionado?
La historia es mi campo de ocupación profesional y, al mismo tiempo, también mi afición personal. Me considero muy afortunado al poder combinar el trabajo y mis preferencias de una manera tan armónica. Mi interés se concentra especialmente, aunque no exclusivamente, en el mundo grecorromano y, sobre todo, en la historia de Roma. Intento, sin embargo, no encapsularme y leer sobre otros períodos, como, por ejemplo, el Renacimiento.


3. Internet e Historia...
Internet es, como ya lo dije, una herramienta imprescindible. Si lo es para el investigador, mucho más para el aficionado que desea profundizar en el tema. Existen sitios fabulosos que permiten a cualquier persona tomar contacto con materiales que, hasta no hace mucho, sólo estaban al alcance de pequeños círculos de especialistas. Sólo por mencionar algunos ejemplos: el acervo de libros antiguos digitalizados en TEXT ARCHIVE, las bases de datos de inscripciones de las universidades de HEIDELBERG y FRANKFURT, la digitalización de los facsímiles de Oxford de los papiros de Herculano, etcétera. A ello se suman miles de excelentes páginas (en mi opinión, mal llamadas “de divulgación”) que acercan contenidos de gran calidad a sus lectores.


4. ¿Cómo utiliza Internet para difundir contenidos sobre Historia?
Me opongo, como acabo de indicar, al término “divulgación”, cargado de cierta soberbia de “especialista”. Es preferible, como en tu pregunta, utilizar la palabra “difusión”. Creo que todo historiador debe esforzarse por llegar con su producción a un público mayor que sus colegas. De lo contrario, se corre riesgo de perder toda perspectiva y relevancia. Algo en lo que puede derivar la inevitable especialización propia de la investigación contemporánea. Internet pone a nuestra disposición los medios para alcanzar un público mayor, de nuestra capacidad depende el que podamos efectivamente llegar a él.

Mi uso de Internet para difundir contenidos históricos es muy reciente y modesto, aunque espero que mis -todavía nuevas- páginas se consoliden con el tiempo. Desde mayo pasado llevo adelante CITAS LATINAS, mi proyecto principal en la web, un blog destinado a la difusión de la cultura clásica y que toma algunas frases en latín como excusa para reflexionar sobre los aportes del mundo antiguo a nuestras vidas. Hace tan sólo un par de semanas, para no diversificar tanto el contenido de Citas Latinas, he creado un segundo blog, más especializado, MONEDAS ANTIGUAS. Allí pueden esperarse posts sobre todos los temas que conectan a la numismática con la historia antigua y algunas otras cosas más.


5. ¿Nos puede citar algunas webs que sean de especial interés para usted?
Además de las que ya he tenido ocasión de mencionar, me gustaría destacar el genial blog de Mary Beard A Don's Life (TLS), y la creación de Bill Thayer LACUS CURTIUS, una excelente colección de fuentes antiguas en idioma original y traducción inglesa, materiales académicos, fotografías y mucho más, todo preparado con gran cuidado y dedicación.


6. ¿Cuál es su período histórico favorito?
Me resultaría difícil escoger sólo uno. Me apasionan todos los períodos de la historia de Roma, desde la fundación de la ciudad hasta su caída. Por mis investigaciones estoy más familiarizado con la República Media y Tardía y con los primeros siglos del Imperio. Mis proyectos de investigación actuales se relacionan, sin embargo, con la Antigüedad Tardía, lo que representa un desafío. También me interesa el Renacimiento y, particularmente, el humanismo renacentista en todas sus expresiones.


7. ¿Nos puede citar su personaje histórico preferido o un suceso que considere destacado?
Siempre me han cautivado aquellos personajes con los que reconozco -o creo reconocer- una cierta empatía intelectual. A la cabeza de mi lista estarían, sin duda, Cicerón, Séneca, Plinio el Joven y Tácito. La lectura de sus obras me ha influenciado en más formas de las que puedo reconocer.


