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17.10.07

Las estaciones metereológicas y la guerra en la Antigüedad

Estaba andando por casa recién llegado del trabajo, y de repente se ha puesto a llover de forma torrencial. Aunque en esta época del año no es inhabitual, lo que sí es raro es la cantidad de agua que llega a caer en tan corto espacio de tiempo. Parece como si nuestro estimado clima mediterráneo estuviera más que decidido a jubilarse anticipadamente y cederle el lugar al Monzón.

Como ya habéis descubierto muchos, me cuesta entender la realidad si no es pasándola por el tamiz de la Historia Antigua, y claro, ha sido ver esta lluvia y rápidamente asociarla con una de las cosas que siempre me ha sorprendido más de la Guerra en la Antigüedad, que es su carácter estacional. En la Antigüedad, las campañas militares se circunscribían a los espacios temporales dejados por las cosechas, la temporada de lluvias, el Invierno, etc.

Aunque pueda sorprendernos, los antiguos ejércitos griegos dejaban las armas cuando llegaba el momento de recoger las cosechas, y las retomaban cuando el grano o las olivas estaban ya a buen recaudo en los silos o almacenes. Puede resultar difícil de comprender, pero hay que retroceder 25 siglos para entender que en la Antigua Grecia (y también hasta bien entrada la República Romana), los ejércitos estaban integrados básicamente por agricultores. No sólo eso, sino que estos ejércitos de campesinos, también lo eran de ciudadanos; individuos con una cierta entidad política, que asumían sus obligaciones militares de forma voluntaria y temporal, y que llegado el momento, volvían a casa a retomar su quehacer en el campo. Cabe considerar que las poleis griegas debían su riqueza y subsistencia al intercambio de los productos agrícolas, con lo que si tenemos en cuenta todo lo anterior, pasamos a entender mejor este carácter estacional de las campañas militares. Tampoco os penséis que todo el ejército se marchaba en desbandada, sino que se quedaban los mínimos retenes de soldados, con la misión de “congelar” las operaciones hasta pasado este “intermedio”.

Como ya os decía, esto se prolongó hasta bien entrada la República. La Roma de los primeros siglos no distaba mucho en su composición de cualquier poleis griega: Una población mayoritariamente campesina, con una pequeña élite gobernante integrada por latifundistas. Con lo cual, sus ejércitos se guiaron por los mismos patrones que los de sus vecinos helenos.

Sin embargo, Roma se fue enfrentando a enemigos cada vez más lejanos del Lacio: Los Griegos en Sicilia, Cartago a lo largo y ancho del Mediterráneo Occidental, Hispania y sus duros habitantes, los Macedonios y Seléucidas, etc. Así mismo, dada la variedad y simultaneidad de frentes, se dio una mayor necesidad de contar con tropas no sólo entrenadas en la praxis militar, sino expertas y curtidas en varios conflictos, es decir profesionales. Todo esto llevó a que el viejo romanticismo de “florecen los almendros, dejo el hoplon y me voy a casa” quedara en el olvido, instaurándose una nueva forma de servir en el ejército, la del soldado, que como su propio nombre indica, estaba a sueldo y que se tomaba la guerra como su oficio.

Pues mira, ya ha dejado de llover!





La nueva forma de entender la historia

www.historiaclasica.com

3 comentarios:

  1. Bueno, los que seguimos teniendo cierta relación con el campo mantenemos esa costumbre de organizarnos según las estaciones.¿Que tiene que ver un ingeniero informático con el campo? Mucha más de lo que a veces puede parecer.

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  2. Ya se de donde viene cierta costumbre en ciertas zonas de España de dejar la empresa tirada con cualquier argumento, llámense bajas u otras argucias, cuando llega la época de cosechas.
    Te felicito tu pagina es excelente.
    Un saludo.

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  3. Hola, soy nuevo por aquí. Te felicito por la página, muy entretenida y no tan espesa como otras. Soy estudiante de Historia en la Universidad de Las Palmas, así que cualquier cosa que quieras o lo que sea dímelo. Tengo fotos de Grecia también, por si te interesa.

    Muy interesante artículo. A veces nos olvidamos de lo importante que es el tiempo, incluso en época de guerra.

    Saludos

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