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13.7.07

Las supersticiones romanas

Arturo Herrera, un fiel colaborador chileno, nos envía este extracto de Cicerón, curioso y ameno a la vez.


Es un texto curioso, porque resulta difícil de creer cómo el romano cultivado, como en este caso Tiberio Graco, era tan dado a la superstición. Cualquier fenómeno atmosférico, o cualquier evento inusual relativo a animales, ya sea en su interior como en su exterior, podía llevar a vaticinios, que los romanos tenían muy en cuenta. No sólo eso, si no que un augurio favorable o desfavorable podía diferir o propiciar decisiones tan trascendentes como el inicio de una batalla.

En este caso, creo que el texto debe interpretarse como una mera explicación poético- mítica ex post. Es decir, una vez muerto el personaje, resulta más glamouroso explicar su muerte si le añadimos un toque sobrenatural. Esta historieta le permite además a Cicerón dar un motivo adicional para admirar a Tiberio Graco, que confrontado con la decisión de quién debe morir, él o su esposa, escoge su propio sacrificio y le regala la salvación a su mujer...

He aquí el texto:
"Y bien, Tiberio Graco —hijo de Publio—, que fue cónsul por dos veces y
censor, al tiempo que excelente augur, sabio varón y ciudadano de pro, al
haberse capturado dos culebras en su casa, ¿no llamó a los arúspices, según
dejó escrito su hijo Gayo Graco? Como éstos le respondieron que, si dejaba ir
al macho, había de morir su esposa en breve tiempo, mientras que, si dejaba ir
a la hembra, había de morir él mismo, estimó que era más justo que él
afrontase la muerte, a una edad apropiada, en lugar de la hija adolescente de
Publio Africano. Dejó ir a la hembra; él murió pocos días después."


Ciceron, de la adivinación. Lib I, cap 36.

La nueva forma de entender la historia

www.historiaclasica.com

1 comentario:

  1. A mi me molan las supersticiones ligadas al desempeño del cargo de flamen dialis .Hacían gala de toda una retaíla de manías variopintas: no poder llevar nudos en la vestimenta, tocar o hablar de perros, no poder entrar en contacto con el cuerpo de un difunto, ni jurar... Vaya gente...

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