8. ¿Si dispusiera de 4 días de vacaciones a dónde se escaparía? ¿Y si fuesen 15 días?
Hay muchos lugares que me gustaría conocer o a los que querría volver. A la cabeza de mis preferencias estaría Italia y, más precisamente, Roma. Una ciudad y un país que para mí son especialmente inagotables y a los que no desaprovecharía ninguna oportunidad de regresar.






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16.6.08

Entrevista con Gisbert Haefs

Los aficionados a la novela histórica, en su variante más veraniega y de consumo, están hoy de enhorabuena, ya que HisLibris publica una extensa entrevista con uno de los miembros del Panteón bestsellero histórico: Gisbert Haefs.

A modo de aperitivo, os extraigo las primeras preguntas de esta entrevista y os animo a continuar su lectura en Hislibris:

¿Es ‘Caesar’ una novela sobre César, el personaje, o sobre la Roma de esos convulsos años (53-52 a.e.v.)?
Las dos cosas. Sin tener en cuenta lo que era la República en sus últimas décadas, César, sus acciones y su motivación me parecen incomprensibles.

¿Con esta última novela pretende cerrar el círculo de los tres grandes genios militares del mundo antiguo: Alejandro, Aníbal y César?
Si es un círculo… Pero lo del “genio militar” no me interesa tanto; es el conjunto histórico-político-económico-cultural lo que me apasiona, y esos tres nombres están vinculados a grandes y muy radicales cambios. Claro que sin sus dones militares, esos cambios no hubieran ocurrido (o de manera muy diferente). Hay otros genios militares, sin embargo, pero ahora no me parece muy apetecible la idea de escribir algo sobre Piro, por ejemplo.

La Roma de Marco Aurelio, la Arabia de la época de Cristo, la Grecia de Alejandro Magno, la Anatolia del siglo XII a.e.v., la Cartago del siglo III a.e.v., la India del siglo XIX… ¿qué escenario le queda a Gisbert Haefs por descubrirnos?
Ay, compañeros; siendo el mundo tan vasto e inagotable la historia, ¿cómo podría preocuparme por la escasez? Estoy trabajando en la historia de una larga venganza, entre 1520 y 1535, aproximadamente: la guerra de campesinos en Alemania, Carlos V, Luther, el saqueo de Roma, el asedio de Viena por los Turcos, la aventura comercial de los Welser en Venezuela… Y desde hace muchos años he ido pensando en re-escribir la crónica de Muntaner para narrar la historia de los almugávares. Hay tantas tonterías que cometer, y el único problema es “ars longa (historia longa), vita brevis”. Además, creo que para la historia vale lo que decía Borges sobre la literatura húngara: no la conozco, pero estoy convencido de que todos los ruiseñores de la poesía se pueden escuchar allá. Hay buenas historias en cada época y en cada rincón del planeta.

>> Continuar con el resto de la entrevista en HisLibris


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30.9.07

Entrevista con ... Sebastià Giralt

La entrevista de hoy nos permite conocer un poco más del autor de la mayoría de las fotografías publicadas en esta web, Sebastià Giralt. Tengo que ser sincero con vosotros: La envidia (sana??) que me producen las fotos de sus viajes es enorme... Profesor universitario en la Universidad Autónoma de Barcelona, compartirá con nosotros un excelente puñado de links y más de una experiencia interesante...


Nombre: Sebastià Giralt
Edad: 40
País/ localidad de procedencia: Barcelona
Profesión: Profesor de filología latina en la UAB (recién estrenado)
Página web: Labyrinthus


1. ¿Cuándo y cómo descubrió Internet? ¿Hay alguna página que recuerde especialmente?

Hará poco más de diez años. La verdad es que no tengo un recuerdo muy claro de cómo llegué a Internet. Fue una introducción muy progresiva, vinculada esencialmente a mi labor docente en secundaria, donde he trabajado hasta ahora, y a mi dedicación investigadora.

2. ¿Cuál es su relación con la Historia, ya sea profesional o como aficionado?

