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11.11.07

Vidas paralelas: Sertorio

La biografía de Sertorio es una de aquellas que uno disfruta de verdad al leerlas. Tanto entre sus contemporáneos como en siglos posteriores, Sertorio es un personaje que despierta amplias simpatías, por su talante popular y republicano, por su carácter aventurero y por sus grandísismas habilidades militares. Enemigo acérrimo de Sila y el bando aristocrático de los optimates, resistió en Hispania los embites de Pompeyo, y no fue vencido por otra forma que por la traición. En ocasiones se le ha caracterizado como el primer unificador de Hispania/ España, cosa que dudo tuviera entre sus objetivos.

Lo que Plutarco nos dice de él es que fue un grandísimo general, y un aún mejor táctico, que supo aprovecharse de las habilidades de las tropas hispanas para algo que se enquistaría en la mentalidad peninsular: La guerra de guerrillas. Por un instante consiguió hacer realidad la ilusión de replicar la república romana en Hispania. Como ya os he dicho antes, una biografía de película.

Disfrutad con la lectura, que comienza así...


I. No es maravilla quizá que en un tiempo indeterminado, inclinándose ora a una parte y ora a otra la fortuna, los acontecimientos vuelvan a repetirse muchas veces con las mismas circunstancias. Porque si hay una muchedumbre infinita de accidentes, la fortuna tiene un poderoso artífice de la semejanza de los sucesos en lo indefinido de la materia, y si los acontecimientos están contraídos a un número prefijado, es necesario también que muchas veces los mismos efectos sean producidos por las mismas causas. Hay algunos, por tanto, que, complaciéndose en cotejar lo que han leído u oído de esta clase de accidentes, forman una colección de los que parecen hechos de intento y con meditado discurso, como, por ejemplo, que habiendo habido dos Atis, personajes ilustres, el uno Siro y el otro Arcade, ambos fueron muertos por jabalíes. De dos Acteones, el uno fue despedazado por sus perros, y el otro, por sus amadores. De dos Escipiones, por el uno fueron primero vencidos los Cartagineses, y por el otro fueron después arruinados del todo. Troya fue tomada por Heracles, a causa de los caballos de Laomedonte; por Agamenón, mediante el caballo llamado de madera, y tercera vez, por Caridemo, a causa del accidente de haberse caído un caballo en las puertas y no haber podido los Troyanos cerrarlos prontamente. De dos ciudades que tienen nombres de dos plantas de suavísimo olor, Ío y Esmirna, en la una se dice haber nacido el poeta Homero y haber muerto en la otra. Ea, pues, añadamos a estos acasos el que entre los grandes generales, los más guerreros y que más grandes cosas acabaron por la astucia y la sagacidad todos fueron tuertos: Filipo, Antígono, Aníbal y éste de quien ahora escribimos, Sertorio; el cual se hallará haber sido más contenido que Filipo en el trato con mujeres, más fiel que Antígono con sus amigos, más humano que Aníbal con los contrarios, y, no habiendo sido inferior a ninguno en la prudencia, fue muy inferior a todos en la fortuna, la que siempre le fue más adversa que sus más poderosos enemigos, y, sin embargo, desterrado y extranjero, nombrado caudillo de unos bárbaros, fue digno competidor de la pericia de Metelo, de la osadía de Pompeyo, de la fortuna de Sila y de todo el poder de los Romanos. A éste, el que encontramos más semejante entre los Griegos es el Cardiano Éumenes: ambos eran nacidos para mandar ejércitos; ambos eran fecundos en estratagemas; ambos, arrojados de su país, fueron caudillos de gentes extrañas, y a ambos, finalmente, fue en su muerte muy dura y violenta la fortuna, porque perecieron traidoramente a manos de aquellos mismos con quienes habían vencido a los enemigos.

>> Continuar con la lectura de la biografía de Quinto Sertorio, según Plutarco, en la Wikisource


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