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11.5.07

Lecciones de estrategia: ¿Cómo saber si uno ha de atacar o esperar?

En este capítulo Frontino nos habla de uno de mis personajes clásicos más admirados, Quinto Sertorio, miembro del partido popular (nada que ver con el PP, si no con uno de los bandos del Senado republicano), que, tras la subida al poder de Sila, se refugió en Hispania, creando una Roma paralela y enfrentándose al ejército republicano con tropas básicamente hispanas. Pues bien, una de las características de la estrategia que aplicó, inherente a la tradición militar española, fue la utilización de la guerra de guerrillas, acciones tácticas, de bajo alcance pero continuadas sobre el enemigo, dirigidas a mellar su confianza. Cada vez que planteaba esta estrategia a los caudillos hispanos aliados, estos le respondían con peticiones de batalla a campo abierto, ejército contra ejército. Así es como Sertorio les convenció de seguir el camino contrario:

Cuando Quinto Sertorio hubo comprobado por propia experiencia que no era rival para el ejército romano, queriendo demostrárselo tambien a los bárbaros {hispanos}, que demandaban entrar en batalla, llevó a su presencia dos caballos, uno muy fuerte, y el otro muy débil. Despues hizo traer a dos jóvenes con similares condiciones físicas, uno robusto, y el otro enclenque. Se ordenó al muchacho más fuerte arrancar de un sólo tirón toda la cola del caballo débil, mientras que al muchacho débil se le ordenó arrancar uno a uno todos los pelos de la cola del caballo más fuerte. Entonces, cuando el muchacho débil hubo culminado su tarea con éxito, mientras que el fuerte todavía insistía con la cola del caballo débil, Sertorio dijo: "Con este ejemplo os he mostrado a vosotros, mis hombres, la naturaleza del ejército romano. Es invencible para aquel que lo ataca como un único cuerpo; en cambio, aquel que lo haga por partes lo romperá y vencerá".
Una valiosa lección que le otorgó sonadas victorias en campo hispano, venciendo a generales como Quinto Cecilio Metelo o al muy conocido Cneo Pompeyo (el Grande). Tan efectiva fue su estrategia que los romanos, incapaces de vencerle por las armas, recurrieron al soborno de 2 colaboradores cercanos de Sertorio, que lo traicionaron y envenenaron... pero bueno, esta historia la narraremos otro día con más calma.

Bill Thayer nos proporciona el texto completo del capítulo (en inglés) en su fantástica página Lacus Curtius: Acceder al Libro I, capítulo X del Strategemata

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