En primer lugar mi interés no es exactamente por la historia, sino más que nada por el mundo grecorromano en su globalidad, incluyendo no solo la historia sino también las lenguas, la literatura, el pensamiento, la mitología, el arte, la arqueología… Y eso sirve para el resto de cuestiones que vamos a tratar a continuación. No me gustan los compartimentos estancos en los que a menudo nos encierra la especialización y para romper esas barreras nada mejor que Internet, el multimedia y los enlaces hipertextuales. Así pues intento que mi actividad como profesor e investigador sea pluridisciplinaria. Por otra parte me cuesta separar lo profesional de algunas de mis aficiones. Por ejemplo me encanta viajar y practico el "turismo arqueológico" con un grupo de compañeros también apasionados por el mundo clásico, especialmente en busca de las huellas de griegos y romanos.

3. Internet e Historia...

Si me adentro en la nebulosa de mi memoria, algunos de los primeros sitios sobre mundo clásico que recuerdo que me impresionaron fueron Greek Mithology Link de Carlos Parada, por su erudición, VRoma como un ejemplo precoz de proyecto colaborativo para profesores de clásicas, Musagora por sus excelentes dosieres temáticos y más recientemente The Greek Mythology Website , web de la televisión australiana que destaca por su atractivo uso del Flash, así como las pàginas de historia de la BBC , que combinan maravillosamente el rigor académico, un cuidado diseño y una atractiva amenidad.


4. ¿Cómo utiliza Internet para difundir contenidos sobre Historia?

Como ya he comentado mi interés por Internet está vinculado en buena parte con mi labor docente. Fundamentalmente me sirvo de la red y en general de las TIC para intentar buscar una nueva forma de enseñar las lenguas y la cultura clásicas -igual que otros las usan como una nueva forma de entender la historia ¿no? Mi primera web –nacida en 2003 pero en la que no he dejado de trabajar desde entonces- fue Labyrinthus , un portal con finalidad primordialmente educativa con materiales y actividades para usar en el aula o en casa, aunque también me gustaría que fuera útil para la divulgación más allá de la escuela. En segundo lugar durante casi dos años vengo manteniendo un blog dedicado a la actualidad del mundo clásico llamado Els dies de Dèdal . Y por último esta semana hace justamente un año un grupo de profesores de clásicas lanzamos Chiron , un portal colaborativo en el que todo el mundo es bienvenido y puede aportar enlaces, materiales o fotografías como algunas de las que publicas aquí.


5. ¿Nos puede citar algunas webs que sean de especial interés para usted?

A parte de Chiron, a la que estoy permanente conectado, Perseus es probablemente la web de cabecera para cualquier clasicista. Además consulto de forma habitual la Wikipedia (sobre todo la inglesa, a años luz de las otras), leo a diario los blogs de unos cuantos colegas , y sigo los periódicos digitales para estar al día.


6. ¿Cuál es su período histórico favorito?

¿Hace falta decir que es la antigüedad clásica? Pero vaya, voy a concretar un poco más: los períodos que encuentro más apasionantes del mundo antiguo son la Atenas democrática y el fin de la república romana. Sin duda son dos de los momentos estelares de la humanidad: llenos de turbulencias pero de una enorme creatividad, a la que debemos gran parte de lo que hoy somos.


7. ¿Nos puede citar su personaje histórico preferido o un suceso que considere destacado?

Aunque los personajes más admirados suelen ser desde siempre los grandes conquistadores como Alejandro o César, yo prefiero citar a un político democrático: Pericles es el que me parece más admirable porque, sin tener oficialmente más poder que otros, supo liderar Atenas durante largo tiempo gracias a su prestigio, inteligencia y poder de convicción. Y en una democracia eso es mucho más difícil que desde el poder absoluto.


8. ¿Si dispusiera de 4 días de vacaciones a dónde se escaparía? ¿Y si fuesen 15 días?

Hay muchos lugares que me gustaría conocer o a los que querría volver. Por ejemplo un viaje de cuatro días (o un poco más) podría ser a Berlín o Cerdeña. Si el viaje fuera más largo me encantaría ir a Argelia, Israel o el Líbano –mis asignaturas pendientes-, pero me temo que la situación actual no lo hace demasiado aconsejable.

