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16.7.07

La mujer de César, además de ser honesta...

Según cuenta Plutarco en sus "Vidas paralelas", un patricio romano llamado Publio Clodio Pulcro, dueño de una gran fortuna y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César. Tal era su enamoramiento, que en cierta oportunidad, durante la fiesta de la Buena Diosa -celebración a la que sólo podían asistir las mujeres- el patricio entró en la casa de César disfrazado de ejecutante de lira, pero fue descubierto, apresado, juzgado y condenado por la doble acusación de engaño y sacrilegio. Como consecuencia de este hecho, César reprobó a Pompeya, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ningún hecho indecoroso y que no le había sido infiel, pero afirmando que no le agradaba el hecho de que su mujer fuera sospechosa de infidelidad, porque no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo. La expresión, con el tiempo, comenzó a aplicarse en todo caso en el que alguien es sospechoso de haber cometido alguna ilicitud, aún cuando no hubiera dudas respecto de su inocencia, en la forma "No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo".


La nueva forma de entender la historia

www.historiaclasica.com

3 comentarios:

  1. Ramiro,

    menos mal que te has ahorrado uno de tus comentarios irónico sarcásticos habituales

    Ana

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  2. falta una nota más acerca del contexto de esta relación, y es que la infelidad si ocurrio solo que Cesar no quiso seguir el juico contra Clodio un importante actor politico. Clodio y su hermana Clodia fueron personajes retratados por Ciceron en su Pro Caelio.

    Arturo Herrera

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  3. De hecho, años después, César y Clodio serían aliados políticos hasta la muerte de este último, asesinado por los enemigos de César. Clodia fue la musa de Catulo, aunque esa no fue una relación feliz.

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