¿Conoces nuestra red de blogs?: Historia Clásica + Biblioteca clásica + Historia de la Humanidad

2.9.07

¿Fútbol o gladiadores?

Acabo de regresar de ver en directo un partido de fútbol de mi muy estimado equipo, que no os diré cual es, por respeto a los seguidores del resto de equipos de la Liga Española. Lo de ir al estadio a ver un partido no es algo que haga frecuentemente, ya que la comodidad de mi sofá y mi humilde TV (todavía no tengo una pantalla plana) son para mí imbatibles.

Sin embargo, acudir al estadio me produce sentimientos contrapuestos: Por un lado la expectación de realizar una actividad infrecuente, como es acudir a un estadio donde cada 2 fines de semana se reunen unas 100.000 personas. Por otro lado, la sensación que produce el movimiento y el comportamiento, no siempre racional, de una masa de personas de tal tamaño.

Hay una cosa que me fascina, y de ahí el título divertido del post de hoy: Cuando hay una falta sobre alguno de los jugadoes del equipo local, clara o dudosa, y el público comienza a lanzar todo tipo de improperios floridos sobre el árbitro. La subjetividad de sus decisiones, y la poca capacidad del público de asumir las decisiones contrarias a su equipo, son algo que me maravilla.

Sin lugar a dudas, esto no era así en los juegos de gladiadores: Por un lado no había árbitro, ni nadie que delimitase o impusiese un código de actuación o normas; en todo caso, quien presidiera dichas luchas, como el Emperador en su caso, sí que tenía la decisión final sobre quién debía vivir o morir.

Además, no había margen para la subjetividad: No cabía duda de si un jugador/ gladiador había derribado al otro, ni de si uno había vencido al otro... la sangre y las heridas eran el árbitro más clarividente.

Como veis, algunas cosas han desaparecido y otras permanecen... seguimos yendo por decenas de miles a los estadios a aclamar a nuestros atletas favoritos, seguimos rugiendo con sus victorias, y al final, cuando el resultado pende de un hilo, nuestras gargantas enmudecen anhelantes, pendientes de la decisión final de la diosa Fortuna...

... Roma vive!



www.historiaclasica.com

5 comentarios:

  1. ¿Y que me dices de los toros? Espectáculos con bestias, construcciones parecidas a los anfiteatros, y en el sur de Francia incluso utilizan antiguos anfiteatros romanos.
    En el fondo seguimos siendo igual que hace 2000 años, no hemos cambiado tanto.

    ResponderEliminar
  2. Eso si ha avanzado la tecnologia... En cualquier partido hay una preciosa chica que con una pequeña bocina te destroza los timpanos... En cambio, los fanáticos continuan lanzando los mismos improperios a todo hijo de vecino...

    ResponderEliminar
  3. Respecto a lo del árbitro, discrepo. Existía en la lucha de gladiadores, salvo contadas excepciones donde el combate fuera a muerte, un personaje armado de una vara que hacía el papel de árbitro. Existía uno por pareja. Cuando uno de los gladiadores se rendía levantando el índice, ese árbitro se encargaba de que el contrincante vencedor respetara esa petición, y usaba la vara si hacía falta, para que el gladiador diera freno a sus impulsos belicosos. Fijaos, por ejemplo, en el menda rubio de este mosaico, el tio de blanco de este fresco o los que aparecen en estos otros dos mosaicos.

    Vaya gasto para los lanistas, si tuvieran que perder a sus buenos gladiadores en un combate a muerte cada vez que había juegos en el anfiteatro...

    ResponderEliminar
  4. excelente comentario y aporte, eso es particpación...

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.