¡Y eso es todo, amigos!







La nueva forma de entender la historia

www.historiaclasica.com

23.9.07

Entrevista con... Antonio Prados, o lo que es lo mismo, Toninicasanipasta

Hoy le lanzamos una serie de preguntas a un colaborador habitual de esta casa, don Toni(nicasanipasta) que además de deleitarnos con unos brillantes comentarios también se ha destapado como articulista destacado. Ahí va esta breve entrevista...

Nombre: Antonio Prados, (alias Toninicasanipasta)
Edad: 31

Pais/ localidad de procedencia: Girona, España

Profesión: Informático y arqueólogo ocasional

Página web: http://nicasanipasta.blogspot.com/


1. ¿Cuándo y cómo descubrió Internet? ¿Hay alguna página que recuerde especialmente?

A mediados de los noventa empecé la carrera de historia. En una de mis visitas a la biblioteca descubrí, para mi asombro, que en los ordenadores había algo más que un programa para la consulta bibliográfica: había Internet. Sería difícil explicar la primera sensación que tuve al navegar por la red de redes por primera vez, puesto que ha pasado más de una década, pero recuerdo que, lejos de cumplir todas mis expectativas, dejaba algo de desear, por lo rudimentario de las páginas en sí y lo limitado de los contenidos. Aun así, fué una revelación. La red era una fuente de información dinámica, que cambiaba constantemente para mejorar. Resultaba algo decepcionante, sin embargo, encontrar constantemente páginas en construcción, con su correspondiente gif animado de un monigote usando un pico. Afortunadamente, los tiempos de las páginas con gif animados han pasado a la história..

Desgraciadamente, no recuerdo ninguna página encontrada en aquellos tiempos primigenios de la era digital: los contenidos eran muy limitados, puesto que el ancho de banda y la capacidad de almacenaje (tanto en los servidores como lo que se podían permitir pagar los usuarios) eran también limitados. Sí recuerdo, sin embargo, hallazgos posteriores, como una página dedicada a Colón y sus descubrimientos, escrita en clave humorística, donde se tergiversaban los relatos del
descubrimiento para divertimiento del lector, la cual cosa venía a recordarnos que todo lo que está en Internet no tiene por qué ser cierto. Pero Internet era más que sus páginas. A través de la gran red descubrí el "chat" mediante telnet. Una pantalla blanca, algunos caracteres negros y poco más eran suficientes para horas y horas de conversaciones con otros usuarios de la red, normalmente estudiantes de otras universidades. Desgraciadamente, la gente de letras se encontraba bastante alejada de las nuevas tecnologías, por lo que no había mucha historia en las conversaciones.

Finalmente, debería hacer una mención especial a un nuevo soporte, por aquella época, revolucionario: el CD-ROM. Este era algo maravilloso, porque contenía cerca entre 600 y 700 Mb de información inmediata, difíciles de conseguir a través de la red teniendo en cuenta las bajas velocidades de transmisión (54 bits por segundo era algo casi imposible). A través de este soporte descubrí la "Aurea latinitatis bibliotheca", un compendio de textos latinos de la edad de oro del mundo romano (s. I a.C -s. I d. C. aproximadamente), donde se podian hacer búsquedas por una o varias palabras clave, aventajando sensiblemente al tradicional libro del que muchas veces no se disponía por ser una obra muy concreta.

2. ¿Cuál es su relación con la Historia, ya sea profesionalmente o como aficionado?

He dedicado algunos años a excavar arqueológicamente, sea como peón, técnico o arqueólogo, por gustarme más la técnica (las relaciones estratigráficas, el trabajo de clasificación posterior, el método, en fin) que la parte histórica en si, por ser esta parte demasiado amplia y difícil de manejar. Fué por esa razón que me dediqué a estudiar programación, para poder organizar en bases de datos la ingente cantidad de información que aparece en una excavación.

