¿Conoces nuestra red de blogs?: Historia Clásica + Biblioteca clásica + Historia de la Humanidad

3.9.07

Manumisión, de esclavo a hombre libre

Una de las cuestiones que se suelen esgrimir como prueba de la falta de ética de la Antigua Roma es su uso indiscriminado e industrial de la esclavitud, como si nuestros antepasados latinos hubiesen sido los fundadores de tan deleznable práctica. Ya sabemos que esto no es así, y que en la Grecia Clásica y en la mayoría de culturas anteriores esto era parte del status quo social. Lo que sin duda es único de la civilización romana es que disponía de un proceso estructurado de mejora social, por el cual un esclavo podía liberarse de su condición, convirtiéndose en un hombre libre por medio del procedimiento llamado Manumisión.

Los motivos por los que un ciudadano romano podía liberar o manumitir a un esclavo podían ser múltiples, desde un premio por los servicios prestados hasta la compra de la libertad por parte del mismo esclavo.

¿Y después de la Manumisión, qué?

En Roma los ex esclavos pasaban a ser denominados libertos, tomando usualmente el nombre de familia de su antiguo amo como propio. Aunque según la Ley dejaban de ser considerados como meros objetos, tampoco pasaban a ostentar los mismos derechos que un ciudadano romano. Los libertos no podían seguir una carrera política, pero sí podían convertirse en activos y en algunos casos exitosos comerciantes y hombres de negocios. Aunque pocos, existen ejemplos de libertos que llegaron a asesorar a emperadores, reflejo de la consideración que podían llegar atesorar.

¿Cuántos esclavos se manumitían?

Los académicos han debatido largamente acerca de la frecuencia de uso de tal procedimiento y su grado de utilización. Pues bien, si nos atenemos a lo que nos dice Tito Livio (VII. 16):

En el 357 {aC} se aprobó la ley Manlia en Roma por la que se aprobaba el impuesto de manumisión. La liberación de un esclavo supondría a partir de ese momento un 5% de impuesto. Como un 5% es una vigésima parte, este impuesto fue llamado Vicesima


H.H. Scullard, en su "A History of the Roman World 753-146 BC". (London: Methuen & Co. Ltd., 1980) sostiene que sobre el supuesto de los registros de dichos impuestos, hacia el año 209 aC, se habían manumitido cerca de 1350 esclavos cada año, lo cual es una cifra nada despreciable.



La nueva forma de entender la historia

www.historiaclasica.com

1 comentario:

  1. "Falta de ética" y "deleznable práctica" son términos que sólo pueden entenderse después del cristianismo y los más de mil quinientos años que nos separan del mundo romano. El esclavismo era algo natural y necesario en un sistema económico basado en la mano de obra cautiva conseguida en guerras y a través de las deudas. El esclavo era, pues, un animal de carga que hablaba, al que se podía tratar como cualquier objeto que se tuviera en propiedad. Esto era lo lógico y, además, constituía signo de riqueza indiscutible, y se convertía en algo loable, el ser más rico cuantos más esclavos se tuviera.
    Muy contaminados estamos por el "sueño americano", donde uno cree tener la posibilidad de medrar en la sociedad desde las capas más bajas hasta la cumbre (y, a veces, así es). En el caso romano, la manumisión y posterior enriquecimiento del liberto a veces respondía a estrategias económicas de la alta sociedad, como la clase senatorial. Bien conocido es que los senadores sólo podian obtener rentas de las tierras y su trabajo agrícola, y no del comercio, puesto que una sociedad tan tradicional y ligada a la tierra como la romana consideraba como indigna la riqueza conseguida a través de la especulación (el comercio, como ya he dicho antes), un dinero conseguido sin esfuerzo y sin la explotación del campo. Ahí es donde entraba en juego el liberto, convertido automáticamente en cliente de por vida de su señor, que pasaba a administrar los bienes comerciales tan denostados de cara a fuera, pero tan necesarios para el auge económico de la familia senatorial: el liberto se convertia, así, en un títere de los asuntos comerciales de su "dominus", obteniendo, además, un buen prestigio para sí y, a veces, llegando a obtener cargos religiosos importantes, como el sevirato augustal.
    El fin del esclavismo no llegó por la piedad que pudiera traer consigo un primigenio cristianismo, no nos engañemos. La transformación del esclavismo en colonato (o servo-colonato o como querais llamarlo) respondía a causas puramente económicas, donde la manutención obligada de la mano de obra esclava desaparecía, por ser el colono quien se alimentaba a sí mismo, y por una cuestión de producción evidente, puesto que el colono de la baja antigüedad producía mucho más si se le concedía un trozo de tierra (propiedad del dominus, eso sí) y se le daba la posibilidad de producir para el señor y para sí mismo (obteniendo un porcentaje de la producción), con lo que los rendimientos podian llegar a superar los que se obtuvieran en otros tiempos con una mano de obra esclava, poco motivada para el trabajo y demasiado cara para los nuevos tiempos que corrían, donde la crisis económica era demasiado palpable. Luego, incluso el cristianismo se aprovechó más tarde de la situación, llegando (ya en época altomedieval) a conseguir diezmos de esos pequeños siervos que, mediante arduos trabajos y una vida miserable, los convirtieron en la potente institución que fue y es aún. ¿Os imaginais lo que sería si la Iglesia no hubiera podido "cobrar" diezmos a una mano de obra esclava, propiedad de su señor?

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.