3. Internet e Historia...

Internet es un sistema de comunicación mundial excelente. ¿Qué hacíamos antes de que apareciera Internet?

Ahora la información fluye bidireccionalmente (de usuario a usuario) y permite la educación de las masas. Sin embargo, debe comprenderse como una fuente de información complementaria a los libros de historia, puesto que el contenido web, por ahora, no es tan profundo como el que podamos encontrar en una publicación, quizá más por tradición y por interés económico (es una fuente de ingresos para los historiadores) antes que a efectos prácticos.

Otro inconveniente de internet es el propio dinamismo de sus contenidos. En el caso de la investigación histórica, las diferentes ediciones de una obra reflejan la evolución de la mentalidad para cada época en la que se imprimió el libro; en Internet, sin embargo, no tenemos ese referente, puesto que los contenidos se modifican directamente. Esto, visto desde un punto de vista historiográfico, podría dar lugar a la propia muerte de la historiografía siempre que se abandonara la publicación en papel y no se guarden copias de la información digital en un momento determinado. Es por ello que debemos entender que el soporte en papel, el libro, debe continuar siendo imprescindible para los historiadores y que a Internet se la relegue a ese segundo plano de intercambio de información más dinámica, para luego, nuevamente, trasladarla al papel.


4. ¿Cómo utiliza Internet para difundir contenidos sobre Historia?

Normalmente no escribo mucho sobre historia, puesto que se me escapan muchas cosas por no estar al dia. Pero me gusta dar mi opinión en los "posts" de los blogs de los amigos, con la intención de glosarlos si puedo, para que el tema se entienda mejor o de forma más completa y disfrutar de la compañía y conversación de los amigos virtuales.

5. ¿Nos puede citar algunas webs que sean de especial interés para usted?

Actualmente dedico mi tiempo casi en su totalidad a la informática, auque no por eso dejo de consultar alguna web relacionada con la historia. Y soy bastante infiel con ellas, porque no suelo "casarme" con ninguna: uso un buscador (Google) y me dedico a saltar de una a otra. Pero no por eso dejo de volver a alguna en concreto, como Historia Clásica, amena y participativa como pocas, barrapunto (con muchas noticias variopintas y bastantes trolls), la página del periódico El País o la página de la NASA, porque no solo hay que mirar hacia el pasado, sinó también hacia el presente y el futuro para entender qué somos y cómo evolucionamos.


6. ¿Cuál es su período histórico favorito?

Sin duda alguna, el mundo romano. Me refiero a los siglos II a. C. - V d. C. pero con especial predilección por el alto imperio. Tampoco desprecio los siglos VI a. C. - II a. C., por considerar el mundo ibérico muy interesante. No me lo parecen tanto, sin embargo, los tiempos del bajo imperio romano, la baja antigüedad y el mundo medieval por encontrarse demasiado influenciados por el cristianismo.

7. ¿Nos puede citar su personaje histórico preferido o un suceso que considere destacado?

No soy muy aficionado a la idealización de los personajes históricos, puesto que toda figura se encuentra expuesta a la tergiversación o a la fabulación posterior (recuerdo ahora esos discursos grandilocuentes que solian poner los historiadores de la antigüedad en boca de los personajes sobre los que escribian, todos fruto de su inventiva), pero reconozco una cierta admiración por el personaje de Octavio Augusto, capaz de transformar la sociedad romana de forma magistral, convirtiendo una república agonizante en una monarquía en toda regla (tras el título de Imperator y de Pontífex Máximus), conduciendo a las masas con buena mano. La vida de Augusto es como un "How to" para todo político que se precie.


8. ¿Si dispusiera de 4 días de vacaciones a dónde se escaparía? ¿y si fuesen 15 días?

Si dispongo de 4 dias, me evado mentalmente o bien visito el sur de Francia (la Provincia romana). Si dispongo de 15, todo depende del dinero que tenga; lo más lógico es que me decante por Italia, especialmente la zona central-sur, repleta de museos y yacimientos arqueológicos. Tengo curiosidad por visitar algun cementerio etrusco, pero todo se andará.


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